Derechos humanos
Recientemente, el actual titular de Gobierno y Justicia ha creado una oficina de Derechos Humanos en dicho ministerio y ha solicitado el apoyo de organismos asesores en el ámbito internacional para cumplir del mejor modo posible con el compromiso del Estado panameño de respetar los derechos de las personas según un número amplio de instrumentos de derecho internacional público ratificados por el país.
La iniciativa es loable y dependerá de la demanda ciudadana el que dicha oficina cumpla un papel o sea un cero a la izquierda en un organismo que tiene una tradición conocida de violaciones a los derechos humanos. Y es que el Ministerio de Gobierno y Justicia es una estructura anacrónica y sobrecargada de funciones que debe ocuparse de cosas tan dispares como las cárceles, el transporte público, el correo, los medios, migración y la fuerza pública, a la que recientemente se le ha añadido, además, la administración de los centros de menores y la función de iniciar la investigación de los delitos. Quizás ha llegado el momento de reorganizar la institución, de modo que en todos los ámbitos de su competencia haya una clara conciencia de obrar de modo cónsono con el respeto a los derechos de las personas. Si esto no se hace, no habrá oficina de derechos humanos que pueda atender la enorme cantidad de quejas que su atrasada estructura genera.