Democracia futura
Sin utopismos, ni ambiguedades, la "futura democracia" proporciona principios libertarios, populistas, anticipativos, directos y radicalmente representativos. La "democracia madura", exalta una economía sociocomunitaria mistificada, que garantice la socialización del capital y valores de excelencia en la individualidad financiera, para imbuirnos en un "justicialismo radical" , que daría génesis a un fraternalismo universalista y a un solidarismo supremo. Con todo esto, implantamos las bases perennes de una sociedad de masas y una liberación genuina del "Hombre-Sujeto".
Con la modalidad multifacética o polivalente, estaríamos perfeccionando el humanismo trascendente y el humanitarismo internacionalista, compeliendo con todas las fuerzas, y en todos los frentes a todos los sectores socioeconómicos de Panamá y del planeta. Se va a exaltar a la persona, la familia, la sociedad, la naturaleza y el cosmos, con un contexto mundológico. Es primordial aspirar a obtener garantías, derechos, libertades y necesidades, mediante el consentimiento de unos generosos y altruistas gobernantes, que posean una veraz "sensibilidad social", para con sus gobernados.
La futura democratización, implica la igualdad de oportunidades, de posibilidades y opciones, para erradicar de raíz a la pobreza, la ignorancia y el egoísmo que van a la par con la violencia y la corrupción. Con la superación colectiva y el libre albedrío responsable, habitaríamos todos en "viviendas dignas" para el ser humano y no necesariamente en tugurios lúgubres o palacios dorados; fomentaríamos una educación integral y transmutadora, salud, pan y bienestar físico, emocional, mental y espiritual, para todos, sin distingo de raza, credo, ideología política o sexo. Esta "democracia universalista", supone una eficaz afinidad con toma de conciencia. En el mundo de la violencia, encontramos guerreros en potencia y pacifistas en camino. Puede ser combatida por organizaciones, instituciones o fundaciones, que infunden la ilustración, la cultura y la civilización progresista. El enemigo de la gente humilde, inteligente y renovadora, debe ser rechazada, inclusive por su propia familia. La rebeldía mesurada, la libertad ampliada y objetiva y la crítica social, son más loables que un autoritarismo androide que no posee una ideal autoestima y manifiesta la amarga presunción. Detener el progreso de algo, alguien o de algunos, se está implementando el "odio al mérito" (envidia frustrada). Hay que ir a la par de las leyes de la "Unidad Universal". Con la progresión, podemos enarbolar a un ser socio-político por naturaleza, y a una personalidad económica, con la producción en la faceta multidimensional.
La "Democracia futurista", nos conllevaría a un comunitarismo de avanzada, de juntas vecinales, del cooperativismo eficaz, la responsabilidad personal, el compromiso psicocivilizante, trabajo en equipo, creatividad y diversión (tiempo libre con saneamiento físico, emocional, mental y espiritual).
Con la modalidad multifacética o polivalente, estaríamos perfeccionando el humanismo trascendente y el humanitarismo internacionalista, compeliendo con todas las fuerzas, y en todos los frentes a todos los sectores socioeconómicos de Panamá y del planeta. Se va a exaltar a la persona, la familia, la sociedad, la naturaleza y el cosmos, con un contexto mundológico. Es primordial aspirar a obtener garantías, derechos, libertades y necesidades, mediante el consentimiento de unos generosos y altruistas gobernantes, que posean una veraz "sensibilidad social", para con sus gobernados.
La futura democratización, implica la igualdad de oportunidades, de posibilidades y opciones, para erradicar de raíz a la pobreza, la ignorancia y el egoísmo que van a la par con la violencia y la corrupción. Con la superación colectiva y el libre albedrío responsable, habitaríamos todos en "viviendas dignas" para el ser humano y no necesariamente en tugurios lúgubres o palacios dorados; fomentaríamos una educación integral y transmutadora, salud, pan y bienestar físico, emocional, mental y espiritual, para todos, sin distingo de raza, credo, ideología política o sexo. Esta "democracia universalista", supone una eficaz afinidad con toma de conciencia. En el mundo de la violencia, encontramos guerreros en potencia y pacifistas en camino. Puede ser combatida por organizaciones, instituciones o fundaciones, que infunden la ilustración, la cultura y la civilización progresista. El enemigo de la gente humilde, inteligente y renovadora, debe ser rechazada, inclusive por su propia familia. La rebeldía mesurada, la libertad ampliada y objetiva y la crítica social, son más loables que un autoritarismo androide que no posee una ideal autoestima y manifiesta la amarga presunción. Detener el progreso de algo, alguien o de algunos, se está implementando el "odio al mérito" (envidia frustrada). Hay que ir a la par de las leyes de la "Unidad Universal". Con la progresión, podemos enarbolar a un ser socio-político por naturaleza, y a una personalidad económica, con la producción en la faceta multidimensional.
La "Democracia futurista", nos conllevaría a un comunitarismo de avanzada, de juntas vecinales, del cooperativismo eficaz, la responsabilidad personal, el compromiso psicocivilizante, trabajo en equipo, creatividad y diversión (tiempo libre con saneamiento físico, emocional, mental y espiritual).