default

Democracia y politiquería


Me gusta escribir acerca de temas vigentes. Y no hay tema más al día que el de la política porque ya comenzó la carrera desaforada para alcanzar el triunfo en las elecciones generales, muy atinadamente calificadas como "dosmilcuatreras" por el astuto periodista Ramón Jiménez Vélez. Continúo.
No creo que a los panameños nos convenga otra "revolución", como las que en el mundo han sido. La salida de siempre a nuestros infortunios es a través de un militar o cualquier perico de los palotes con mentalidad autocrática. Abogo porque dentro de nuestra democracia -escasa o deficiente en lo físico y lo moral- unamos los panameños nuestros afanes y mentes para tratar de elegir la alternativa menos ´pior´. Bien sé que esto nos sucede de elección en elección. Sin embargo, la disyuntiva es obvia: Votar por los candidatos nominados por los partidos cuatreros que conocemos o por los que aparenten poseer el mayor grado de moral e idoneidad, sin importar su denominación. Desafortunadamente, la prueba surge después de las elecciones, no antes.
Para llegar a una decisión moral y pensante sólo nos queda ir analizando los actos y palabras de los que se embarran en el lodo de nuestra fauna política: Son de notar las declaraciones de José Terán respecto de las pocas ejecutorías que presenta Martín Torrijos, siendo la más sobresaliente el hecho de que es hijo de uno de los antiguos narcodictadores. No obstante, opiniones similares se adelantaron acerca de la actual ocupante de la presidencia de la República. Y ganó. También, es difícil, si no imposible, argüir que la presidenta cuenta con la moral y la idoneidad del caso.
Las recientes declaraciones de un ex vicepresidente son todavía más impactantes: "Si estuviéramos en un estado de derecho serio y pleno, la presidenta Mireya Moscoso debería estar preocupada, ya que sus acciones de intervención en los órganos del Estado podrían llevarle a un enjuiciamiento..." (El Panamá América, 15/8/02). Aunque opino que las sentencias de cualquier político del patio deben analizarse con mucho cuidado y un alto grado de suspicacia, no debemos soslayar el contenido fáctico de tales afirmaciones. Se ha criticado mucho a los asesores y maleantes políticos del gobierno, pero por la razón que sea, se ha soslayado el hecho de que, por ejemplo, el "equiparazo" no habría ocurrido si hubiera sido vetado por la primera mandataria. (El ministro del Canal se abstuvo de votar en este último caso. Esto se supo tardíamente). Igual se puede decir de todos los escándalos señalados en los casi tres años de gobierno arnulfista. Pero no me limitaré a subrayar actos y palabras de políticos. Un ciudadano que considero muy responsable y lo catalogo como independiente -dentro de la ´dependidura´, ya que se dice que todos somos políticos- me expresó que ya los arnulfistas perdieron las elecciones ´dosmilcuatreras´. En ese momento, debo admitir, no pude pensar en nada para rebatir esa afirmación.
Advierto que no es mi interés influir de manera alguna en la decisión que vaya a hacer Alberto Vallarino, quien es la única persona que se ha mencionado hasta ahora que podría terminar catalogándose como de "tercera fuerza", a pesar de sus indudables vínculos con el arnulfismo.
Mi interés es señalar cosas fácticas que de una forma u otra ayuden a los ciudadanos conscientes a analizar la decisión transcendental que los panameños haremos en las elecciones generales venideras. Estos comicios son importantísimos. Sólo tenemos que recordar 26 años de narcodictadura, la invasión, la recuperación de nuestro canal y el rumbo, escaso y deficiente, repito, que sigue nuestro intento de democracia. Panamá es inmortal.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América