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Despenalización de la calumnia e injuria


El candidato arnulfista, José Miguel Alemán, ha dicho recientemente que, de triunfar, despenalizará los delitos de calumnia y de injuria referidos a los medios de comunicación y los periodistas. Se trata de un sueño largamente anhelado de quienes a diario nos desenvolvemos en el negocio de buscar la noticia, divulgarla y comentarla.
Ernesto Pérez Balladares fue quien más lejos llegó en dicho propósito. Representantes de los medios escritos, radiales y televisados prepararon un proyecto de ley que llegó a superar el segundo debate, pero no alcanzó a ser discutido en el tercero. Proponía la despenalización y planteaba la responsabilidad civil (daños y perjuicios calculados en dinero) determinada a través de juicio sumario.
El gobierno arnulfista de Mireya Moscoso nada hizo en ese sentido, pese haber recibido todo tipo de exhortaciones, incluso, del relator para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la persona de Santiago Cantón y sucesor el doctor Bertoni.
Hay problemas técnicos hechos evidentes con el proyecto de Pérez Balladares, planteado por los medios. El principal es el hecho de que dichos delitos no atañen únicamente a los periodistas sino también al resto de los ciudadanos comunes que suelen dilucidar, por medio de ambas figuras, gran parte de sus reclamos vecinales ante corregidurías, jueces nocturnos, etc.
Nosotros favorecemos la despenalización total de ambas figuras. Pensamos que la responsabilidad civil podría determinarse a nivel de los barrios igual que con los jueces de tránsito, quienes tienen facultad para aplicar condenas civiles, no penales.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que defiende la despenalización, ha propuesto una solución mixta, propone mantener la penalización pero con una salvedad: tratándose de un funcionario público, en lo cual, para que haya condena, sea civil o sea penal, se requiere que el comunicador haya actuado a sabiendas de que lo que divulgaba era falso, o con la intención de hacer daño, o con negligencia grave o inexcusable.
Una cosa es cierta, Panamá podría dar un buen ejemplo sumándose a la corriente moderna de la despenalización, lo que coadyuvaría a un mejor desarrollo de la libertad de prensa.

101 años de Panamá América

 
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