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Del Santo Tomás a Calle 13


Qué relación hay entre uno y otra? Ninguna, a simple vista. El primero, es un hospital y el otro un programa de televisión de corte humorístico. Pero noticiosamente comparten al menos un punto reciente en común en lo tocante al papel que han desempeñado las autoridades de policía, incluyendo a la PTJ, en los últimos días.
El Santo Tomás fue convertido en campo de batalla por pandillas de delincuentes rivales procedentes de El Chorrillo. Cuatro personas resultaron heridas a balazos -una de gravedad- dentro de los predios de ese hospital y otras tres, entre ellos un auxiliar y dos enfermeras, fueron golpeadas sin contemplación por los malandros. Milagrosamente, no fue herido ninguno de los hospitalizados en ese centro, ni la numerosa visita que acudía en ese instante en busca de atención médica.
A unos cuantos metros del lugar, dos o tres unidades policiales, languidecían de aburrimiento, llevando notas y estadísticas de casos policivos. Apenas pudieron radiar por apoyo que - como siempre - llegó tarde, pese a que el tiroteo duró más de 15 minutos de nutrido fuego, mientras médicos y demás personal de apoyo yacía en el piso, cubriéndose tras el precario mobiliario.
Es la segunda vez en menos de tres meses que eso ocurre. La vez anterior, unos pistoleros irrumpieron en el salón de operaciones donde unos cirujanos y personal de apoyo se afanaban por salvar la vida a otro baleado. Presurosos, desenfundaron sus revólveres, los cuales apuntaron directamente a la cabeza de los desventurados médicos, a quienes advirtieron: "Sálvenlo pues, si se muere, ustedes también". ¡Y aparentemente lo salvaron, porque siguen vivos!
Por otra parte, ayer cumplieron más de un día detenidos en la PTJ un grupo de actores y demás personal de filmación de Calle 13, todos jóvenes que apenas sobrepasan la mayoría de edad. ¿Cuál es el cargo? Filmaban en uno de los barrios calientes de la periferia capitalina un allanamiento policial simulado, disfrazados de policías. Se les acusa de "usurpar funciones policiales" (allanar la morada de delincuentes) y "burlarse de la autoridad". Se les exigió abogado para ser liberados.
La acción policial, en este caso, fue ágil y efectiva, no así cuando aconteció lo relatado en el Santo Tomás. Algo muy malo está ocurriendo al gobierno y a las autoridades. Porque en lugar de prevenir y reprimir la acción de la delincuencia que ya no respeta iglesias, ni los hospitales, se está ensañando con los medios de comunicación, que no hacemos más que informar y denunciar - satirizando e ironizando, a veces - como un servicio a la ciudadanía, de la que somos alma, ojos y oídos. El problema no está en los medios sino en las calles y en autoridades y funcionarios ineptos y corruptos.
(rulingbarragan@hotmail.com)

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