default

Desde lejos


Escribo este artículo desde Boston en donde me encuentro dejando a una de mis hijas, Monique, en la universidad en la que estudiará por los próximos cuatro años y, a la vez, dedicando algo de este tiempo a consultas médicas tendientes a revisar mi estado de salud que no termina de darme sorpresas no muy buenas.

Siempre aprovecho mis viajes para ver el país desde lejos. Reflexionar sobre lo que está pasando y compararlo, si se puede, con lo que acontece en el lugar donde me encuentro, desde diferentes perspectivas. Por ejemplo, la carrera por la presidencia de este país está al rojo vivo, aunque no se siente en la calle. Es muy mediática. Se desarrolla en medio de una sólida democracia y un sistema de información libre del cual deben aprender los "DDD" y las "Balbinas" de Panamá, así como el TE en cuanto a censuras se refiere. Sustentar las opciones presidenciales no pasa por deslucidos debates como el del domingo pasado. Cuentos de camino similares al 2004, en un país que desea saber cómo piensan gobernarlo mejor. Acá, es vital conocer a fondo a cada candidato. Lo bueno, lo malo y lo feo de sus carreras políticas y personales es objeto de la más normal información y del más profundo escrutinio, sin que vaya a salir nadie a pedir censuras porque no le gustó algo que le sacaron de su pasado, como político, profesional o como persona. Gran libertad y cada quien carga con lo que ha hecho o ha sido en su vida.

Ayer, mientras hacía tiempo, escuchaba un reportaje sobre la vida del candidato McCain, desde su niñez hasta hoy. CNN se encargó de hacer la tarea de decirles a los estadounidenses quién es uno de sus candidatos. Sus antepasados militares de gran trayectoria, su carrera militar, sus cinco años prisionero en Vietnam, pero también su divorcio, las causas dichas por su ex esposa, el escándalo de los "Savings and Loans" en Arkansas, así como su vinculación con el gestor del fraude, quien además era su amigo, benefactor económico y que fue detenido por varios años luego del proceso en su contra. Toda su vida durante casi una hora, con testigos de gran valor. Lo bueno de esto es que la vida de los aspirantes a conducir la nación, así como sus realizaciones, es ampliamente conocida por todos, con respeto sí, pero sin vetos ni censura. El que no acepte las reglas, que no se meta, pensarán.

Nos falta aún mucho por avanzar. Una cosa es inventarle cosas a un candidato o denigrarlo anónimamente por el medio que sea y otra es hablar de su pasado, bueno o malo, para que cada quien valore con responsabilidad ciudadana por qué le dará el voto para dirigir la nación. De eso se trata, pienso yo, saber quién es McCain, pero también saber para nuestro consumo, quiénes son Balbina y los demás candidatos.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América