Derrames en el Canal
En días pasados ocurrió un derrame de "búnker" en Balboa, en las inmediaciones del Puente de las Américas, contiguo al antiguo Club de Yates, en la ribera oriental del cauce canalero, cerca de Amador.
La rápida intervención de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), del SINAPROC y de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) logró controlar y mitigar en grado razonable la contaminación de las aguas. Las manchas observadas desde helicóptero mostraron la extensión del producto fuera de las barreras interpuestas contra su propagación.
La desautorización de tres nuevas propuestas de concesiones de servicios de "búnker" en dicha ribera, vecina de Amador, con vocación recreativa y turística, fue un paso acertado y necesario.
Proponer, en contra - oferta, el área opuesta de Farfán parecería plausible. Con todo, la estrechez del cauce o entrada canalera en la región resuelve de manera imperfecta la situación. Además, los costos de dragados, muelles, espigones, atracaderos, oleoductos y nuevos tanques de almacenamiento de petróleo, serían muchísimo más costosos que en el sitio original desafectado.
Estos hechos posan interrogantes muy serios sobre las ampliaciones de la vía interoceánica. Un derrame tóxico fuera de las compuertas de Miraflores provocaría la contaminación fulminante del Lago Miraflores, de donde se suerte de agua a un importante sector humano, a menos que se cancelara el tránsito naviero por el tiempo requerido para el aseguramiento de la des contaminación de las aguas junto a las compuertas.
Si ocurriera una explosión en un barco de contenedores radio activos en el Lago Gatún, sus efectos serían comparables a los de una hecatombe nuclear. El Canal podría ser clausurado por años y aniquilarse la flora y la fauna lacustre y ribereña. Se produciría la emigración forzosa y masiva de los pobladores de Panamá Colón y de toda la cuenca hidrográfica actual, con la dificultad extrema de proporcionar agua potable suficiente, viviendas y medios de vida a corto o mediano plazo.
En un Canal a Nivel con Ensenadas se dispondría de una inmensa ribera oriental de puertos, Centro - Puertos, zonas y puertos libres, áreas administrativas, comerciales, residenciales, recreativas y turísticas distante de doce a 16 Kilómetros de la ribera occidental, apta para puertos de materias, primas, petróleo, industriales, siderúrgicas, astilleros, etc. Un derrame tóxico en esta ribera podría ser controlado y mitigado mucho más eficientemente que en el canal actual, estrechez menor a dos kilómetros.
Un derrame radioactivo en el tramo terrestre canalero, mucho menos probable por ser más amplio que el Corte de Culebra, podría ser controlado y mitigado por bombeo a hondonadas prediseñadas donde sufrirían tratamiento científico apropiado. Hemos dicho que las corrientes en estos tramos serían sumamente pequeñas, por lo que la diseminación sería muy lenta. Pero lo más importante, no se contaminaría el Lago Gatún, nuestra principal fuente de agua para la gran región metropolitana..
Cualquier Plan Maestro que contemple continuar usando el Lago de Gatún, con aporte de agua fuera de la cuenca hidrográfica actual, no vacunarían el Canal de la hecatombe que una explosión radioactiva produciría en este maravilloso y dador de vida gran lago artificial creado por el ingenio humano.
La rápida intervención de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), del SINAPROC y de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) logró controlar y mitigar en grado razonable la contaminación de las aguas. Las manchas observadas desde helicóptero mostraron la extensión del producto fuera de las barreras interpuestas contra su propagación.
La desautorización de tres nuevas propuestas de concesiones de servicios de "búnker" en dicha ribera, vecina de Amador, con vocación recreativa y turística, fue un paso acertado y necesario.
Proponer, en contra - oferta, el área opuesta de Farfán parecería plausible. Con todo, la estrechez del cauce o entrada canalera en la región resuelve de manera imperfecta la situación. Además, los costos de dragados, muelles, espigones, atracaderos, oleoductos y nuevos tanques de almacenamiento de petróleo, serían muchísimo más costosos que en el sitio original desafectado.
Estos hechos posan interrogantes muy serios sobre las ampliaciones de la vía interoceánica. Un derrame tóxico fuera de las compuertas de Miraflores provocaría la contaminación fulminante del Lago Miraflores, de donde se suerte de agua a un importante sector humano, a menos que se cancelara el tránsito naviero por el tiempo requerido para el aseguramiento de la des contaminación de las aguas junto a las compuertas.
Si ocurriera una explosión en un barco de contenedores radio activos en el Lago Gatún, sus efectos serían comparables a los de una hecatombe nuclear. El Canal podría ser clausurado por años y aniquilarse la flora y la fauna lacustre y ribereña. Se produciría la emigración forzosa y masiva de los pobladores de Panamá Colón y de toda la cuenca hidrográfica actual, con la dificultad extrema de proporcionar agua potable suficiente, viviendas y medios de vida a corto o mediano plazo.
En un Canal a Nivel con Ensenadas se dispondría de una inmensa ribera oriental de puertos, Centro - Puertos, zonas y puertos libres, áreas administrativas, comerciales, residenciales, recreativas y turísticas distante de doce a 16 Kilómetros de la ribera occidental, apta para puertos de materias, primas, petróleo, industriales, siderúrgicas, astilleros, etc. Un derrame tóxico en esta ribera podría ser controlado y mitigado mucho más eficientemente que en el canal actual, estrechez menor a dos kilómetros.
Un derrame radioactivo en el tramo terrestre canalero, mucho menos probable por ser más amplio que el Corte de Culebra, podría ser controlado y mitigado por bombeo a hondonadas prediseñadas donde sufrirían tratamiento científico apropiado. Hemos dicho que las corrientes en estos tramos serían sumamente pequeñas, por lo que la diseminación sería muy lenta. Pero lo más importante, no se contaminaría el Lago Gatún, nuestra principal fuente de agua para la gran región metropolitana..
Cualquier Plan Maestro que contemple continuar usando el Lago de Gatún, con aporte de agua fuera de la cuenca hidrográfica actual, no vacunarían el Canal de la hecatombe que una explosión radioactiva produciría en este maravilloso y dador de vida gran lago artificial creado por el ingenio humano.