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Derechos Humanos y Justicia Ambiental


CADA DÍA se hace más evidente el estrecho vínculo entre los proyectos de desarrollo y el cumplimiento de los Derechos Humanos. En gran medida muchas de las injusticias cometidas en contra de la humanidad son en esencia, ambientales. El derecho a igualdad ante la ley es afectado de manera desproporcionada cuando ciertos sectores de la población soportan la carga "discriminación ambiental".
El daño ambiental afecta el uso y goce de los derechos humanos. Esto no sólo es un hecho sino que ha sido reconocido por la comunidad internacional, por ejemplo: La Declaración sobre Ambiente Humano de Naciones Unidas en 1972 (Estocolmo) y que representa la génesis del Derecho Internacional Ambiental, la Declaración de La Haya de 1989, la Declaración sobre Ambiente y Desarrollo de Naciones Unidas (Río de Janeiro 1992), el Informe de la Relatora Especial en Derechos Humanos y Ambiente de la Sub-Comisión de Derechos Humanos de la ONU (Informe Ksentini 1994). Así, cualquier intento de responsabilizar legalmente por el daño ambiental provocado, está vinculado con la responsabilidad de la empresa por violaciones a los derechos humanos.
La situación ambiental y social que vive el planeta, hace ineludible que se reconozcan una nueva serie de derechos de tercera generación o cuarta generación, que algunos denominan "derechos difusos" y cuya presencia hará que este siglo XXI, sea el siglo de los Derechos Ambientales y la Justicia Ambiental. No cabe duda entonces, que existe una articulación entre Derechos Humanos y Derechos Ambientales, porque ninguna generación debe vivir a costa de las futuras, eso es lo que se conoce como "derecho o equidad intergeneracional", que representa la posibilidad de que las futuras generaciones tengan acceso a iguales oportunidades que las presentes para lograr una calidad de vida digna.
Lo anterior, nos conduce a la reflexión sobre la justicia ambiental, la cual se basa en el principio de que todas las personas tienen que ser protegidas de la polución ambiental y tienen derecho a un ambiente limpio y sano. Justicia ambiental quiere decir la protección de la salud de la gente y su ambiente, la igualdad en la administración de los programas ambientales del Estado y el reconocimiento de que existen oportunidades para que todas las personas participen en el desarrollo, la ejecución y el cumplimiento de las leyes ambientales, las regulaciones y las políticas. La lucha por la justicia ambiental es para el siglo XXI, lo que fue la lucha por la justicia social en el siglo XX.
Los Derechos Humanos relacionados al ambiente están en los tratados básicos de Derechos Humanos e incluyen: El derecho a un ambiente seguro y saludable. Klaus Töpfer, Director Ejecutivo del Programa de la ONU para el Medio Ambiente - PNUMA - ha señalado que: "Los Derechos Humanos no pueden ser garantizados en un ambiente degradado o contaminado; que el derecho fundamental a la vida está amenazado por el deterioro del suelo y la deforestación, y por las exposiciones a químicos tóxicos, desechos peligrosos y agua contaminada; y que las condiciones ambientales ayudan a determinar hasta qué punto las personas disfrutan de sus derechos básicos a la vida, a la salud, a la alimentación y la vivienda adecuadas, a los medios de subsistencia tradicionales y la cultura".
La pobreza no debe ser vista sólo como falta de ingresos sino como negación de Derechos Humanos. La mitad de los 6.000 millones de habitantes de nuestro planeta siguen viviendo en condiciones de pobreza, el 24% en la "pobreza absoluta". Entre la población objeto de atención del Movimiento Pro Derechos Humanos, 2.000 millones no tienen acceso a la atención sanitaria y 1.500 millones no disponen de agua potable.
Nuestra meta debe ser aproximarnos a un nuevo proyecto histórico global que contenga una nueva concepción del ser humano y su relación con la naturaleza.

101 años de Panamá América

 
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