Desfiles y civismo
En los últimos años, a los desfiles patrios de noviembre se han sumado los desfiles navideños del mes de diciembre. Ambos requieren una organización compleja, preparación con mucha anticipación e imponen un cambio de rutina en la circulación vial del país, pero los de diciembre todavía no han logrado desarrollarse de modo que no obstaculicen el día de los panameños que no desean involucrarse en ellos.
Hace algunos años, la vieja tradición de celebrar los desfiles patrios en el Casco Viejo cedió frente a más pragmáticas consideraciones, y las rutas y ciertas reglas fueron modificadas para que el evento pudiera ser mejor apreciado por el público, no causara un excesivo desgaste en los participantes y no hiciera imposible el tráfico de los vehículos, todo lo cual se ha logrado en buena medida. Cuando, hace pocos días, se realizó el desfile de Navidad en San Miguelito, fueron más los malos sentimientos que generó la dilatada actividad en la masa de automovilistas (que eran del lugar o debían transitar por él), que las sanas emociones que pudo haber causado en los niños y niñas que lo presenciaron. Porque no todos los participantes en aquel desfile buscaron expresar el espíritu de la Navidad, ni estaban dirigidos a los niños. Algunos eran una especie de eslabón perdido de carnavales extemporáneos. Los ritmos, los bailes, los vestuarios y los motivos de los desfiles navideños deben ser una expresión de la Navidad y sobre todo, debe haber alguna autoridad encargada de vigilar que así se haga. Si los desfiles (incluidos los navideños) no son una expresión ordenada y responsable de la comunidad, entonces son una ocasión para la rambulería y el desorden que dañan el bienestar físico y espiritual de todos los integrantes de la comunidad, incluidos los niños.
"Es más importante la inversión en capital humano que la inversión en obras físicas", aseguró Medrano.
Puso como ejemplo Estados Unidos, país rico que gasta 50 mil millones al año en programas alimentarios, a diferencia de toda América Latina que no desembolsa más de 5 mil millones anuales.
"Cuando acá se invierten 5 mil millones de dólares en los niños dicen que es paternalismo, un gasto social que no debería hacerse, pero los países ricos sí entienden que es la mejor inversión", subrayó.
Hace algunos años, la vieja tradición de celebrar los desfiles patrios en el Casco Viejo cedió frente a más pragmáticas consideraciones, y las rutas y ciertas reglas fueron modificadas para que el evento pudiera ser mejor apreciado por el público, no causara un excesivo desgaste en los participantes y no hiciera imposible el tráfico de los vehículos, todo lo cual se ha logrado en buena medida. Cuando, hace pocos días, se realizó el desfile de Navidad en San Miguelito, fueron más los malos sentimientos que generó la dilatada actividad en la masa de automovilistas (que eran del lugar o debían transitar por él), que las sanas emociones que pudo haber causado en los niños y niñas que lo presenciaron. Porque no todos los participantes en aquel desfile buscaron expresar el espíritu de la Navidad, ni estaban dirigidos a los niños. Algunos eran una especie de eslabón perdido de carnavales extemporáneos. Los ritmos, los bailes, los vestuarios y los motivos de los desfiles navideños deben ser una expresión de la Navidad y sobre todo, debe haber alguna autoridad encargada de vigilar que así se haga. Si los desfiles (incluidos los navideños) no son una expresión ordenada y responsable de la comunidad, entonces son una ocasión para la rambulería y el desorden que dañan el bienestar físico y espiritual de todos los integrantes de la comunidad, incluidos los niños.
"Es más importante la inversión en capital humano que la inversión en obras físicas", aseguró Medrano.
Puso como ejemplo Estados Unidos, país rico que gasta 50 mil millones al año en programas alimentarios, a diferencia de toda América Latina que no desembolsa más de 5 mil millones anuales.
"Cuando acá se invierten 5 mil millones de dólares en los niños dicen que es paternalismo, un gasto social que no debería hacerse, pero los países ricos sí entienden que es la mejor inversión", subrayó.