¿Desaparecerán la micro y pequeñas empresas?
Bien sabido es que los emprendedores de la micro y pequeña empresa son luchadores e innovadores que en casi todos los países, incluyendo Panamá, dan empleo a más del 70% de la población trabajadora.
Sin embargo, este año, con el aumento de la cuota de la Caja de Seguro Social, Tasa Única, Salario Mínimo, Combustible, Energía Eléctrica y el aumento de los costos de materia prima y transporte, están teniendo que enfrentar retos importantes para sobrevivir.
Unido a esto, la institución rectora del sector, la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME), se va a ver muy debilitada con la forma en que se ha aprobado el Decreto Ley 8 que le quitará el 30% de su Fondo de Garantías para el apoyo de la micro y pequeña empresa.
Este fondo permitía, hasta ahora, la capacitación en gestión empresarial de miles de personas para formar y mantener exitosamente su empresita, con el apoyo de asistencia técnica y garantías para préstamos. Con la creciente burocracia, trámites a veces innecesarios, la situación es la de que las micro empresas y pequeñas empresas formales, que ahora contribuyen responsablemente con sus impuestos y demás obligaciones, se encontrarán en la necesidad de cerrar y pasarán a la informalidad.
Ciertamente pareciera haber discriminación en esto. Si bien los fondos de capacitación sindical, que en un momento estuvieron a punto de ser tomados también, fueron excluidos en la redacción posterior del nuevo decreto Ley; sin embargo, los fondos de gestión empresarial, no fueron excluidos de la misma manera.
El nuevo instituto, INADEH, que se ocupará de la capacitación del recurso humano, y que antes era el INAFORP, tendrá ahora suficientes fondos para la capacitación técnica, vocacional y profesional del recurso humano, pero también logrará la muerte lenta e innecesaria de una autoridad que había, hasta ahora, sido ejemplo para otros países de América Latina, como lo ha sido la AMPYME. El éxito de una institución no debe llevar a otra y a un sector grande de la economía como el que promueve AMPYME, a desaparecer, especialmente cuando los fondos de AMPYME para capacitación representan solo el 1.8% de los fondos del nuevo Instituto.
Esto, que es muy fácil de corregir, simplemente requiere de la voluntad de la Asamblea de Diputados y del Ejecutivo. Ojalá se enderece este desacierto, y podamos decir que contamos en la Asamblea Nacional con una mayoría de verdaderos patriotas que le eviten una catástrofe a la economía nacional.
Sin embargo, este año, con el aumento de la cuota de la Caja de Seguro Social, Tasa Única, Salario Mínimo, Combustible, Energía Eléctrica y el aumento de los costos de materia prima y transporte, están teniendo que enfrentar retos importantes para sobrevivir.
Unido a esto, la institución rectora del sector, la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME), se va a ver muy debilitada con la forma en que se ha aprobado el Decreto Ley 8 que le quitará el 30% de su Fondo de Garantías para el apoyo de la micro y pequeña empresa.
Este fondo permitía, hasta ahora, la capacitación en gestión empresarial de miles de personas para formar y mantener exitosamente su empresita, con el apoyo de asistencia técnica y garantías para préstamos. Con la creciente burocracia, trámites a veces innecesarios, la situación es la de que las micro empresas y pequeñas empresas formales, que ahora contribuyen responsablemente con sus impuestos y demás obligaciones, se encontrarán en la necesidad de cerrar y pasarán a la informalidad.
Ciertamente pareciera haber discriminación en esto. Si bien los fondos de capacitación sindical, que en un momento estuvieron a punto de ser tomados también, fueron excluidos en la redacción posterior del nuevo decreto Ley; sin embargo, los fondos de gestión empresarial, no fueron excluidos de la misma manera.
El nuevo instituto, INADEH, que se ocupará de la capacitación del recurso humano, y que antes era el INAFORP, tendrá ahora suficientes fondos para la capacitación técnica, vocacional y profesional del recurso humano, pero también logrará la muerte lenta e innecesaria de una autoridad que había, hasta ahora, sido ejemplo para otros países de América Latina, como lo ha sido la AMPYME. El éxito de una institución no debe llevar a otra y a un sector grande de la economía como el que promueve AMPYME, a desaparecer, especialmente cuando los fondos de AMPYME para capacitación representan solo el 1.8% de los fondos del nuevo Instituto.
Esto, que es muy fácil de corregir, simplemente requiere de la voluntad de la Asamblea de Diputados y del Ejecutivo. Ojalá se enderece este desacierto, y podamos decir que contamos en la Asamblea Nacional con una mayoría de verdaderos patriotas que le eviten una catástrofe a la economía nacional.