Demasiados legisladores
En el sistema de cómputos original, se procuraba buscar la representación proporcional de los partidos, incluyendo un "residuo" para dar espacio a los más pequeños. Era un principio sano, pues el país es de todos y no sólo de las mayorías. La democracia debía dar espacio a las voces disidentes de las minorías. De lo contrario buscarán la informalidad de las tribunas callejeras. Otro tema de fuerte discusión fue el del número total de legisladores, donde se advirtió el choque de dos corrientes. Por un lado, el Tribunal, procurando moderar la cantidad de curules parlamentarias; y por el otro, los partidos tratando de ampliarla.
Como resultado del último censo de población, habría lugar a sumar para las elecciones del 2004 nada menos que 14 nuevos legisladores a los 71 actuales. El Tribunal aspiraba a alcanzar un consenso con los partidos en torno a la mitad, o sea, 7 adicionales, sin lograr apoyo entre los colectivos políticos.
Este diario es partidario de disminuir, incluso, la cifra actual de parlamentarios, que consideramos excesiva para un país tan pobre y pequeño. La Asamblea destina más de B/. 34 millones anuales a partidas circuitales, sin contar los altos salarios, viáticos, contratos y planillas. A ello hay que sumar pasaporte diplomático, placas de automóviles, celulares gratis, choferes, guardaespaldas, viajes, autos exonerados, inmunidades y otros odiosos privilegios. Es una carga demasiada pesada para una nación ahogada en aprietos económicos y necesidades sociales.
El difunto licenciado Juan Materno Vásquez, uno de los doctrinarios del golpe de Estado militar de 1968, en una ocasión trató de justificar a los alzados criticando la podredumbre moral y política de la Asamblea Nacional de Diputados de entonces, que a su parecer "era Alí Babá y los 40 ladrones". Y no es que coincidamos con él, pero ya vamos por 71 y la cifra puede ahora subir a 85 y a más, si el resto de los panameños, que somos quienes les pagamos el sueldo y demás privilegios, y que los elevamos al cargo, no los paramos.
En realidad con los 40 y tantos legisladores de los años ´80, nos bastaría y sobraría. Una Asamblea menos frondosa sería más manejable, y menos indigesta y ruinosa que la que hoy tenemos.
Como resultado del último censo de población, habría lugar a sumar para las elecciones del 2004 nada menos que 14 nuevos legisladores a los 71 actuales. El Tribunal aspiraba a alcanzar un consenso con los partidos en torno a la mitad, o sea, 7 adicionales, sin lograr apoyo entre los colectivos políticos.
Este diario es partidario de disminuir, incluso, la cifra actual de parlamentarios, que consideramos excesiva para un país tan pobre y pequeño. La Asamblea destina más de B/. 34 millones anuales a partidas circuitales, sin contar los altos salarios, viáticos, contratos y planillas. A ello hay que sumar pasaporte diplomático, placas de automóviles, celulares gratis, choferes, guardaespaldas, viajes, autos exonerados, inmunidades y otros odiosos privilegios. Es una carga demasiada pesada para una nación ahogada en aprietos económicos y necesidades sociales.
El difunto licenciado Juan Materno Vásquez, uno de los doctrinarios del golpe de Estado militar de 1968, en una ocasión trató de justificar a los alzados criticando la podredumbre moral y política de la Asamblea Nacional de Diputados de entonces, que a su parecer "era Alí Babá y los 40 ladrones". Y no es que coincidamos con él, pero ya vamos por 71 y la cifra puede ahora subir a 85 y a más, si el resto de los panameños, que somos quienes les pagamos el sueldo y demás privilegios, y que los elevamos al cargo, no los paramos.
En realidad con los 40 y tantos legisladores de los años ´80, nos bastaría y sobraría. Una Asamblea menos frondosa sería más manejable, y menos indigesta y ruinosa que la que hoy tenemos.