Democracia participativa y referéndum
EN SU Enciclopedia de la Política (Fondo de Cultura Económica, México 1998), Rodrigo Borja, define el referéndum como "una forma de sufragio que consiste en el acto por el cual los ciudadanos con derecho a voto aprueban o desaprueban una disposición constitucional o legal". Es "la consulta popular frente a una Constitución, una ley, una reforma constitucional o una reforma legal". "En todo caso -nos dice- es una consulta sobre un asunto de naturaleza jurídica. Y aquí esta su diferencia con el plebiscito, que se refiere a otros temas".
España adoptó su Constitución política mediante un referéndum el 6 de diciembre de 1978 y celebrará en un par de días un referéndum sobre la Constitución Europea. Otros Estados europeos se aprestan en los próximos meses a celebrar dicha consulta popular.
En nuestra América, durante los últimos años han ido en aumento la celebración de referendos como un mecanismo para favorecer la participación de los ciudadanos: Uruguay, Guatemala, Chile, Colombia, Venezuela, entre otros. Y es que la democracia participativa necesariamente ha diversificado los instrumentos de participación de los ciudadanos entre los cuales, además del referéndum, están el plebiscito, el cabildo abierto, la revocatoria de mandato.
En Panamá, a pesar de haber ratificado un sinnúmero de convenios, tratados y declaraciones internacionales sobre la necesidad de desarrollar una sociedad democrática, los gobernantes de los últimos tres lustros han desechado el hecho que "La democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y los derechos humanos, en su carácter universal, indivisible e interdependiente..."; así como el hecho de que "la participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia. Promover y fomentar diversas formas de participación fortalece la democracia".
En Panamá, las cúpulas político-partidistas, así como el resto de las cúpulas del "establishment" local, no han escatimado esfuerzo para evitar cualquier mecanismo de participación ciudadana que no se encuentre bajo su absoluto y total control. Prueba de ello es cómo se han aferrado a estructuras constitucionales obsoletas y desfasadas, a las que sólo atinan emparchar, y a un sistema electoral cuya matriz solo permite abortar cualquier proyecto de democracia participativa.
Cuando hace un año se produjo la iniciativa ciudadana de que se incluyese una "quinta papeleta" el día de las elecciones para que -como referendo- los ciudadanos expresáramos nuestro apoyo o rechazo a la convocatoria de una Asamblea Constituyente, se desencadenaron toda suerte y tipo de mecanismos engañosos, autoritarios, sectarios y antidemocráticos para evitar e impedir la consulta...y lo lograron.
Lo lograron, entre otras razones, gracias al rápido abandono de la promoción de la participación ciudadana de parte de un número plural de los que -desde el grupo dinamizador de Visión 2020- pregonaban casual, pero demagógicamente, la participación ciudadana. Al optar por plegarse a "las reglas del juego" de los monopolizadores del sistema y adversarios de la democracia participativa, le facilitaron la tarea a los neopopulistas y a los epígonos de la dictadura.
La sociedad panameña clama por más mecanismos e instrumentos de participación. Estos les son negados sistemáticamente por los detentadores de los poderes y, en cada vez más ocasiones, con declaraciones de corte soberbio, arrogante y totalitario. Obnubilados por el poder que les da el poder, le cierran las puertas al principal poder: el poder ciudadano.
De seguir como vamos, rechazando y emparchando, el esfuerzo que dicen algunos querer hacer para que el país se recupere y progrese, resultará más que improductivo y frustrante.
Hay que redoblar el llamado a los gobernantes instalados en los distintos órganos del Estado para que superen cuanto antes su comportamiento antidemocrático y autoritario. De lo contrario, la iniciativa popular tendrá que pasar a una pronunciada desobediencia cívica para poder alcanzar la democracia participativa.
España adoptó su Constitución política mediante un referéndum el 6 de diciembre de 1978 y celebrará en un par de días un referéndum sobre la Constitución Europea. Otros Estados europeos se aprestan en los próximos meses a celebrar dicha consulta popular.
En nuestra América, durante los últimos años han ido en aumento la celebración de referendos como un mecanismo para favorecer la participación de los ciudadanos: Uruguay, Guatemala, Chile, Colombia, Venezuela, entre otros. Y es que la democracia participativa necesariamente ha diversificado los instrumentos de participación de los ciudadanos entre los cuales, además del referéndum, están el plebiscito, el cabildo abierto, la revocatoria de mandato.
En Panamá, a pesar de haber ratificado un sinnúmero de convenios, tratados y declaraciones internacionales sobre la necesidad de desarrollar una sociedad democrática, los gobernantes de los últimos tres lustros han desechado el hecho que "La democracia es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y los derechos humanos, en su carácter universal, indivisible e interdependiente..."; así como el hecho de que "la participación de la ciudadanía en las decisiones relativas a su propio desarrollo es un derecho y una responsabilidad. Es también una condición necesaria para el pleno y efectivo ejercicio de la democracia. Promover y fomentar diversas formas de participación fortalece la democracia".
En Panamá, las cúpulas político-partidistas, así como el resto de las cúpulas del "establishment" local, no han escatimado esfuerzo para evitar cualquier mecanismo de participación ciudadana que no se encuentre bajo su absoluto y total control. Prueba de ello es cómo se han aferrado a estructuras constitucionales obsoletas y desfasadas, a las que sólo atinan emparchar, y a un sistema electoral cuya matriz solo permite abortar cualquier proyecto de democracia participativa.
Cuando hace un año se produjo la iniciativa ciudadana de que se incluyese una "quinta papeleta" el día de las elecciones para que -como referendo- los ciudadanos expresáramos nuestro apoyo o rechazo a la convocatoria de una Asamblea Constituyente, se desencadenaron toda suerte y tipo de mecanismos engañosos, autoritarios, sectarios y antidemocráticos para evitar e impedir la consulta...y lo lograron.
Lo lograron, entre otras razones, gracias al rápido abandono de la promoción de la participación ciudadana de parte de un número plural de los que -desde el grupo dinamizador de Visión 2020- pregonaban casual, pero demagógicamente, la participación ciudadana. Al optar por plegarse a "las reglas del juego" de los monopolizadores del sistema y adversarios de la democracia participativa, le facilitaron la tarea a los neopopulistas y a los epígonos de la dictadura.
La sociedad panameña clama por más mecanismos e instrumentos de participación. Estos les son negados sistemáticamente por los detentadores de los poderes y, en cada vez más ocasiones, con declaraciones de corte soberbio, arrogante y totalitario. Obnubilados por el poder que les da el poder, le cierran las puertas al principal poder: el poder ciudadano.
De seguir como vamos, rechazando y emparchando, el esfuerzo que dicen algunos querer hacer para que el país se recupere y progrese, resultará más que improductivo y frustrante.
Hay que redoblar el llamado a los gobernantes instalados en los distintos órganos del Estado para que superen cuanto antes su comportamiento antidemocrático y autoritario. De lo contrario, la iniciativa popular tendrá que pasar a una pronunciada desobediencia cívica para poder alcanzar la democracia participativa.