Democracias insuficientes
América Latina y el Caribe, en la última década, se convirtió en la zona más desigual del planeta, pues la pobreza aumentó 10 %: 200 millones de personas que vivían en la miseria en 1990 ahora hay 220 millones. A esto se suma un deterioro permanente de los recursos naturales expresado en el aumento del crecimiento de la contaminación del aire y el agua, y la pérdida de riqueza biológica, de bosques y suelos. En América Latina, las tres cuartas partes de su población es urbana, a diferencia de África y Asia, ciudades con graves problemas de vivienda, hábitat, transporte, contaminación del aire, falta de servicios adecuados de abastecimiento de agua, pobreza urbana y tratamiento de residuos sólidos.
Parte de la economía está basada en la explotación intensiva de los recursos naturales, pues se pierden por deforestación casi 7 millones de hectáreas cada año "Los suelos se degradan, desaparece diversidad biológica, hay altos niveles de contaminación por el nulo tratamiento de los residuales en las ciudades y el uso de productos químicos contaminantes no se ha revertido" El ambiente está "en un proceso de deterioro. Aunque todavía le quedan recursos importantes que, si se manejan adecuadamente y con políticas de desarrollo sostenible, pueden caminar con patrones de producción y consumo sostenibles hacia el desarrollo. Se requieren acciones internas y crear un entorno internacional que lleve al aumento de la equidad en el comercio. En la práctica se debe aplicar el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas. Los países desarrollados tienen más responsabilidad sobre los problemas que existen, tienen más recursos y tecnología para ayudar al mundo a resolverlos". (Ricardo Sánchez, PNUMA) América Latina, a pesar de sus grandes avances en la vigencia de la democracia formal, es una región caracterizada por la existencia de grandes sectores de su población que desconocen qué es la democracia, sus características, posibilidades y limitaciones.
Permanecen expresiones de debilidad en la afirmación de los valores necesarios para la existencia de la democracia, y frente a ello, una inexistente o reducida importancia en la agenda pública de la discusión sobre valores democráticos (tolerancia, pluriculturalidad, respeto a las minorías, individuo y persona, estado de derecho, derechos civiles, políticos, socioeconómicos, culturales, garantías de esos derechos, mecanismos para su difusión).
Imperan las democracias insuficientes caracterizadas por el "ejercicio autoritarista del poder, corrupción, impunidad, limitaciones al acceso a la justicia y la participación política de grandes sectores de la población, creciente inquietud en la distribución de la riqueza y desigualdad de oportunidades para el ejercicio de derechos económicos, sociales y culturales... Estos fenómenos son signos de un problema mayor de exclusión económica, política y social" (A. Rodino). Sectores importantes de la población, expresan carencia de una cultura política democrática, apatía, falta de credibilidad del sistema político, desconocimiento de mecanismos de participación ciudadana, y desidia por lo electoral. Es importante colocar a la democracia como centralidad, pero ésta no puede soslayar la realidad de que las sociedades latinoamericanas expresan la existencia de una ciudadanía relegada al papel de consumidora, o con una participación limitada o simplemente excluida del desarrollo socioeconómico, muchas veces sólo sobreviviendo en las ranuras de un crecimiento económico que parece ser privativo de una franja de la sociedad. El desarrollo se vincula a lo democrático a través de importantes factores como: El impulso y apoyo de propuestas nacionales que aporten equidad al crecimiento económico, participación activa a la democracia, y sostenibilidad ambiental al desarrollo.
La colaboración en el esfuerzo de organización, participación y gestión ciudadana pero, en especial, la de los sectores marginados y excluidos, en favor de la mejora de su calidad de vida, colaborando en la construcción de sujetos sociales con capacidad de construir participativamente su destino. La incorporación de los enfoques de genero, edad, etnia, ambiente y desarrollo local como facetas que deben interactuar y enriquecer integralmente el desarrollo.
El desarrollo social y económico necesita sintonizarse con los procesos de democratización, y del diseño de métodos incluyentes de carácter político para contrarrestar las exclusiones socioeconómicas. Es vital estimular la capacidad de construir agendas sociales para influir en las agendas políticas de los partidos, y en la agenda pública del Estado para lograr acercamientos a la equidad tan ausente del crecimiento económico. Es necesaria la existencia de una sociedad civil fortalecida, y un sistema político autónomo competitivo con partidos políticos, permeables a las necesidades y aspiraciones de la población. Esto es lo que sentaría las bases de la gobernabilidad democrática, a través de la capacidad del Estado para ejercer sus funciones ordinarias en un clima de continuidad; la capacidad las instituciones públicas para satisfacer necesidades mínimas de la población, y de generar capacidad incluyente; la generación y perdurabilidad de consensos básicos sobre la legitimidad del sistema político. La ciudadanía de alta densidad supone la capacidad de conjugar, pues, la ciudadanía política con la ciudadanía socioeconómica, y esta articulación representa un desafío en la medida que debemos construir concepciones, metodologías y prácticas más integrales.
También a Yaviza llegaron tres, hace dos semanas. En el cuartel no se dio información al respecto, aunque se sabe que fueron enviados a Metetí.
Este medio pudo conocer que originalmente habían salido cuatro - dos mujeres y dos hombres - desde Perú, pero una de las jóvenes no resistió el trayecto y se regresó. A juicio de las fuentes, ella debe haber fallecido en el interior de la trocha, pues si no aguantó el viaje acompañada, mucho menos lo iba a hacer sola en medio de la selva.
Una de las trochas utilizadas es la conocida como Tuquesa, que parte de Caña Blanca hasta Acandí cabecera, en Colombia. Allí el sendero forma una Y, y se delimitan dos caminos: el de Tuquesa, a través del cual se entra a Panamá por la comunidad de Peñita, hasta llegar a Yaviza, y la trocha de Tupisa que llega a esa misma población.
Ciprian Mena, un colombiano con más de 30 años de vivir en Yaviza y experto en recorrer esos peligrosos caminos, manifestó que el recorrido es de alrededor de cuatro días "bien caminados". Pero el que "no sabe caminar, echa más de 15 días", aclaró.
Explicó que muchos suramericanos entran a Panamá por Puerto Obaldía, pero si no tienen comprado el pasaje de avión de regreso, las autoridades los devuelven a Colombia.
Mena, con un particular modo de hablar, entre risueño y cauto, dio a conocer que un guía, generalmente indígena, cobra entre 200 y 300 dólares para servir de "mula" o "coyote", es decir, para guiar a los aventureros por la selva, hasta llegar a Acandí, en los límites con Panamá, desde Colombia.
Allí, en plena cordillera, hay un muro de cemento que demarca el límite.
Desde ahí en adelante sólo les dicen algo así como: "sigan por un trillo que llega hasta donde hay un peruano", pero con semejante dirección, ni él, que es experto, logra llegar al lugar.
De hecho, contó que un día, hace poco, se perdió entre los caminos. Tardó tres días en encontrar el correcto.
Muchos de esos guías abandonan a los incautos jóvenes en las montañas, después de haber cobrado el dinero. ¿Consecuencia? Una muerte segura.
El experimentado caminante relató que en la trocha de Acandí a Tuquesa hay un punto que se llama "Adiós mi pueblo", que debe cruzarse introduciendo dedos y pies en la roca. Abajo, además del precipicio, le esperan a la persona árboles totalmente pelados, cual gigantescas espinas.
"El que cae, ¡no vuelve!", comentó. De ahí el nombre.
También hay la alternativa de cruzar el río, pero la debilidad de sus cuerpos adoloridos y agotados, los hace presas fáciles de las corrientes.
"Sólo hay dos caminos: llegar o morir", recalcó Mena.
Dijo haber visto cómo mujeres y hombres caminan con los pies desangrándose, porque sus zapatos no aguantan la caminata entre piedras, palos, monte y agua.
Muchos van dejando poco a poco los escasos utensilios y prendas de vestir por el camino, a fin de aminorar el peso.
Quienes se aventuran por esos caminos, deben enfrentarse a víboras X, Mapaná, Patoca o Verrugosa, así como a los tigres y al mosquito, que él denomina "Pito", pero que en realidad es el Flebotomo, que trasmite la leshmaniasis.
A Mena le tocó pasar 18 días en el hospital como consecuencia de la picada de "Pito".
Informó, como dato curioso, que hay expedicionarios que arriesgan su vida, sólo para escribir sobre los peligros de las trochas. Ellos hacen el recorrido, armados con mapas y brújulas, aun cuando cuentan con el recurso económico para viajar en avión a donde se les antoje.
Esos caminos también son usados por comerciantes que venden sus productos en poblaciones fronterizas colombianas, donde ganan más aunque tengan que arriesgar sus vidas.
El caminante, siempre dispuesto a hablar, aunque con mucha cautela y eligiendo las palabras, informó que había varias trochas más, pero que por la falta de uso, se han perdido en la espesura de la selva.
Ahora bien, se trata sólo de las trochas de Darién centro, pues también las hay en el sector Pacífico (para llegar a Jaqué) y en el Caribe (para llegar a Puerto Obaldía).
Allá en Yaviza quedó el intrépido aventurero, presto a seguir retando a la suerte transitando esos caminos de terror, uno de ellos recorrido parcialmente por El Panamá América.
Parte de la economía está basada en la explotación intensiva de los recursos naturales, pues se pierden por deforestación casi 7 millones de hectáreas cada año "Los suelos se degradan, desaparece diversidad biológica, hay altos niveles de contaminación por el nulo tratamiento de los residuales en las ciudades y el uso de productos químicos contaminantes no se ha revertido" El ambiente está "en un proceso de deterioro. Aunque todavía le quedan recursos importantes que, si se manejan adecuadamente y con políticas de desarrollo sostenible, pueden caminar con patrones de producción y consumo sostenibles hacia el desarrollo. Se requieren acciones internas y crear un entorno internacional que lleve al aumento de la equidad en el comercio. En la práctica se debe aplicar el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas. Los países desarrollados tienen más responsabilidad sobre los problemas que existen, tienen más recursos y tecnología para ayudar al mundo a resolverlos". (Ricardo Sánchez, PNUMA) América Latina, a pesar de sus grandes avances en la vigencia de la democracia formal, es una región caracterizada por la existencia de grandes sectores de su población que desconocen qué es la democracia, sus características, posibilidades y limitaciones.
Permanecen expresiones de debilidad en la afirmación de los valores necesarios para la existencia de la democracia, y frente a ello, una inexistente o reducida importancia en la agenda pública de la discusión sobre valores democráticos (tolerancia, pluriculturalidad, respeto a las minorías, individuo y persona, estado de derecho, derechos civiles, políticos, socioeconómicos, culturales, garantías de esos derechos, mecanismos para su difusión).
Imperan las democracias insuficientes caracterizadas por el "ejercicio autoritarista del poder, corrupción, impunidad, limitaciones al acceso a la justicia y la participación política de grandes sectores de la población, creciente inquietud en la distribución de la riqueza y desigualdad de oportunidades para el ejercicio de derechos económicos, sociales y culturales... Estos fenómenos son signos de un problema mayor de exclusión económica, política y social" (A. Rodino). Sectores importantes de la población, expresan carencia de una cultura política democrática, apatía, falta de credibilidad del sistema político, desconocimiento de mecanismos de participación ciudadana, y desidia por lo electoral. Es importante colocar a la democracia como centralidad, pero ésta no puede soslayar la realidad de que las sociedades latinoamericanas expresan la existencia de una ciudadanía relegada al papel de consumidora, o con una participación limitada o simplemente excluida del desarrollo socioeconómico, muchas veces sólo sobreviviendo en las ranuras de un crecimiento económico que parece ser privativo de una franja de la sociedad. El desarrollo se vincula a lo democrático a través de importantes factores como: El impulso y apoyo de propuestas nacionales que aporten equidad al crecimiento económico, participación activa a la democracia, y sostenibilidad ambiental al desarrollo.
La colaboración en el esfuerzo de organización, participación y gestión ciudadana pero, en especial, la de los sectores marginados y excluidos, en favor de la mejora de su calidad de vida, colaborando en la construcción de sujetos sociales con capacidad de construir participativamente su destino. La incorporación de los enfoques de genero, edad, etnia, ambiente y desarrollo local como facetas que deben interactuar y enriquecer integralmente el desarrollo.
El desarrollo social y económico necesita sintonizarse con los procesos de democratización, y del diseño de métodos incluyentes de carácter político para contrarrestar las exclusiones socioeconómicas. Es vital estimular la capacidad de construir agendas sociales para influir en las agendas políticas de los partidos, y en la agenda pública del Estado para lograr acercamientos a la equidad tan ausente del crecimiento económico. Es necesaria la existencia de una sociedad civil fortalecida, y un sistema político autónomo competitivo con partidos políticos, permeables a las necesidades y aspiraciones de la población. Esto es lo que sentaría las bases de la gobernabilidad democrática, a través de la capacidad del Estado para ejercer sus funciones ordinarias en un clima de continuidad; la capacidad las instituciones públicas para satisfacer necesidades mínimas de la población, y de generar capacidad incluyente; la generación y perdurabilidad de consensos básicos sobre la legitimidad del sistema político. La ciudadanía de alta densidad supone la capacidad de conjugar, pues, la ciudadanía política con la ciudadanía socioeconómica, y esta articulación representa un desafío en la medida que debemos construir concepciones, metodologías y prácticas más integrales.
También a Yaviza llegaron tres, hace dos semanas. En el cuartel no se dio información al respecto, aunque se sabe que fueron enviados a Metetí.
Este medio pudo conocer que originalmente habían salido cuatro - dos mujeres y dos hombres - desde Perú, pero una de las jóvenes no resistió el trayecto y se regresó. A juicio de las fuentes, ella debe haber fallecido en el interior de la trocha, pues si no aguantó el viaje acompañada, mucho menos lo iba a hacer sola en medio de la selva.
Una de las trochas utilizadas es la conocida como Tuquesa, que parte de Caña Blanca hasta Acandí cabecera, en Colombia. Allí el sendero forma una Y, y se delimitan dos caminos: el de Tuquesa, a través del cual se entra a Panamá por la comunidad de Peñita, hasta llegar a Yaviza, y la trocha de Tupisa que llega a esa misma población.
Ciprian Mena, un colombiano con más de 30 años de vivir en Yaviza y experto en recorrer esos peligrosos caminos, manifestó que el recorrido es de alrededor de cuatro días "bien caminados". Pero el que "no sabe caminar, echa más de 15 días", aclaró.
Explicó que muchos suramericanos entran a Panamá por Puerto Obaldía, pero si no tienen comprado el pasaje de avión de regreso, las autoridades los devuelven a Colombia.
Mena, con un particular modo de hablar, entre risueño y cauto, dio a conocer que un guía, generalmente indígena, cobra entre 200 y 300 dólares para servir de "mula" o "coyote", es decir, para guiar a los aventureros por la selva, hasta llegar a Acandí, en los límites con Panamá, desde Colombia.
Allí, en plena cordillera, hay un muro de cemento que demarca el límite.
Desde ahí en adelante sólo les dicen algo así como: "sigan por un trillo que llega hasta donde hay un peruano", pero con semejante dirección, ni él, que es experto, logra llegar al lugar.
De hecho, contó que un día, hace poco, se perdió entre los caminos. Tardó tres días en encontrar el correcto.
Muchos de esos guías abandonan a los incautos jóvenes en las montañas, después de haber cobrado el dinero. ¿Consecuencia? Una muerte segura.
El experimentado caminante relató que en la trocha de Acandí a Tuquesa hay un punto que se llama "Adiós mi pueblo", que debe cruzarse introduciendo dedos y pies en la roca. Abajo, además del precipicio, le esperan a la persona árboles totalmente pelados, cual gigantescas espinas.
"El que cae, ¡no vuelve!", comentó. De ahí el nombre.
También hay la alternativa de cruzar el río, pero la debilidad de sus cuerpos adoloridos y agotados, los hace presas fáciles de las corrientes.
"Sólo hay dos caminos: llegar o morir", recalcó Mena.
Dijo haber visto cómo mujeres y hombres caminan con los pies desangrándose, porque sus zapatos no aguantan la caminata entre piedras, palos, monte y agua.
Muchos van dejando poco a poco los escasos utensilios y prendas de vestir por el camino, a fin de aminorar el peso.
Quienes se aventuran por esos caminos, deben enfrentarse a víboras X, Mapaná, Patoca o Verrugosa, así como a los tigres y al mosquito, que él denomina "Pito", pero que en realidad es el Flebotomo, que trasmite la leshmaniasis.
A Mena le tocó pasar 18 días en el hospital como consecuencia de la picada de "Pito".
Informó, como dato curioso, que hay expedicionarios que arriesgan su vida, sólo para escribir sobre los peligros de las trochas. Ellos hacen el recorrido, armados con mapas y brújulas, aun cuando cuentan con el recurso económico para viajar en avión a donde se les antoje.
Esos caminos también son usados por comerciantes que venden sus productos en poblaciones fronterizas colombianas, donde ganan más aunque tengan que arriesgar sus vidas.
El caminante, siempre dispuesto a hablar, aunque con mucha cautela y eligiendo las palabras, informó que había varias trochas más, pero que por la falta de uso, se han perdido en la espesura de la selva.
Ahora bien, se trata sólo de las trochas de Darién centro, pues también las hay en el sector Pacífico (para llegar a Jaqué) y en el Caribe (para llegar a Puerto Obaldía).
Allá en Yaviza quedó el intrépido aventurero, presto a seguir retando a la suerte transitando esos caminos de terror, uno de ellos recorrido parcialmente por El Panamá América.