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Demolición, restauración, caducidad


En estos días, ante la limpieza que hacían algunos grupos de la sociedad civil, del vetusto coliseo Juan Demóstenes Arosemena, un periodista recomendaba su demolición; y ponía como una causal de su propuesta el hecho de que está en una zona roja: Curundú. Un debate se ha planteado sobre la utilización del edificio que albergó a la Embajada de EE.UU. en Panamá. Algunos defienden la conservación del inmueble como museo. El Gobierno habla de demoler y construir una torre para oficinas públicas y abaratar el presupuesto gubernamental que invierte millones en alquileres.

Se me vinieron a la mente algunas reflexiones metafísicas de otros tiempos. Parménides decía algo así como que el ser era inmutable e imperecedero. Al contrario Heráclito planteaba que “nadie se bañaba dos veces en el mismo río”: todo cambia. Aristóteles vino a zanjar la situación diciendo que el cambio es el paso de potencia a acto: los seres tienen algo en potencia, pero otros atributos en acto.

¿Qué edificios deben ser considerados patrimonio histórico o patrimonio de la humanidad? Es curioso lo que puede variar una zona en 100 o 200 años. Después de aquel ataque de 1671, Panamá La Vieja fue abandonada; incluso los vecinos del arrabal se mudaron al sitio a las faldas del Ancón. Los más pudientes vivían en San Felipe intramuros; los pobres, en el arrabal santanero. 250 años después, el sitio de Panamá la Vieja se fue repoblando de vecinos pobres que en la expansión de la ciudad hacia Río Abajo, debido a la construcción del Canal, encontraron espacio en la abandonadas ruinas. Cerca del sitio se encontró un perfecto sitio para el crematorio municipal. ¡Cómo cambian los tiempos!

A raíz de la expansión de la ciudad, el presidente Porras, en la segunda década del siglo XX, inauguró el barrio de La Exposición y su vecino Bella Vista: las familias de intramuros se mudaron a estos barrios. San Felipe fue poblado por los arrabaleros. ¡Cómo cambian los tiempos! Hace unos 20 años las cosas volvieron a cambiar. Patrimonio histórico, la UNESCO y muchos sabios decidieron que Panamá La Vieja era un sitio importante; igualmente que el Casco Viejo, San Felipe, era valiosísimo. Las propiedades empezaron a subir de precio. Algún alcalde decidió mudar el vertedero de Panamá Viejo, se hizo un súper relleno y hoy está enclavado cerca de la vetusta torre Costa de Este: barriadas exclusivas, rascacielos símbolos del capitalismo y de la modernidad de Panamá.

Decía a mis estudiantes que se fijaran cuáles eran los edificios más antiguos de Panamá. Las iglesias sin duda están a la cabeza. Los templos religiosos en todas partes del mundo son venerados y conservados. Signo de que los valores trascendentes son menos negociables que los otros. ¡Quién sabe que pasará en cien años con su condominio o rascacielos! A lo mejor es patrimonio de la humanidad o lo echan abajo para construir un aeropuerto para los transbordadores que nos llevarán a algún planeta en el que haya agua. Recuerda que eres polvo…

101 años de Panamá América

 
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