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Descalabro


EL PAÍS no resiste más que se sigan cerrando las vías públicas en forma impune.
Llevamos bastante tiempo de estar sosteniendo que hay indolencia por parte de nuestras autoridades para hacer cumplir las leyes.
Los constantes cierres de vías públicas de que somos objeto con frecuencia, y diríase que casi a diario, mayor daño no pueden causarle al país
La política del cierre aludido es un duro golpe para la comunidad en general. Se pierden muchas horas laborables, se causa angustia a los afectados y se impide a muchas personas ganar el pan de cada día y en no pocas ocasiones, el acto deriva en violencia en perjuicio de la propiedad pública o privada y hasta en actos de agresión personal.
Todo desorden a consecuencia del cierre de vías públicas, afecta directamente a la economía nacional.
El colmo del abuso se acaba de dar en Colón con 1,300 turistas a quienes no se les dejó bajar del crucero en que viajaban.
Es hora ya de que se ponga fin a este constante proceder.
El Código Penal nuestro tiene penas establecidas para los delitos contra el transporte.
El Artículo 241 dice así: "El que sin crear situación de peligro común, impida o estorbe el normal funcionamiento de los transportes por tierra agua o aire o los servicios públicos de comunicación, será sancionado con prisión de 6 meses a 2 años"
Lo ocurrido en Colón no solamente constituye un grave perjuicio a la libertad de locomoción, sino a la economía, y peor aún, a la imagen del país.
En consecuencia, por este medio encarecemos a las autoridades a las que corresponda, pronunciarse y sentar ejemplo para el futuro, aplicándoles la ley a todos los infractores.
Se les acaba de presentar en bandeja de plata la oportunidad de ganarse el reconocimiento y el respeto de sus conciudadanos.
El país no resiste más que se sigan cerrando las vías públicas en forma impune.
La situación es ya insoportable y es preciso que empecemos a aplicar castigo con firmeza.
Hemos llegado a un punto de irrespeto generalizado a todos los niveles.
En frase digna de imprimirse para colocarla en las aulas de todos los colegios, decía el filósofo Platón de la antigua Grecia, discípulo predilecto de Sócrates, lo siguiente: "Las leyes desobedecidas envilecen a los pueblos". Esto es lo que está ocurriendo en nuestro país.

101 años de Panamá América

 
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