Derechos y deberes
Los panameños tenemos derechos, como todos los habitantes de la tierra; pero es bueno pensar en que no vienen solos y su compañía debiera traer felicidad a los ciudadanos que gozan de ellos. Y este compañero es el deber de cada uno para respaldar ese derecho y defenderlo, porque cumplimos con los deberes. Hablamos de los derechos del niño, ¿y qué de los deberes? Defendamos el derecho a educarnos y la obligación del gobierno a permitirnos hacerlo. Pero nuestro deber es aprovechar la oportunidad que se nos brinda respetando lo que se nos ofrece; sin embargo, también es deber exigir a los educadores que enseñen con calidad para que el aprendizaje sea casi perfecto.
El derecho a la salud es inapelable; sin embargo, es nuestro deber prevenir las enfermedades, conservar la limpieza, depositar la basura donde es para evitar epidemias. La porquería no va con la salud, pero el gobierno tiene la obligación de dar medicamentos, atención correcta, como lo estipulan las leyes. Vivir seguros es otra obligación de nuestros gobiernos, pero también nuestra ya que la educación y la corrupción que nos envuelve permite la violencia. Cuando una familia no está debidamente constituida, los niños que allí se forman están expuestos a una vida equivocada. La irresponsabilidad, principalmente de los hombres, impide tener padres que se ocupen de la formación de sus hijos.
Si bien es cierto que tenemos derecho al trabajo, es nuestra obligación buscarlo, hacerlo con responsabilidad y conservarlo para vivir dignamente. Nos hemos acostumbrados a pedir, a mendigar a querer recibir y no reciprocar, a no dar nada si no es a cambio de que se nos ofrezca algo, y esto es denigrante. Tenemos obligación de formarnos correctamente para tener suficiente capacitación y aspirar buenos empleos.
Es decir, nuestros derechos están sujetos a cumplir con los deberes, a basarlos en los valores cívicos y morales, pues sin ellos no llegaremos a gozar de esos derechos ni siquiera aspirar a tenerlos. Entonces, si queremos derechos, cumplamos con lo que trae aparejada esa situación y, sobre todo, enseñemos y aprendamos los valores, que son la base de una buena vida y nos alejan de la violencia y la corrupción.
No imitemos los malos ejemplos, los negativos; seamos como las personas correctas, morales, que viven de acuerdo a las leyes y respetan la vida y las personas con dignidad.
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