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Delincuencia y pobreza


La vida en sí, es algo relativo que pasa a través del tiempo donde lo único seguro es la muerte. Pero para algunos la vida es una cuestión de rutina donde sólo importa sobrevivir.
En Panamá, específicamente en la ciudad capital, pareciera que hay una serie de individuos que por su situación, no aprecian el don divino de la vida y parecen resignados a esperar lentamente la muerte.
Muchas de estas personas tienen su propia cruz, al caer en drogas, delincuencia, abandono familiar, mientras que otros, son producto de las jugadas del destino.
Es curioso caminar por las calles de nuestra ciudad y observar la gran cantidad de personas asomadas a los tanques de basura, otros consumiendo drogas y los más vivos recorriendo las avenidas para ver a quien linchan.
Esta situación se repite día a día, sin que las autoridades hagan denotar una política contra este problema social, que deprime a la sociedad. Salvo excepciones municipales y policiales, todo continúa igual y muchos panameños se preguntan si esto tendrá algún día repercusiones para nosotros; porque la situación es tan tensa que muchos sólo salen de día por temor a sufrir ataques o robos.
Pero la pregunta es si esta ola de violencia pudiera traspasar los niveles de desesperación en aquellas personas como los indigentes que no tienen ni para comprarse una soda producto de la situación social.
La espiral va en aumento, siendo imprescindible aplicar medidas que busquen reducir los niveles de enajenación social que viven estas personas, presionadas por el desempleo, la miseria y desesperanza.
Esto es algo que está próximo a inmiscuirse en la democracia panameña, porque la mayoría de estas personas las están pasando mal y pudieran considerar la violencia como única alternativa a sus necesidades.
(doctorelis@hotmail.com)

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