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Democracia por el bien común


La democracia no es un don natural. Hay que conquistarla, consolidarla y preservarla. Ella se forja mediante sangre y fuego, porque lo que se busca es el triunfo de la moral, la justicia y la equidad en el manejo y administración del Estado en beneficio del bien común. En ella impera el principio del bien común, la participación general en el trabajo y en los bienes, la división y separación de los ciudadanos por oficios y cometidos individuales, y la separación de todas las instituciones democráticas establecidas constitucionalmente, así como el mandato de la "recta razón", ligada ésta al respeto de la dignidad humana del individuo y de los pueblos.
Así, gobiernos democráticos establecen leyes que más le convienen a sus representados; es decir, al pueblo que les eligió para: "levantar al hombre político y regio, ponerlo allí como guía o conductor, confiándole las riendas del país y la administración del bien común." Ese "bien común" implica: "aquel conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y fácil de la propia perfección", y "el conjunto de las condiciones sociales que permiten y favorecen en los seres humanos el desarrollo integral de su propia persona".
Compréndase bien que el "bien común" puede diferir esencialmente de los bienes particulares, de los bienes de un individuo o grupos de individuo; conjugando finalmente que el "bien común" es aquel que sirve a la generalidad de los hombres, sin perjuicios a otros; o sea, convivir en paz como ideal universal.
En un sistema democrático consolidado existe una condición común a todos los hombres: la educación. Ella es el medio eficaz para fomentar la conciencia de los ciudadanos con respecto al estado de la situación de su país; así, se logra una participación significativa en el proceso de toma de decisiones, y se reafirma la importancia del desarrollo de los recursos humanos de donde emana la fuerza de la creatividad para la producción.
La pobreza, el analfabetismo y los bajos niveles de desarrollo humano son factores que inciden negativamente en la consolidación de la democracia. Es por eso que la participación ciudadana debe ser continua y en diversos aspectos exigir cambios y resultados, proponer coadyuvar, vigilar al gobierno, evaluar a las autoridades. Si la ciudadanía no participa, el gobierno y los partidos creen que a ellos les toca definir qué se le da a la sociedad. En cambio, si los ciudadanos participamos con fuerza se influye en las decisiones políticas y en las leyes.
La democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico; es indispensable para el ejercicio efectivo de las libertades fundamentales y los derechos humanos. A través del ejercicio democrático se consigue el respeto pleno y eficaz de los derechos de los trabajadores y la aplicación de normas laborales básicas.
En el ejercicio democrático existen principios que obran como supuestos fundamentales que imprimen dinámica y dirección a gobernantes y gobernados: la legitimidad, el consenso y la representación, aunándose otros principios como los de la dignidad personal, la autonomía del individuo, el respeto a las minorías, etc., todos ellos emparentados con la razón en todos los hombres.
Panamá se apresta a celebrar sus terceras elecciones en democracia, tras ser liberada de una férrea dictadura militar que imperó por más de 20 años, siendo defenestrada el 20 de diciembre de 1989. Desde entonces existe el multipartidismo que funciona como el instrumento que permite la expresión popular a partir de principios y creencias dispares, de modo que funcione como el instrumento en el que se manifiesta la igualdad de oportunidades y la libertad de expresión; y el constitucionalismo que permite el equilibrio de poderes, posibilita el acceso en forma directa o indirecta al debate de ideas, al ejercicio de la capacidad de iniciativa propia, al control de los gobernantes, a la seguridad jurídica, con lo que se garantizan los valores de justicia y libertad.
El 2 de mayo triunfará el partido que logra una mayoría capaz de asegurar el gobierno y saldrá electo el político que es llamado a gobernar. Es por eso que es factor sine qua non que todos ejerzamos nuestro derecho al voto, y que exijamos el fiel cumplimiento de las promesas y propuestas electorales de aquellos a quienes le hemos entregado la responsabilidad de dirigir y administrar el gobierno en beneficio del bien común.

101 años de Panamá América

 
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