Desarrollo económico y Panamá
Desarrollo económico es crecimiento con equidad. Amartya Sen, de la India -vinculado a Cambridge y Harvard - y Premio Nobel en Economía en 1998, nos dice que la equidad es un concepto multidimensional que abarca igualdad de oportunidades y participación logradas a través de darle poder a las personas mediante los elementos de educación, salud, nutrición y propiedad.
Recordemos que el propio Adam Smith (1723-1790), paladín de la empresa privada, del comercio libre de toda prohibición y de la competencia elevada a la altura de un principio, también abogaba por algo que a veces no se le reconoce y era que el Estado fuese el garante de la educación, de la salud y de la justicia, para todos.
Osvaldo Sunkel y Pedro Paz plantearon desde 1970 -en su obra "El Subdesarrollo latinoamericano y la teoría del Desarrollo"- un esquema que incluía a la pobreza, la insuficiente industrialización y la dependencia como elementos negativos frente a sus posibles soluciones: aumento de la producción y productividad, desarrollo industrial, la promoción y ejecución efectiva de la educación y la tecnología, y la interdependencia.
Otro gran economista e historiador -Walter W. Rostow - nos presentó su valiosa concepción del desarrollo con un vínculo al arranque, despegue, vuelo y aterrizaje de un avión (lo que también ocurre en la economía). Sus cinco etapas clásicas eran a saber: (1) la sociedad tradicional, (2) precondiciones para el despegue, (3) el despegue, (4) desarrollo sostenido y (5) consumo masivo. Algunos países han cumplido las cinco etapas mientras que otros todavía intentan despegar.
La terminología de "desarrollo sostenible" o "desarrollo sustentable" aparece, después, en 1987, en el documento anual "Desarrollo Mundial" que publica el Banco Mundial y que establece la necesidad de vincular el desarrollo económico al entorno (ambiente) y a la calidad de vida de los seres humanos.
El desempleo en Panamá desde hace veinte años (1984-2004) es superior al 13%. El problema tiene aristas mundiales, ya que Alemania, Francia e Inglaterra han tenido, en el mismo período, una tasa promedio de desempleo cercano al 9% para el conjunto de estos tres importantes países europeos, todos miembros del G5, junto a Estados Unidos y Japón.
Nuestra economía en los últimos veinte años también ha sido -y lo es cada vez más- una economía de servicios. De allí derivamos, hoy día, más del 75% de nuestro PIB, y no cabe la menor duda de que con la futura ampliación del Canal y con el crecimiento de las actividades económicas nacionales e internacionales, propias del "Conglomerado Económico", a saber: puertos, turismo, zona libre, zona especial de Howard, centros de distribución, aeropuertos, ferrocarriles, nueva carretera transístmica, servicios profesionales (abogados, médicos, seguros, banca, economía y finanzas), más la Ciudad del Saber, la actividad de servicios continuará siendo el eje fundamental del desarrollo económico de Panamá.
Pero una voz de alerta roja, el sector agropecuario, la industria y la construcción representan cerca del 25% del PIB y emplean a más de 350 mil panameños. Sumado a ello, las exportaciones de productos nacionales representarán más de mil millones de dólares anuales en los próximos años, y siempre es útil y juicioso tener un grado de seguridad alimentaria.
Por todo ello, Panamá necesita construir un puente que integre lo rural y lo urbano, lo nacional y lo internacional, la oferta y la demanda, en un mercado que señale un precio justo al esfuerzo de todos los factores de producción.
En síntesis, el sacrificio y el beneficio de Panamá depende de todos y debe ir hacia todos, y así, no ocurre hoy, en uno ni en otro sentido.
Recordemos que el propio Adam Smith (1723-1790), paladín de la empresa privada, del comercio libre de toda prohibición y de la competencia elevada a la altura de un principio, también abogaba por algo que a veces no se le reconoce y era que el Estado fuese el garante de la educación, de la salud y de la justicia, para todos.
Osvaldo Sunkel y Pedro Paz plantearon desde 1970 -en su obra "El Subdesarrollo latinoamericano y la teoría del Desarrollo"- un esquema que incluía a la pobreza, la insuficiente industrialización y la dependencia como elementos negativos frente a sus posibles soluciones: aumento de la producción y productividad, desarrollo industrial, la promoción y ejecución efectiva de la educación y la tecnología, y la interdependencia.
Otro gran economista e historiador -Walter W. Rostow - nos presentó su valiosa concepción del desarrollo con un vínculo al arranque, despegue, vuelo y aterrizaje de un avión (lo que también ocurre en la economía). Sus cinco etapas clásicas eran a saber: (1) la sociedad tradicional, (2) precondiciones para el despegue, (3) el despegue, (4) desarrollo sostenido y (5) consumo masivo. Algunos países han cumplido las cinco etapas mientras que otros todavía intentan despegar.
La terminología de "desarrollo sostenible" o "desarrollo sustentable" aparece, después, en 1987, en el documento anual "Desarrollo Mundial" que publica el Banco Mundial y que establece la necesidad de vincular el desarrollo económico al entorno (ambiente) y a la calidad de vida de los seres humanos.
El desempleo en Panamá desde hace veinte años (1984-2004) es superior al 13%. El problema tiene aristas mundiales, ya que Alemania, Francia e Inglaterra han tenido, en el mismo período, una tasa promedio de desempleo cercano al 9% para el conjunto de estos tres importantes países europeos, todos miembros del G5, junto a Estados Unidos y Japón.
Nuestra economía en los últimos veinte años también ha sido -y lo es cada vez más- una economía de servicios. De allí derivamos, hoy día, más del 75% de nuestro PIB, y no cabe la menor duda de que con la futura ampliación del Canal y con el crecimiento de las actividades económicas nacionales e internacionales, propias del "Conglomerado Económico", a saber: puertos, turismo, zona libre, zona especial de Howard, centros de distribución, aeropuertos, ferrocarriles, nueva carretera transístmica, servicios profesionales (abogados, médicos, seguros, banca, economía y finanzas), más la Ciudad del Saber, la actividad de servicios continuará siendo el eje fundamental del desarrollo económico de Panamá.
Pero una voz de alerta roja, el sector agropecuario, la industria y la construcción representan cerca del 25% del PIB y emplean a más de 350 mil panameños. Sumado a ello, las exportaciones de productos nacionales representarán más de mil millones de dólares anuales en los próximos años, y siempre es útil y juicioso tener un grado de seguridad alimentaria.
Por todo ello, Panamá necesita construir un puente que integre lo rural y lo urbano, lo nacional y lo internacional, la oferta y la demanda, en un mercado que señale un precio justo al esfuerzo de todos los factores de producción.
En síntesis, el sacrificio y el beneficio de Panamá depende de todos y debe ir hacia todos, y así, no ocurre hoy, en uno ni en otro sentido.