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Desde Asia


Cuando escribo este artículo me encuentro en Singapur, luego de una gira rápida de una semana por Japón y Hong Kong por razones profesionales. Era de gran importancia conocer los posibles efectos de la crisis mundial en el sector marítimo de esta región y su impacto en su relación con Panamá, en el sentido amplio.

No cabe duda que los escenarios son muy variados. China, el gran mercado comercial y generador de carga internacional, junto con India, están siendo afectados. La disminución de la misma ha producido un decrecimiento sin precedentes en el costo de los fletamentos de barcos los cuales a su vez se usan para pagar el financiamiento de los mismos. De 60 mil dólares diarios por un Panamax, los fletamentos cayeron a unos 10 mil diarios y hoy día andan entre 15 y 20 mil. Sobra explicar la dimensión y efecto de esto.

Por otra parte, se activará el mercado de segunda mano de naves relativamente nuevas, me comenta un importante intermediario japonés. Eso ayuda al registro panameño. Muchos navieros están vendiendo sus naves a precios “bajos” para cubrir obligaciones y los griegos y taiwaneses, por citar dos importantes jugadores con “cash”, las están comprando como inversión, aunque las tengan que tener fondeadas en espera de mejores días, para su reventa.

En Singapur este fenómeno es visible. Es un enorme fondeadero de naves sin carga que realmente impresiona, en medio de las que esperan su entrada a reparación. Sin embargo, como me dice ayer un amigo banquero noruego acá, si el mercado no se repone para el 2010, de qué te vale haberlas comprado baratas si no va a existir carga con qué pagarlas? El 2010 es crucial para fijar rumbos. Este mismo amigo ve venir profundos procesos de reestructuraciones financieras, fusiones y adquisiciones y una escogencia selectiva por los bancos de clientes sujetos de crédito. Mayor “equity” para garantizar crédito. Corrobora lo que en noviembre me dijeron en Grecia, en el sentido de que sólo los navieros sofisticados y conservadores tendrán posibilidad de resistir. El resto, adiós.

También se han dado decisiones para demoler viejas naves y pagar con esas demoliciones obligaciones pendientes, sobretodo en el segmento de transportadores de autos (ro-ro). Pero por otro lado, si bien se han cancelado un gran número de nuevas construcciones, hay otras que por lo avanzado de las mismas, se tienen que terminar y entregar, pero la pregunta es la misma, ¿con qué carga se van a pagar? En este aspecto los astilleros también han sufrido mucho y esas cifras, por lo menos yo, no las sé ni escribir.

Como en otros segmentos de la economía mundial, se vive día a día, sin mayores pronósticos. A Panamá como registro le viene un estancamiento inevitable, que lo debemos aprovechar para ser creativos y realmente relanzar nuestro registro de naves junto con nuestra nueva realidad como posición geográfica en medio de una profunda reestructuración del sistema de la Marina Mercante en particular y de la actividad marítima en general, sumado al hecho de que el Canal, como pieza clave en todo esto, deberá asumir, como estoy seguro lo está previendo, el impacto negativo que en el flujo de naves y de carga tendrá la crisis, mientras adelanta su gigante proyecto de expansión.

En próximos artículos me referiré a la importancia que estos países tienen para Panamá, al deseo de seguir apoyándonos en nuestra agenda y de lo olvidado que han estado en estos cinco años por la ex patria nueva.

101 años de Panamá América

 
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