Del voto castigo al fraude electoral
Nunca compartí la tesis de ciertos analistas políticos que, basados en encuestas, manifestaban temerariamente que el PRD tenía una fuerte opción de ganar las próximas elecciones y romper con la llamada alternancia democrática que ha imperado en nuestro país desde que Guillermo Endara le entregó el poder al opositor Pérez Balladares.
En primer lugar, porque me parecía prematuro hacer ese tipo de análisis sin que estuviesen formadas las distintas opciones presidenciales y, sobre todo, debido a que en dicha argumentación se desconocía por completo el desgaste de la gestión gubernamental que históricamente le produce un "voto castigo" al candidato oficialista que ve reducida sus posibilidades de triunfo al contar sólo con el piso político de los partidos oficialistas.
Las encuestas más recientes nos indican claramente que la candidata del oficialismo no las tiene todas consigo, ya que los votantes que apoyaron al PRD para que ganara las pasadas elecciones con un contundente 47% del electorado hoy le dan la espalda al punto que la misma se encuentra por debajo de los mínimos electorales de dicho colectivo político, los cuales rondan entre el 33% estando en oposición (Pérez Balladares, 1994) y el 37% en gobierno (Torrijos, 1999).
Sin lugar a dudas, el votante panameño está castigando a la candidata presidencial de un gobierno que prometió "Mas seguridad" y que hoy se siente más inseguro que nunca, que prometió "Cero Corrupción" y que hoy tiene presente los peculados existentes en el programa FECE del Ministerio de Educación y en donde, como ha sido denunciado por este diario El Panamá América, el tráfico de influencias es pieza clave para conseguir contrato millonarios en ese ministerio por parte de allegados al gobierno.
Todo indica que para estas elecciones el "voto castigo" reemplazará al debate, a la confrontación de programas de gobierno, a los créditos personales de los candidatos y cualquier pasado político oscuro que tengan los mismos y será un verdadero desahogo a una ciudadanía que, en su mayoría, prefiere pasarle factura a un gobierno que no supo cumplir con las expectativas e ilusiones que vendieron cuando asumieron el poder.
Por ello, veo imposible que la candidata oficialista pueda, a través de su maquinaria partidista, sacar votos de "debajo de las piedras", como ella afirma, ya que se hace evidente que el voto castigo será depositado en favor de los candidatos de oposición y, en ese sentido, empiezan a tener sentido aquellos temores expresados de que el PRD vuelva a repetir las prácticas electorales fraudulentas de los años 80, que creíamos superadas, las cuales consistían en la utilización desmedida de los recursos del Estado y en la represión, exilio y muerte de los opositores al régimen de terror del noriegato.