Demanda desborda respuestas oficiales
Esta misma semana, una noticia de este medio sobre la urgencia de nuevos proyectos hídricos para atender la creciente demanda eléctrica que existe en el país, ponía nuevamente de manifiesto la preocupante brecha existente entre la demanda de servicios y la oferta del sistema actual. Corresponde a las autoridades tomarse en serio estos temas, pues no podemos sostener un ritmo de crecimiento del 8% o más, sin mejorar sustancialmente la oferta de servicios públicos en todos los sectores.
Electricidad, agua, carreteras, servicios médicos (radiologías, laboratorios, etc.), transporte, saneamiento ambiental, educación pública y el sistema de salud son "el talón de Aquiles" del gobierno panameño que no ha sabido anticipar lo que era evidente para cualquier analista en Panamá: se requieren mega-inversiones en todas estas ramas para atender no sólo los "picos de la demanda" inmediata y que a corto plazo se van a originar, sino también la demanda que una población nacional, la cual se estima llegará en el 2020 a cuatro millones de habitantes le exigirá a la administración pública.
Al escuchar hablar a los actuales directivos del sector oficial, sorprende que nadie esté pensando en hacer, ni mucho menos anunciar, las inversiones que se requerirán en el futuro. Por el contrario, están aplaudiendo lo que habíamos dejado de hacer hace veinte años. No se enteran que estamos cubriendo, poco y mal, únicamente "el déficit en materia de infraestructura pública". Y lo graves es que lo estamos haciendo tarde.
Es evidente que en las circunstancias actuales habrá que impulsar una reforma en el pensamiento gubernamental para que los "estrategas" (si es que los hay) puedan crear los cambios necesarios en beneficio de los proyectos sociales y económicos.
En tanto no seamos capaz de pensar en grande, las decisiones políticas panameñas que deberían impulsar los cambios, serán irremediablemente estrechas y coyunturales. Es preciso reforzar la idea que hoy día no sólo la economía es global, también lo es la cultura que anima estas concepciones de desarrollo.