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Derecho diplomático


El profesor Humberto Jirón Soto ha tenido la gentileza de obsequiarme su obra "Derecho Diplomático", en la cual nos brinda a través de diez capítulos con anexos, en forma resumida y precisa las tendencias modernas que se desarrollan en el campo del Derecho Diplomático.
Definido en su momento por Philippe Cahier como el "conjunto de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean entre los diferente órganos de los sujetos de Derecho Internacional encargados de manera permanente o temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos" (Derecho Diplomático Contemporáneo. Madrid, 1965), hoy día, el desarrollo de las relaciones internacionales y del propio Derecho Internacional Público, hacen que éste cobre una permanente vigencia para la cultura y la educación en general.
A finales del siglo XIX, ya uno de los grandes clásicos del Derecho Diplomático, Paul Pradier-Fodéré, afirmaba que "la diplomacia efectivamente, despierta la idea de gestión de los asuntos internacionales, de conducción de las relaciones exteriores, de administración de los intereses nacionales de los pueblos y de sus gobiernos en sus contactos materiales sean pacíficos u hostiles. Podría incluso llegar a decirse que es el Derecho de Gentes aplicado".
De nuestros días, en un medio como el nuestro en el que es tan diminuto el interés que los gobernantes y principales actores de la política estatal le prestan a la consolidación del conocimiento, la obra que nos brinda Humberto Jirón Soto, profesor de Derecho Internacional Público en la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, que ha cursado estudios superiores en Madrid, Salamanca, Londres, La Haya y Río de Janeiro, cobra especial importancia. Ello es así porque, como el mismo nos lo señala: "En un mundo globalizado los asuntos, ayer secretos de las Cancillerías, requieren de mayor transparencia y del concurso y la atención de los ciudadanos, para que aquellas instancias encargadas de formular los enunciados de la política exterior de un Estado, atiendan las aspiraciones y los intereses del gran conglomerado que integra la sociedad moderna. Quedaron atrás las políticas eclécticas y el tortuoso maquiavelismo de las tiranías".
Para nadie que siga el acontecer internacional es un secreto que el denominado "nuevo orden mundial" todavía no termina de tomar forma y que los intereses en disputa mantienen una amenaza permanente sobre la mayoría de las naciones. Tampoco debería ser un secreto y una inquietud para nosotros, los panameños, la necesidad de contar con una población debidamente informada y educada en materias como el Derecho Diplomático, especialmente ante la necesidad de negociación y acuerdos que nos corresponde realizar como Estado parte de la sociedad internacional y, poder así alcanzar con satisfacción de justicia nuestra personalidad internacional.
En un tono sencillo y didáctico, destinado no sólo al estudioso de las relaciones internacionales, el derecho o la historia, el diplomático Jirón Soto nos ofrece la oportunidad de alcanzar, -o refrescar-, conocimientos que contribuyen a una mejor participación en la importante acción diplomática que le corresponde desarrollar a nuestro país y, de la cual estamos tan pero tan distantes.
En efecto, el Prof. Jirón Soto, luego de iniciar con los Conceptos de Derecho Diplomático y de Derecho Internacional Público, nos brinda un capítulo sobre los Organos del Estado encargados de las relaciones entre los Estados, la Naturaleza del Derecho Diplomático y los orígenes y evolución del Derecho Diplomático y de la Diplomacia en el contexto internacional. Temas como el Derecho de Asilo y el Fundamento de los Privilegios e Inmunidades Diplomáticas, que están permanentemente entre los temas de las relaciones diplomáticos, son abordados en los penúltimos capítulos del trabajo del colega profesor internacionalista.
En su "Manual de Derecho Diplomático", editado por el Fondo de Cultura Económica, Javier Pérez de Cuellar, diplomático peruano que alcanzó la Secretaría General de las Naciones Unidas, sostiene que " la vocación por la diplomacia no es un ejercicio fútil y frívolo como lo cree la ignorancia y lo afirma la mala fe, sino una noble actividad que contribuye al orden y la armonía en la comunidad de naciones".
Considero que los dos centenares de página que nos brinda Jirón Soto, son una importante contribución en este campo y nos corrobora que, contrariamente a lo que pretenden hacernos creer los responsables gubernamentales de la diplomacia panameña, nada gana Panamá con seguir los caminos trillados de mantener los cargos diplomáticos como retribución a favores políticos, o como una manera de premiar a quienes poco o nada saben de Diplomacia, Derecho Diplomático y Relaciones Internacionales y que lo único que hacen con su ignorancia, vulgaridad y maleanterías es "minar las bases de ese edificio tan cuidadosamente construido por la humanidad a lo largo de los siglos".

101 años de Panamá América

 
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