Democracia astillada
Hoy, lo político pierde centralidad en todos los países latinoamericanos, los estudios señalan que los políticos y los gobiernos, más acentuadamente los parlamentos, son los más desacreditados. Entre las razones principales "la fragmentación política, el clientelismo, el caudillismo, la ausencia de partidos democráticos, el cambio de bando, los proyectos políticos personalistas, la ausencia de programas y de reglas del juego internas, y otros males, son el pan de cada día." (Pedro Santana)
Lo cierto es que gobierno y sociedad, sordos entre sí, excluyentes o represivo el primero, y protestante por reacción el segundo, invitan a la crisis permanente. Gobernar es ejercer una acción positiva sobre la marcha de los asuntos públicos, es deber del gobernante consultar a los ciudadanos regular y periódicamente, constituyéndose el mecanismo de la consulta el resultado de un proceso de comunicación entre el gobierno y la ciudadanía. Es deber ciudadano organizarse y participar con propuesta y protesta, aporte y crítica a la gestión pública. El gobierno ya no es esa especie de ser supremo, ubicuo y todopoderoso, sino que ha sido desacralizado y expuesto a todos los ojos y todos los oídos. Pero lo fundamental es la comunicación, según Durkheim "cuando más estrecha se hace la comunicación entre la conciencia. gubernamental y el resto de la sociedad, más se extiende esta conciencia y comprende más cosas, y mayor es el carácter democrático de la sociedad. La noción de democracia se encuentra, pues, definida, por una extensión máxima de esta conciencia, y por esto mismo, se decide por esta comunicación ... La democracia es la forma política de una sociedad que se gobierna así misma.. Un pueblo es tanto más democrático en cuanto la deliberación, la reflexión, el espíritu crítico desempeñan un papel más considerable en la marcha de los asuntos públicos. Es tanto menos democrático cuanto el inconsciente, los hábitos no conocidos, los sentimientos oscuros, los prejuicios en una palabra, sustraídos al examen, son más preponderantes."
En América Latina -de acuerdo a diversos estudios-los medios de comunicación poseen mayor aceptación y credibilidad después de la Iglesia Católica, y mantienen una presencia importante, y además fijan la agenda pública, pero al mismo tiempo poseen "una contradicción peligrosa en su propia constitución y funcionamiento: desarrollan un servicio público y participan del espacio público en todos los sentidos que se pretenda dar a esta expresión, pero lo hacen desde una lógica privada que es la del mercado, cuando, como en nuestras sociedades están en manos mayoritariamente privadas." (LucianoLeiva), esto se ejemplifica en la tendencia actual a la monopolización de medios.
En la democracia la labor de los parlamentos es muy importante, pues debe ser el espacio político por excelencia, y garantizar el reforzamiento de la comunicación con la sociedad, pero comunicación de doble vía que permita difundir las actividades del legislativo y captar las demandas, inquietudes y aspiraciones de la sociedad. Los parlamentos son quienes aprueban las leyes en las democracias, tienen el deber de interpretar el bien común que plasman- o deberían plasmar- en leyes que materialicen el interés universal y por otra parte, ellos, los parlamentarios en nombre del pueblo, deben controlar los abusos del poder ejecutivo como del judicial... "En su labor por interpretar el interés público los parlamentos y los parlamentarios deberían consultar las corrientes de opinión, los intereses diversos y contradictorios presentes en la sociedad civil, con el propósito de plasmar y encontrar acuerdos razonables que materialicen los intereses colectivos en cada momento histórico de sus respectivas sociedades. En los parlamentos se encuentra la representación política de la sociedad que se expresa a través de partidos, de bancadas" (Santana). Pero esto no es suficiente si se entiende que no se puede sostener la democracia política, sobre la base de una realidad de carencias e iniquidades sociales y económicas. América Latina tiene el desafío de crear plenamente una sociedad democrática que integre la ciudadanía política con la ciudadanía socioeconómica, es decir una ciudadanía de alta densidad, pero sin la vigencia de una cultura política democrática será sólo una meta inalcanzable.
Para Flisfich "la esperanza democrática sigue siendo un elemento infaltable en la política" por lo que afirma la emergencia de una propuesta democrática en base a elementos como la difusión de prácticas efectivas de autogobierno; proceso de expansión de los ámbitos de vida sometido a control personal; proceso de fragmentación o socialización del poder, y la idea de la restitución a la colectividad de capacidades y potencialidades democráticas.
Es necesario abrir el espinosos camino de quebrar las lógicas autoritarias, paternalistas, centralista y elitista, manipuladoras de la participación ciudadana; es necesario tomar conciencia crítica de nuestros horizontes culturales, políticos y sociales. Madurar y potenciar fecundamente la identidad y la creación cultural. Bregar contra la autocensura y la intolerancia. (raulleisr@hotmail.com)
Lo cierto es que gobierno y sociedad, sordos entre sí, excluyentes o represivo el primero, y protestante por reacción el segundo, invitan a la crisis permanente. Gobernar es ejercer una acción positiva sobre la marcha de los asuntos públicos, es deber del gobernante consultar a los ciudadanos regular y periódicamente, constituyéndose el mecanismo de la consulta el resultado de un proceso de comunicación entre el gobierno y la ciudadanía. Es deber ciudadano organizarse y participar con propuesta y protesta, aporte y crítica a la gestión pública. El gobierno ya no es esa especie de ser supremo, ubicuo y todopoderoso, sino que ha sido desacralizado y expuesto a todos los ojos y todos los oídos. Pero lo fundamental es la comunicación, según Durkheim "cuando más estrecha se hace la comunicación entre la conciencia. gubernamental y el resto de la sociedad, más se extiende esta conciencia y comprende más cosas, y mayor es el carácter democrático de la sociedad. La noción de democracia se encuentra, pues, definida, por una extensión máxima de esta conciencia, y por esto mismo, se decide por esta comunicación ... La democracia es la forma política de una sociedad que se gobierna así misma.. Un pueblo es tanto más democrático en cuanto la deliberación, la reflexión, el espíritu crítico desempeñan un papel más considerable en la marcha de los asuntos públicos. Es tanto menos democrático cuanto el inconsciente, los hábitos no conocidos, los sentimientos oscuros, los prejuicios en una palabra, sustraídos al examen, son más preponderantes."
En América Latina -de acuerdo a diversos estudios-los medios de comunicación poseen mayor aceptación y credibilidad después de la Iglesia Católica, y mantienen una presencia importante, y además fijan la agenda pública, pero al mismo tiempo poseen "una contradicción peligrosa en su propia constitución y funcionamiento: desarrollan un servicio público y participan del espacio público en todos los sentidos que se pretenda dar a esta expresión, pero lo hacen desde una lógica privada que es la del mercado, cuando, como en nuestras sociedades están en manos mayoritariamente privadas." (LucianoLeiva), esto se ejemplifica en la tendencia actual a la monopolización de medios.
En la democracia la labor de los parlamentos es muy importante, pues debe ser el espacio político por excelencia, y garantizar el reforzamiento de la comunicación con la sociedad, pero comunicación de doble vía que permita difundir las actividades del legislativo y captar las demandas, inquietudes y aspiraciones de la sociedad. Los parlamentos son quienes aprueban las leyes en las democracias, tienen el deber de interpretar el bien común que plasman- o deberían plasmar- en leyes que materialicen el interés universal y por otra parte, ellos, los parlamentarios en nombre del pueblo, deben controlar los abusos del poder ejecutivo como del judicial... "En su labor por interpretar el interés público los parlamentos y los parlamentarios deberían consultar las corrientes de opinión, los intereses diversos y contradictorios presentes en la sociedad civil, con el propósito de plasmar y encontrar acuerdos razonables que materialicen los intereses colectivos en cada momento histórico de sus respectivas sociedades. En los parlamentos se encuentra la representación política de la sociedad que se expresa a través de partidos, de bancadas" (Santana). Pero esto no es suficiente si se entiende que no se puede sostener la democracia política, sobre la base de una realidad de carencias e iniquidades sociales y económicas. América Latina tiene el desafío de crear plenamente una sociedad democrática que integre la ciudadanía política con la ciudadanía socioeconómica, es decir una ciudadanía de alta densidad, pero sin la vigencia de una cultura política democrática será sólo una meta inalcanzable.
Para Flisfich "la esperanza democrática sigue siendo un elemento infaltable en la política" por lo que afirma la emergencia de una propuesta democrática en base a elementos como la difusión de prácticas efectivas de autogobierno; proceso de expansión de los ámbitos de vida sometido a control personal; proceso de fragmentación o socialización del poder, y la idea de la restitución a la colectividad de capacidades y potencialidades democráticas.
Es necesario abrir el espinosos camino de quebrar las lógicas autoritarias, paternalistas, centralista y elitista, manipuladoras de la participación ciudadana; es necesario tomar conciencia crítica de nuestros horizontes culturales, políticos y sociales. Madurar y potenciar fecundamente la identidad y la creación cultural. Bregar contra la autocensura y la intolerancia. (raulleisr@hotmail.com)