Demonios>Tiranos
Pinochet nunca fue elegido presidente por el pueblo chileno; por tanto, este título es el calificativo apropiado para el señor Augusto José Ramón Pinochet Ugarte. Un genocida auténtico, sin regateos, que supo adornarse además, con la corona que no les falta a los de su estirpe: ladrón. ¿Cómo se pensó concederle funerales de Estado?
Pinochet fue inescrupuloso, utilizó una institución que era orgullo de los chilenos y de Suramérica, el ejército, para escalar y confundir a sus compañeros de armas y a ese médico, intelectual y político impoluto que fue el Dr. Salvador Allende, quien confió en ese traidor corrupto, nombrándolo Comandante Jefe de esa rama de las fuerzas armadas de Chile.
La visión y el idealismo del Dr. Allende, como algunos dicen que así fue en principio la del Dr. Fidel Castro, no era la de declararse enemigo del gobierno norteamericano, eso es una falacia. Era sí, la de un hombre comprometido con su pueblo, la de un profesional que miraba y sentía cómo se maltrata y se acaba con la vida de generaciones de seres humanos en aras del enriquecimiento de unos pocos. No se equivocó, como tampoco lo hizo el Dr. Jorge Eliécer Gaitán en Colombia. La doctrina humanista de ambos no aceptó nunca anteponer el enriquecimiento al derecho pleno de la vida que la regala Dios a todo ser, dejándonos, además, todo tipo de riquezas para el disfrute del ser humano. Pero, hombres como éste que ha muerto, que traicionó a quién le encomendó la misión de proteger a su patria y al gobierno, por la ambición del dinero y el poder, aceptó la misión que le encomendaron desde afuera a través de un embajador y un cuerpo de "inteligencia" y sabotaje diestros en estos menesteres y con los recursos para respaldar su criminal zarpazo. Este hombre de mala naturaleza, en contubernio con otros militares gorilas de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y luego Brasil, gestaron y ejecutaron miles de operaciones de tortura, desapariciones, depravación y asesinatos contra civiles, incluidas mujeres y menores de edad, cuyo único delito era pensar diferente.
Se silenciaron las voces de miles de pobladores de estos pueblos de las formas más ruines e inhumanas. Sin embargo, algunos pretenden que el mundo crea que estos medios justifican el supuesto fin de lograr el progreso en Chile. Los chilenos están pagando a un carísimo costo social, lograr algún día su desarrollo y una vida digna. Esto no lo regaló el tirano, sino la capacidad y la creatividad del pueblo chileno. Chile aún carece de muchas cosas; debe recobrar su unidad nacional, debe recuperar los niveles de intelectualidad que se perdieron en los años de la dictadura; Chile tiene que seguir luchando por un crecimiento sostenido que permita lograr su desarrollo económico.
El progreso no sólo se mide econométricamente, además no ha sido satisfecha la sed de justicia que permita cerrar dolorosas heridas. Heridas que dejó abiertas el tirano, como haber puesto a disposición de un país invasor el territorio de Chile. Al igual que Estados Unidos traicionó a los pueblos indoamericanos, incumpliendo el TIAR (Tratado Internacional de Asistencia Recíproca) que los obligaba a respaldar a la Argentina contra los colonizadores ingleses. De allí, el respaldo de la señora Thatcher al genocida. La ignorancia, el fanatismo y quienes hicieron parte de la nómina de pagos de su período dictatorial, lloran su muerte. Ahora, cuando se ha descubierto tanto crimen y corrupción en Pinochet, Estados Unidos permite conocer sus documentos secretos, donde se demuestra que el gobierno de ese país respaldó al tirano, lo protegió en todas sus actividades ilícitas en bancos y con pasaportes y documentos falsos. Ahora hacen declaraciones guardando distancia del monstruo que protegieron. Repiten lo de Zomoza y Saddam Hussein.
¿Cuánta suciedad nos faltará por conocer? Vuelos clandestinos, cárceles clandestinas, desapariciones, torturas.. ¡Por Dios! No obstante, siempre existirán los Kissinger, los Collin Powel, las Condolesa y los Runsfeld, los Aznar y los Blair, dispuestos al trabajo sucio. ¿Qué nos espera a los pueblos indoamericanos, a los pueblos que no aceptan las imposiciones y la dependencia esclavista? ¿Qué se estará preparando, además de la vuelta al gorilismo militarista, para impedir que los presidentes de Bolivia, Ecuador y Venezuela, así como los de Brasil, Argentina, Uruguay, y aún Perú, concreten medidas para sacudirse de la explotación?
A la vista están las mentiras y los hechos grotezcos y desalmados de quienes se prestan para hacer de todo por conservar sus privilegios en cada país y alrededor del mundo. Pero, como dijo Juan Pablo II: "No tengais miedo", ante los ojos de Dios no habrá subterfugios, mentiras ni documentos secretos. Ya el tirano Pinochet está solo, frente a quien no puede amenazar, comprar, matar, ni menos, engañar.
(jhpertuz@hotmail.com)
(drjcal@gmail.com)
Pinochet fue inescrupuloso, utilizó una institución que era orgullo de los chilenos y de Suramérica, el ejército, para escalar y confundir a sus compañeros de armas y a ese médico, intelectual y político impoluto que fue el Dr. Salvador Allende, quien confió en ese traidor corrupto, nombrándolo Comandante Jefe de esa rama de las fuerzas armadas de Chile.
La visión y el idealismo del Dr. Allende, como algunos dicen que así fue en principio la del Dr. Fidel Castro, no era la de declararse enemigo del gobierno norteamericano, eso es una falacia. Era sí, la de un hombre comprometido con su pueblo, la de un profesional que miraba y sentía cómo se maltrata y se acaba con la vida de generaciones de seres humanos en aras del enriquecimiento de unos pocos. No se equivocó, como tampoco lo hizo el Dr. Jorge Eliécer Gaitán en Colombia. La doctrina humanista de ambos no aceptó nunca anteponer el enriquecimiento al derecho pleno de la vida que la regala Dios a todo ser, dejándonos, además, todo tipo de riquezas para el disfrute del ser humano. Pero, hombres como éste que ha muerto, que traicionó a quién le encomendó la misión de proteger a su patria y al gobierno, por la ambición del dinero y el poder, aceptó la misión que le encomendaron desde afuera a través de un embajador y un cuerpo de "inteligencia" y sabotaje diestros en estos menesteres y con los recursos para respaldar su criminal zarpazo. Este hombre de mala naturaleza, en contubernio con otros militares gorilas de Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y luego Brasil, gestaron y ejecutaron miles de operaciones de tortura, desapariciones, depravación y asesinatos contra civiles, incluidas mujeres y menores de edad, cuyo único delito era pensar diferente.
Se silenciaron las voces de miles de pobladores de estos pueblos de las formas más ruines e inhumanas. Sin embargo, algunos pretenden que el mundo crea que estos medios justifican el supuesto fin de lograr el progreso en Chile. Los chilenos están pagando a un carísimo costo social, lograr algún día su desarrollo y una vida digna. Esto no lo regaló el tirano, sino la capacidad y la creatividad del pueblo chileno. Chile aún carece de muchas cosas; debe recobrar su unidad nacional, debe recuperar los niveles de intelectualidad que se perdieron en los años de la dictadura; Chile tiene que seguir luchando por un crecimiento sostenido que permita lograr su desarrollo económico.
El progreso no sólo se mide econométricamente, además no ha sido satisfecha la sed de justicia que permita cerrar dolorosas heridas. Heridas que dejó abiertas el tirano, como haber puesto a disposición de un país invasor el territorio de Chile. Al igual que Estados Unidos traicionó a los pueblos indoamericanos, incumpliendo el TIAR (Tratado Internacional de Asistencia Recíproca) que los obligaba a respaldar a la Argentina contra los colonizadores ingleses. De allí, el respaldo de la señora Thatcher al genocida. La ignorancia, el fanatismo y quienes hicieron parte de la nómina de pagos de su período dictatorial, lloran su muerte. Ahora, cuando se ha descubierto tanto crimen y corrupción en Pinochet, Estados Unidos permite conocer sus documentos secretos, donde se demuestra que el gobierno de ese país respaldó al tirano, lo protegió en todas sus actividades ilícitas en bancos y con pasaportes y documentos falsos. Ahora hacen declaraciones guardando distancia del monstruo que protegieron. Repiten lo de Zomoza y Saddam Hussein.
¿Cuánta suciedad nos faltará por conocer? Vuelos clandestinos, cárceles clandestinas, desapariciones, torturas.. ¡Por Dios! No obstante, siempre existirán los Kissinger, los Collin Powel, las Condolesa y los Runsfeld, los Aznar y los Blair, dispuestos al trabajo sucio. ¿Qué nos espera a los pueblos indoamericanos, a los pueblos que no aceptan las imposiciones y la dependencia esclavista? ¿Qué se estará preparando, además de la vuelta al gorilismo militarista, para impedir que los presidentes de Bolivia, Ecuador y Venezuela, así como los de Brasil, Argentina, Uruguay, y aún Perú, concreten medidas para sacudirse de la explotación?
A la vista están las mentiras y los hechos grotezcos y desalmados de quienes se prestan para hacer de todo por conservar sus privilegios en cada país y alrededor del mundo. Pero, como dijo Juan Pablo II: "No tengais miedo", ante los ojos de Dios no habrá subterfugios, mentiras ni documentos secretos. Ya el tirano Pinochet está solo, frente a quien no puede amenazar, comprar, matar, ni menos, engañar.
(jhpertuz@hotmail.com)
(drjcal@gmail.com)