Después de Ingrid, ¿que?
Mas allá de los comentarios favorables que con justicia levantó el espectacular rescate de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, queda por construir una lectura, sobre todo por el reciente llamado que el presidente Álvaro Uribe ha hecho a las FARC para que hablen de paz. Considerando la contundente ofensiva que ha desplegado el ejército colombiano contra la insurgencia en los últimos años, habría que entender la convocatoria de Uribe como un llamado a la rendición ¿Es eso posible a estas alturas?
El rescate de Betancourt, los tres contratistas estadounidenses y los 11 miembros de la fuerza pública colombiana, puso en evidencia debilidades en la vieja guerrilla, que a su vez hablan muy bien del ejército colombiano. Mientras que las FARC mostraron vulnerabilidad en sus filas, en sus comunicaciones y hasta en su malicia, el ejército colombiano no sólo muestra una mejor moral, sino que podría estar cambiando, para mejor, su imagen ante sus compatriotas.
Los hechos muestran a las FARC en un repliegue estratégico que implica recomposición y depuración de sus infiltradas filas, pero ante todo un desesperado esfuerzo por sobrevivir a la ofensiva que hace más de un año mantiene el gobierno sobre ellas. Uribe lo sabe, y a eso se podría atribuir su convocatoria a las FARC, una especie de epílogo para las viejas huestes de "Tiro Fijo", pero que para algunos sigue siendo un anuncio prematuro. En lugar de rendición hay voces hablando de negociar con las FARC, entre ellas las de la propia Ingrid Betancourt.