Descarada treta política contra el Ombudsman
Es lamentable y repugnante que en este país aún persista la retardada conducta política de un prominente miembro de un partido político. Como es de presumir del señor Jesús Rosas, Presidente del Movimiento Liberal Republicano Nacionalista (MOLIRENA), al pretender desconocer la actuación del Defensor del Pueblo, mediante diversos calificativos y ofensas desmesuradas, característico de personas incultas, que al no contar con argumentos de altura recurren a la ofensa.
Por cuanto creemos oportuno recordar a quienes atacan al Defensor del Pueblo, que la Defensoría del Pueblo es la institución legalmente facultada para conocer, fiscalizar, investigar y emitir criterios sobre las actuaciones de otras instancias administrativas del Estado, tendiente a viabilizar el sistema institucional de servicios públicos.
Por tal razón, consideramos que los cuestionamientos del Doctor Italo Antinori-Bolaños, Defensor del Pueblo, están investidos de autoridad moral coherente con la función institucional, relacionado con los actos de los servidores públicos; sin embargo, es verdaderamente descarada la demanda de destitución del Defensor del Pueblo, que intenta promover el señor Jesús Rosas, quien claramente pretende que el Doctor Antinori sea reemplazado por otra persona que obedezca a intereses políticos y partidistas.
Si nos remitimos a los diarios locales, como "El Panamá América", "El Siglo" y otros, correspondiente a los días 16 y 18 de abril de 2000, que recogen fiel testimonio del grave exabrupto del señor Jesús Rosas, cuyo argumento no es más que injuria, al extremo de indicar que el Doctor Antinori-Bolaños, debería ser sometido a un examen psiquiátrico, porque a su juicio, sufre un desequilibrio emocional.
Respecto a lo señalado por el señor Jesús Rosas, que en vez de ofender y de poner en estela de duda la extraordinaria capacidad intelectual y profesional del Doctor Antinori-Bolaños, sería más conveniente y sensato para el país, que el señor Jesús Rosas examine su tradicional conducta política basada en el modelo de la politiquería criolla, que propicia y apadrina el nepotismo y las corrupciones administrativas en la esfera institucional e incumple la promesa realizada al pueblo durante la pasada campaña electoral.
Puesto que es apremiante que los partidos políticos se actualicen y se pongan al nivel de los avances y de las exigencias de la época actual, de constante y necesaria transformación sin apego a prácticas tradicionales contrario a los ideales de justicia social y el respeto a los Derechos Humanos, principios emergentes de todas las naciones democráticas.
Finalmente, queremos reiterar que la Defensoría del Pueblo es parte de la estructura del Estado, pero es claro que desde su origen no fue concebida para seguir lineamientos o satisfacer intereses de un partido político, ni patrocinar abusos y arbitrariedades administrativas; sino para cumplir con la noble misión de proteger los Derechos Humanos de todos los ciudadanos y la correcta Administración Pública.
Por cuanto creemos oportuno recordar a quienes atacan al Defensor del Pueblo, que la Defensoría del Pueblo es la institución legalmente facultada para conocer, fiscalizar, investigar y emitir criterios sobre las actuaciones de otras instancias administrativas del Estado, tendiente a viabilizar el sistema institucional de servicios públicos.
Por tal razón, consideramos que los cuestionamientos del Doctor Italo Antinori-Bolaños, Defensor del Pueblo, están investidos de autoridad moral coherente con la función institucional, relacionado con los actos de los servidores públicos; sin embargo, es verdaderamente descarada la demanda de destitución del Defensor del Pueblo, que intenta promover el señor Jesús Rosas, quien claramente pretende que el Doctor Antinori sea reemplazado por otra persona que obedezca a intereses políticos y partidistas.
Si nos remitimos a los diarios locales, como "El Panamá América", "El Siglo" y otros, correspondiente a los días 16 y 18 de abril de 2000, que recogen fiel testimonio del grave exabrupto del señor Jesús Rosas, cuyo argumento no es más que injuria, al extremo de indicar que el Doctor Antinori-Bolaños, debería ser sometido a un examen psiquiátrico, porque a su juicio, sufre un desequilibrio emocional.
Respecto a lo señalado por el señor Jesús Rosas, que en vez de ofender y de poner en estela de duda la extraordinaria capacidad intelectual y profesional del Doctor Antinori-Bolaños, sería más conveniente y sensato para el país, que el señor Jesús Rosas examine su tradicional conducta política basada en el modelo de la politiquería criolla, que propicia y apadrina el nepotismo y las corrupciones administrativas en la esfera institucional e incumple la promesa realizada al pueblo durante la pasada campaña electoral.
Puesto que es apremiante que los partidos políticos se actualicen y se pongan al nivel de los avances y de las exigencias de la época actual, de constante y necesaria transformación sin apego a prácticas tradicionales contrario a los ideales de justicia social y el respeto a los Derechos Humanos, principios emergentes de todas las naciones democráticas.
Finalmente, queremos reiterar que la Defensoría del Pueblo es parte de la estructura del Estado, pero es claro que desde su origen no fue concebida para seguir lineamientos o satisfacer intereses de un partido político, ni patrocinar abusos y arbitrariedades administrativas; sino para cumplir con la noble misión de proteger los Derechos Humanos de todos los ciudadanos y la correcta Administración Pública.