Democracia maltrecha
Está de más hablar de que en Panamá hay una seudodemocracia y corrupción y politiquería, y todo lo que chorrea. Igual, para qué hablar de pesos y contrapesos si el ciudadano común poco conoce de eso, porque apenas si han existido de manera fugaz. La mayoría de los ciudadanos sabe que los tres poderes del Estado carecen de credibilidad..., pero sí poseen mucha impunidad. Los ejemplos se pueden dar con breves palabras y siglas: Cero corrupción, CEMIS, fajo de $6000; corredores Norte y Sur, coimas (no podía faltar), reelección, CODEPADI, y así sucesivamente. Para qué recordar casos que lo único que prometen es odio y deseos de venganza de parte de los afectados, los cuales de otra forma serían nombrados con pelos y señales.
Todo esto me ha venido a la mente desde que comenzaron los trabalenguas acerca de un autoexiliado que volvió de México; de la nominación de un miembro del Tribunal Electoral (TE) que admitió que tiene nepotes portátiles y ahora admitió que usó un vehículo del TE para recoger a su esposa (aunque las acusaciones son un poco más profundas); la promulgación de la ley que estipula que el procurador/a de la Nación nombra y despide al jefe de la PTJ. Nadie parece dispuesto a creer que la creación de una Sala V no va a ser usada por Martín para controlar la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Asumo que la procuradora de la Nación va a usar su nueva atribución para adecentar lo que implica todo lo expuesto aquí.
Se pueden citar esas y muchas cosas más para probar que lo que existe en Panamá es una impunidad rampante. Pero aclaremos, los investigados, culpables o no, serán objeto de justicia..., pero selectiva. En estos días el director de la Policía Nacional (PN) habló de altos oficiales de esta institución que están siendo investigados. Así no se vale. Debió hablar de otras entidades en la cual hay poderosos económicamente y politiqueramente. En la PN podrá haber poderosos que podrán tener mucho dinero, pero nadie ha oído que han sido denunciados ni procesados, ni que son parientes de don fulano y doña fulana Dinero o Influencia.
En fin, el alboroto que se ha formado me acuerda del siguiente chiste: Un ciudadano chino movió cielos y tierra para inmigrar a un país islámico, digamos, donde comer puerco es absolutamente prohibido. Pero antes de recibir el permiso fue llevado a un río y se le bautizó sentenciando, "Usted ya no es chino, ahora es musulmán". Pasaron un par de años y ya este ciudadano no aguantaba las ganas de comerse un buen pernil. De manera que contrabandeó la entrada de un cochino. Tuvo muy mala suerte, el animal formó tal alboroto que se supo su delito y fue llevado al juzgado para condenarlo con todas las de la ley. El chino en su defensa pidió que los miembros del jurado se transportaran al río antes mencionado. Cargó al cochino y con toda solemnidad le roció agua y dijo: "Tú ya no son puelco, tú son pi´cao".
Se preguntará, caro lector, cuál es mi propósito al referir el anterior cuento. Simplemente creo que a todos los culpables de la injusticia y de la impunidad rampantes imperantes en nuestro país se les debe exigir que utilicen una toga de honor y apenas estiren el cuello y se les pueda ver debemos decirles: "Usted no es corrupto ni politiquero, usted es toga´o". Nuestras arraigadas costumbres inmorales, antes y después de la invasión, no nos dejan otro remedio.
Todo esto me ha venido a la mente desde que comenzaron los trabalenguas acerca de un autoexiliado que volvió de México; de la nominación de un miembro del Tribunal Electoral (TE) que admitió que tiene nepotes portátiles y ahora admitió que usó un vehículo del TE para recoger a su esposa (aunque las acusaciones son un poco más profundas); la promulgación de la ley que estipula que el procurador/a de la Nación nombra y despide al jefe de la PTJ. Nadie parece dispuesto a creer que la creación de una Sala V no va a ser usada por Martín para controlar la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Asumo que la procuradora de la Nación va a usar su nueva atribución para adecentar lo que implica todo lo expuesto aquí.
Se pueden citar esas y muchas cosas más para probar que lo que existe en Panamá es una impunidad rampante. Pero aclaremos, los investigados, culpables o no, serán objeto de justicia..., pero selectiva. En estos días el director de la Policía Nacional (PN) habló de altos oficiales de esta institución que están siendo investigados. Así no se vale. Debió hablar de otras entidades en la cual hay poderosos económicamente y politiqueramente. En la PN podrá haber poderosos que podrán tener mucho dinero, pero nadie ha oído que han sido denunciados ni procesados, ni que son parientes de don fulano y doña fulana Dinero o Influencia.
En fin, el alboroto que se ha formado me acuerda del siguiente chiste: Un ciudadano chino movió cielos y tierra para inmigrar a un país islámico, digamos, donde comer puerco es absolutamente prohibido. Pero antes de recibir el permiso fue llevado a un río y se le bautizó sentenciando, "Usted ya no es chino, ahora es musulmán". Pasaron un par de años y ya este ciudadano no aguantaba las ganas de comerse un buen pernil. De manera que contrabandeó la entrada de un cochino. Tuvo muy mala suerte, el animal formó tal alboroto que se supo su delito y fue llevado al juzgado para condenarlo con todas las de la ley. El chino en su defensa pidió que los miembros del jurado se transportaran al río antes mencionado. Cargó al cochino y con toda solemnidad le roció agua y dijo: "Tú ya no son puelco, tú son pi´cao".
Se preguntará, caro lector, cuál es mi propósito al referir el anterior cuento. Simplemente creo que a todos los culpables de la injusticia y de la impunidad rampantes imperantes en nuestro país se les debe exigir que utilicen una toga de honor y apenas estiren el cuello y se les pueda ver debemos decirles: "Usted no es corrupto ni politiquero, usted es toga´o". Nuestras arraigadas costumbres inmorales, antes y después de la invasión, no nos dejan otro remedio.