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¡Desastre por inundaciones!


Como lo hemos manifestado repetidas veces, en Panamá, como país tropical, han sucedido, suceden y sucederán inundaciones de las zonas bajas cada vez que tenemos períodos de intensas lluvias. Lo preocupante es que los casos se están dando con mayor frecuencia y en áreas que históricamente no presentaban estos problemas. El año que transcurre no ha sido un año típicamente lluvioso. Los registros indican un año con precipitaciones por debajo del promedio. Pero, ¿por qué se están inundando áreas que antes no se inundaban si siempre hemos tenido intensas lluvias en los meses de septiembre, octubre y noviembre? A nuestro parecer, la explicación está en que, ha medida que crece la ciudad, nuevas barriadas, nuevos edificios, más techos y calles pavimentadas, disminuye la infiltración y retención del agua en los suelos y aumenta el escurrimiento hacia los anacrónicos sistemas de drenaje, muchas veces obstruidos por desperdicios pesados de los propios edificios y construcciones, de tal manera que las aguas se desbordan e inundan las áreas bajas, provocando los desastres ya conocidos.

Entonces, ¿cuál será la solución a este problema que año tras año se incrementa? Simple y sencillamente tenemos que aumentar la capacidad de descarga de los sistemas de drenaje, poner mano dura con las personas que obstruyen o invaden los drenajes y servidumbres pluviales y hacer cumplir las regulaciones municipales en materia de urbanismo. Vemos con asombro como, promotores inescrupulosos se toman las servidumbres públicas, invaden las planicies de inundación y represan arroyos y quebradas con desprecio de las normas y leyes que permanecen escritas y olvidadas en alguna entidad reguladora del Estado.

Señores que nos gobiernan: las lluvias y el agua han sido una bendición para nuestro bello país. Gracias a las lluvias funciona nuestro mayor y más valioso recurso: El Canal de Panamá, alimentado por el maravilloso Río Chagres, hoy dominado por el ingenio del hombre para beneficio de los panameños y toda la humanidad. Aprendamos a controlar y respetar las corrientes y ríos como fuentes de vida, energía y belleza natural. Que el preciado líquido que conducen sea fuente de salud y bienestar y no torrentes destrucción y desastre.

101 años de Panamá América

 
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