Democracia ciudadana
El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ha dado a conocer hace unas escasas semanas, un interesante estudio bajo el título: Informe sobre la Democracia en América Latina: Hacia una democracia de ciudadanas y ciudadanos. El mismo se nos presenta en un volumen, acompañado de un CD-ROM y está disponible en www.democracia.undp.org
Dado que para el PNUD la gobernabilidad democrática es un elemento central del desarrollo humano, las oficinas con que cuenta este organismo de las Naciones Unidas en la región latinoamericana han apoyado la iniciativa del Proyecto sobre el Desarrollo de la Democracia en América Latina (PRODDAL) y auspiciado con el apoyo económico de la Unión Europea, esta evaluación de la democracia, realizada por un grupo independiente de expertos latinoamericanos, cuyo coordinador ha expresado que: "El trabajo contiene un análisis crítico de nuestras democracias hecho desde la democracia. Eso nos llevó necesariamente a señalar déficit y carencias".
Los objetivos que se persiguen con este trabajo son ayudar a fortalecer y consolidar una democracia de ciudadanas y ciudadanos en los países de América Latina, identificar las fragilidades, necesidades y riesgos de las democracias latinoamericanas en los próximos años e instalar en la sociedad un intenso debate sobre el tema, coadyuvando a los esfuerzos que realizan los países.
No cabe duda que el contenido del informe es enriquecedor y permite realizar una evaluación de las "democracias electorales" del continente y de los grandísimos vacíos de una democracia participativa, en la que el ciudadano sea el actor central y no un mero espectador, dispuesto a dejarse atraer por el escenario del mercadeo propagandístico de los productos electorales que hacen más por multiplicar la pobreza que por comenzar a erradicarla.
La evaluación de la democracia que realizan en este Informe se basa en dos referencias: el Indice de la Democracia Electoral, el cual mide el régimen electoral democrático, y el Indice de Apoyo a la Democracia, que se propone medir el respaldo ciudadano a la democracia, inspirados en la afirmación del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, para quien "La democracia no consiste sólo en celebrar elecciones. Afecta también a la ciudadanía democrática que se basa en la ampliación de los derechos civiles, políticos, económicos y sociales".
Al valorar los principales avances de la democracia como régimen político en América Latina, el informe logra identificar a la desigualdad y a la pobreza como sus principales deficiencias, y nos plantea la urgencia de una política generadora de poder democrático, cuyo objetivo sea la ciudadanía integral. En otras palabras, la necesidad para todos nosotros hijos de este continente de desarrollar una política para la democracia que nos permita llenar a la sociedad de política y a la política de sociedad.
Así pues, nos enmarca el documento, la necesidad de avanzar en la conquista de la democracia en América Latina, a partir de lo construido, sin dejar de aprender de otras experiencias para avanzar de la denominada "democracia electoral" a la democracia ciudadana como camino del cambio. En esto, no cabe duda que el informe es un claro y contudente llamado a la acción para garantizar la sostenibilidad de la democracia en nuestra América.
De los numerosos temas que nos brinda el estudio y de sus interesantes citas, comparto con los lectores, la siguiente de Cándido Grybowski: "Afianzar la democracia pasa necesaria e indispensablemente por la sociedad civil, sobre todo por las posibilidades de volver visibles a los invisibles. Esto simplemente porque no pueden existir derechos de ciudadanía si no son para todas y todos. Derechos para algunos, por más numerosos que sean, no son derechos, son privilegios. Ciudadanía es expresión de una relación social que tiene como presupuesto a todos, sin excepción. ¿Cómo incluirse en la relación de ciudadanía? Tomando nuestra realidad de millones y millones que aún permanecen fuera del sistema, sin que su ciudadanía haya sido reconocida; se trata de ver cómo y en qué condiciones pueden transformarse en sujetos históricos de su propia inclusión, iniciando un proceso virtuoso de rupturas y de refundación social, económica, política y cultural, de modo democrático y sostenido."
Democracia en nuestros tiempos significa dignidad y decencia. Tengamos presente, como nos lo enseña O"Donnell, que la democracia pasa por el tratamiento decente que merece todo ser humano. La divulgación, la lectura y el debate del Informe sobre la Democracia en América Latina, contribuirá enormemente a acrecentar el tan necesario sentimiento democrático para ejercer plenamente nuestras libertades y derechos ciudadanos.
Dado que para el PNUD la gobernabilidad democrática es un elemento central del desarrollo humano, las oficinas con que cuenta este organismo de las Naciones Unidas en la región latinoamericana han apoyado la iniciativa del Proyecto sobre el Desarrollo de la Democracia en América Latina (PRODDAL) y auspiciado con el apoyo económico de la Unión Europea, esta evaluación de la democracia, realizada por un grupo independiente de expertos latinoamericanos, cuyo coordinador ha expresado que: "El trabajo contiene un análisis crítico de nuestras democracias hecho desde la democracia. Eso nos llevó necesariamente a señalar déficit y carencias".
Los objetivos que se persiguen con este trabajo son ayudar a fortalecer y consolidar una democracia de ciudadanas y ciudadanos en los países de América Latina, identificar las fragilidades, necesidades y riesgos de las democracias latinoamericanas en los próximos años e instalar en la sociedad un intenso debate sobre el tema, coadyuvando a los esfuerzos que realizan los países.
No cabe duda que el contenido del informe es enriquecedor y permite realizar una evaluación de las "democracias electorales" del continente y de los grandísimos vacíos de una democracia participativa, en la que el ciudadano sea el actor central y no un mero espectador, dispuesto a dejarse atraer por el escenario del mercadeo propagandístico de los productos electorales que hacen más por multiplicar la pobreza que por comenzar a erradicarla.
La evaluación de la democracia que realizan en este Informe se basa en dos referencias: el Indice de la Democracia Electoral, el cual mide el régimen electoral democrático, y el Indice de Apoyo a la Democracia, que se propone medir el respaldo ciudadano a la democracia, inspirados en la afirmación del Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, para quien "La democracia no consiste sólo en celebrar elecciones. Afecta también a la ciudadanía democrática que se basa en la ampliación de los derechos civiles, políticos, económicos y sociales".
Al valorar los principales avances de la democracia como régimen político en América Latina, el informe logra identificar a la desigualdad y a la pobreza como sus principales deficiencias, y nos plantea la urgencia de una política generadora de poder democrático, cuyo objetivo sea la ciudadanía integral. En otras palabras, la necesidad para todos nosotros hijos de este continente de desarrollar una política para la democracia que nos permita llenar a la sociedad de política y a la política de sociedad.
Así pues, nos enmarca el documento, la necesidad de avanzar en la conquista de la democracia en América Latina, a partir de lo construido, sin dejar de aprender de otras experiencias para avanzar de la denominada "democracia electoral" a la democracia ciudadana como camino del cambio. En esto, no cabe duda que el informe es un claro y contudente llamado a la acción para garantizar la sostenibilidad de la democracia en nuestra América.
De los numerosos temas que nos brinda el estudio y de sus interesantes citas, comparto con los lectores, la siguiente de Cándido Grybowski: "Afianzar la democracia pasa necesaria e indispensablemente por la sociedad civil, sobre todo por las posibilidades de volver visibles a los invisibles. Esto simplemente porque no pueden existir derechos de ciudadanía si no son para todas y todos. Derechos para algunos, por más numerosos que sean, no son derechos, son privilegios. Ciudadanía es expresión de una relación social que tiene como presupuesto a todos, sin excepción. ¿Cómo incluirse en la relación de ciudadanía? Tomando nuestra realidad de millones y millones que aún permanecen fuera del sistema, sin que su ciudadanía haya sido reconocida; se trata de ver cómo y en qué condiciones pueden transformarse en sujetos históricos de su propia inclusión, iniciando un proceso virtuoso de rupturas y de refundación social, económica, política y cultural, de modo democrático y sostenido."
Democracia en nuestros tiempos significa dignidad y decencia. Tengamos presente, como nos lo enseña O"Donnell, que la democracia pasa por el tratamiento decente que merece todo ser humano. La divulgación, la lectura y el debate del Informe sobre la Democracia en América Latina, contribuirá enormemente a acrecentar el tan necesario sentimiento democrático para ejercer plenamente nuestras libertades y derechos ciudadanos.