Derechos humanos
Izquierdas y derechas fracasan constantemente en hacer una valoración adecuada de los derechos humanos. Para los que viven esperando que la revolución llegue, los derechos humanos son útiles para hacer avanzar su propia causa pero no representan un límite que estén comprometidos a respetar si alcanzan el triunfo revolucionario. Piensan que en el nuevo régimen no serán necesarios porque serán superados. Las derechas tampoco les prestan una mirada benevolente: solo los utilizan cuando las izquierdas están en el poder, pero no están dispuestos a gobernar teniendo como guía el respeto a todos los derechos de todos. Ven en ellos una amenaza a su poder, un peligro de subversión del status quo, y por eso prefieren enfocarse en términos abstractos como modernización y crecimiento sin percatarse de que ninguno de estos dos objetivos es sostenible fuera del marco de los derechos humanos. Los derechos humanos tampoco son un cheque en blanco para cualquier causa, y no expresan los intereses subjetivos y caprichosos de personas o grupos más o menos numerosos. Los derechos humanos son materia de acuerdo en la comunidad internacional y están recogidos en numerosos tratados y convenios que los juristas no se esfuerzan lo suficiente en conocer y divulgar y los políticos probablemente ni siquiera han leído una cartilla que los resuma. Hoy como ayer, es necesario hacer docencia sobre derechos humanos de modo que logremos una comprensión compartida del futuro de nación que hoy estamos construyendo en medio de la diversidad ideológica que la democracia supone y estimula.