Desde acá afuera
Aún con las leyes escritas en blanco y negro se puede jugar. Aún con la constitución mejor redactada se puede tratar de jugar.
Este juego interpretativo de los reglamentos que deben regir el comportamiento humano de un conglomerado, estado o país es lo que da motivo para que existan cortes supremas de justicia, cuyo fallo tiene que ser acatado sin recurso adicionales de apelación.
Eso es así, y deberá seguir siendo así, pues tiene que existir un punto final donde se termina una contienda legal antes de que los involucrados se mueran de viejos.
Sin embargo, en lo que respecta a la Aritmética, las decisiones o fallos deberían ser mucho más rápidos y sencillos, pues la Aritmética, o sea la ciencia de los números, no falla y no da cabida a interpretación antojadizas, políticas o partidistas.
Me quiero referir a la propuesta de parte del Ministro de Economía y Finanzas con respecto al uso del Fondo Fiduciario.
En términos simples y diáfanamente claros, el Ministro propone que se utilicen los mil trescientos millones existentes en comprar bonos Brady y reducir, en esta forma y expeditamente, la deuda externa de nuestro país. Entiendo yo, que esto significa que al invertir 1,300 millones en la compra de estos bonos, vamos a tratar de reducir inmediatamente nuestra deuda en mil ochocientos millones, o sea que debido al precio actual de los mismos puede ser que nos ganemos, en base a esta transacción, 500 millones de dólares. De lograr con nuestra oferta en efectivo efectuar esta transacción según presentada, los beneficios adicionales serían de gran importancia económica para nuestro país. Elaboremos:
1-Reducir la deuda en 1,800 millones significa que al instante que eso sucede, cesan de recargar nuestra economía estatal dos factores importantes, que son: el pago de intereses y el pago de la amortización sobre esta cifra. El alivio que esto produce en nuestra economía es impresionante, para darte un ejemplo, supón que tú debes un millón de dólares y que los vas a pagar en pagos mensuales en un término de 25 años al 7% de interés anual. Basados en la tabla de intereses, el pago es de $7,067.80 dólares mensuales que multiplicados por 300 meses da un total de $2,120,340.00.
En el caso de Panamá, rebajar la deuda en 1,800 millones de dólares, significaría multiplicar la cifra antes mencionada por 1,800, lo cual arrojaría un total de 3,816, 612,000.00, o sea, 3,816.6 millones de dólares. Esta es la cifra que tendríamos que pagar en 25 años para darnos el lujo de decir que tenemos 1,300 millones de dólares en fondo fiduciario para el desarrollo.
2-Asumiendo que este gobierno y los próximos cuatro gobiernos tuvieran la disciplina fiscal de no tocar estos fondos y utilizar solamente los intereses, los mismos producirían a una tasa de 5.5% anual en 25 años, la suma de 1,787,500.000.00, es decir, 1,787.5 millones de dólares. Para hacer más técnico este cálculo tendríamos que tomar en cuenta la depreciación que sufre la moneda, por más estable que sea, debido a la inflación; o sea que tanto los intereses producidos por ese fondo como el capital original, irían perdiendo con el pasar del tiempo su valor adquisitivo. No es aventurera la tesis de asignar una depreciación por inflación de 2% anual. El valor residual adquisitivo del fondo de capital después de los 25 años sería de 650 millones de dólares. La pérdida de valor adquisitivo del producto de los intereses se puede promediar en 25%, lo cual reduciría la cifra de 1, 787.5 millones de dólares por 75% a 1,340.6 millones de dólares.
3-Dudo que en nuestra historia económica volvamos a tener una oportunidad como esta de contar con una cifra tan significativa de dinero que de un sólo tajo, nos permita llevar a cabo una transacción tan ventajosa como la actual. Desperdiciarla por razones puramente políticas sería una barbaridad. Se oye a los legisladores hablar de este tema, no en términos puramente técnicos como los aquí expuestos, sino en términos de bancadas y de revocatorias de mandatos. ¿Qué bancadas, ni san bancadas, qué tal si nos preocupamos por san Panamá.
Después de lo expuesto arriba, creo que queda claro que la compra de deuda pública siempre es ventajosa para nuestro país. Por lo tanto, con respecto a la segunda parte de la propuesta, que se refiere a la venta del 49% de las acciones, creo que podría haber una fórmula de negociación: que la mitad del dinero obtenido producto de esta venta se utilice para comprar más bonos Brady y la otra mitad, para obras sociales.
A fin de cuentas, los 71 legisladores, sobre quienes pesa la decisión final en este caso, todavía están a tiempo para reflexionar sobre la Aritmética de esta propuesta que es tan clara, que resulta difícil no entenderla. Tomen sus decisiones en base a lo que les dicte su propia conciencia y creo que nadie se atreva a revocarle el mandato a aquél que actúe en forma patriótica.
Este juego interpretativo de los reglamentos que deben regir el comportamiento humano de un conglomerado, estado o país es lo que da motivo para que existan cortes supremas de justicia, cuyo fallo tiene que ser acatado sin recurso adicionales de apelación.
Eso es así, y deberá seguir siendo así, pues tiene que existir un punto final donde se termina una contienda legal antes de que los involucrados se mueran de viejos.
Sin embargo, en lo que respecta a la Aritmética, las decisiones o fallos deberían ser mucho más rápidos y sencillos, pues la Aritmética, o sea la ciencia de los números, no falla y no da cabida a interpretación antojadizas, políticas o partidistas.
Me quiero referir a la propuesta de parte del Ministro de Economía y Finanzas con respecto al uso del Fondo Fiduciario.
En términos simples y diáfanamente claros, el Ministro propone que se utilicen los mil trescientos millones existentes en comprar bonos Brady y reducir, en esta forma y expeditamente, la deuda externa de nuestro país. Entiendo yo, que esto significa que al invertir 1,300 millones en la compra de estos bonos, vamos a tratar de reducir inmediatamente nuestra deuda en mil ochocientos millones, o sea que debido al precio actual de los mismos puede ser que nos ganemos, en base a esta transacción, 500 millones de dólares. De lograr con nuestra oferta en efectivo efectuar esta transacción según presentada, los beneficios adicionales serían de gran importancia económica para nuestro país. Elaboremos:
1-Reducir la deuda en 1,800 millones significa que al instante que eso sucede, cesan de recargar nuestra economía estatal dos factores importantes, que son: el pago de intereses y el pago de la amortización sobre esta cifra. El alivio que esto produce en nuestra economía es impresionante, para darte un ejemplo, supón que tú debes un millón de dólares y que los vas a pagar en pagos mensuales en un término de 25 años al 7% de interés anual. Basados en la tabla de intereses, el pago es de $7,067.80 dólares mensuales que multiplicados por 300 meses da un total de $2,120,340.00.
En el caso de Panamá, rebajar la deuda en 1,800 millones de dólares, significaría multiplicar la cifra antes mencionada por 1,800, lo cual arrojaría un total de 3,816, 612,000.00, o sea, 3,816.6 millones de dólares. Esta es la cifra que tendríamos que pagar en 25 años para darnos el lujo de decir que tenemos 1,300 millones de dólares en fondo fiduciario para el desarrollo.
2-Asumiendo que este gobierno y los próximos cuatro gobiernos tuvieran la disciplina fiscal de no tocar estos fondos y utilizar solamente los intereses, los mismos producirían a una tasa de 5.5% anual en 25 años, la suma de 1,787,500.000.00, es decir, 1,787.5 millones de dólares. Para hacer más técnico este cálculo tendríamos que tomar en cuenta la depreciación que sufre la moneda, por más estable que sea, debido a la inflación; o sea que tanto los intereses producidos por ese fondo como el capital original, irían perdiendo con el pasar del tiempo su valor adquisitivo. No es aventurera la tesis de asignar una depreciación por inflación de 2% anual. El valor residual adquisitivo del fondo de capital después de los 25 años sería de 650 millones de dólares. La pérdida de valor adquisitivo del producto de los intereses se puede promediar en 25%, lo cual reduciría la cifra de 1, 787.5 millones de dólares por 75% a 1,340.6 millones de dólares.
3-Dudo que en nuestra historia económica volvamos a tener una oportunidad como esta de contar con una cifra tan significativa de dinero que de un sólo tajo, nos permita llevar a cabo una transacción tan ventajosa como la actual. Desperdiciarla por razones puramente políticas sería una barbaridad. Se oye a los legisladores hablar de este tema, no en términos puramente técnicos como los aquí expuestos, sino en términos de bancadas y de revocatorias de mandatos. ¿Qué bancadas, ni san bancadas, qué tal si nos preocupamos por san Panamá.
Después de lo expuesto arriba, creo que queda claro que la compra de deuda pública siempre es ventajosa para nuestro país. Por lo tanto, con respecto a la segunda parte de la propuesta, que se refiere a la venta del 49% de las acciones, creo que podría haber una fórmula de negociación: que la mitad del dinero obtenido producto de esta venta se utilice para comprar más bonos Brady y la otra mitad, para obras sociales.
A fin de cuentas, los 71 legisladores, sobre quienes pesa la decisión final en este caso, todavía están a tiempo para reflexionar sobre la Aritmética de esta propuesta que es tan clara, que resulta difícil no entenderla. Tomen sus decisiones en base a lo que les dicte su propia conciencia y creo que nadie se atreva a revocarle el mandato a aquél que actúe en forma patriótica.