“Después de la yegua muerta...”
La frase entrecortada, utilizada a manera de prólogo de este artículo, es famosa en nuestra campiña interiorana y hace referencia a las soluciones que vienen después de que un hecho o situación ya ha causado el mal o el mismo no puede ser revertido. Y es que, después de que con gritos imperiales se vociferó a los cuatro vientos, y casi con machete en mano a imagen y semejanza de un ex dictador, que la carretera en la sufrida región de Cerro Punta y Boquete iba contra viento y marea, y ahora después de muchas críticas, pretende crear un foro para discutir el problema.
Este foro y el estudio de impacto ambiental que está siendo puesto a disposición de cualquiera persona para su análisis, no son más que meros bálsamos para apaciguar la voz crítica y certera de todos aquellos que hemos levantado la voz de protesta contra ese nefasto proyecto que atenta contra uno de los legados naturales más preciados que tenemos.
No entendemos qué norte se quiere conseguir con esta cortina de humo, si ya la suerte está echada y sólo se está a la espera del tiempo, o bien de nuestra amnesia por este mismo tiempo, para ejecutar, cual sicario, la vida de animales y plantas de esta hermosa región.
Señores, no claudiquemos en nuestra lucha y ahora más que nunca demostremos lo equivocado, impráctico y destructivo de este proyecto, mediante nuestra protesta y voces de aliento a los que están luchando por este fin.
Queda en manos ahora de la Sala Tercera de la Corte para que la misma, con la sapiencia que la ha caracterizado en estos temas referentes a intereses difusos, ponga coto a la situación y por lo menos, hasta que se decida el fondo de los recurso interpuestos en contra del proyecto, suspenda los efectos del acto impugnado, ya que una vez iniciada y terminada la carretera quedaría en mera pantomima un declaratoria de ilegalidad.
Para concluir esta humilde aportación intelectual, sólo queda decir que no hace falta esta supuesta rectificación en los anhelos de algunos porque el proyecto se haga, ya que el resultado será el mismo: un daño irreparable al ecosistema. Y, “después de la yegua muerta, para qué la chácara de maíz”.
Este foro y el estudio de impacto ambiental que está siendo puesto a disposición de cualquiera persona para su análisis, no son más que meros bálsamos para apaciguar la voz crítica y certera de todos aquellos que hemos levantado la voz de protesta contra ese nefasto proyecto que atenta contra uno de los legados naturales más preciados que tenemos.
No entendemos qué norte se quiere conseguir con esta cortina de humo, si ya la suerte está echada y sólo se está a la espera del tiempo, o bien de nuestra amnesia por este mismo tiempo, para ejecutar, cual sicario, la vida de animales y plantas de esta hermosa región.
Señores, no claudiquemos en nuestra lucha y ahora más que nunca demostremos lo equivocado, impráctico y destructivo de este proyecto, mediante nuestra protesta y voces de aliento a los que están luchando por este fin.
Queda en manos ahora de la Sala Tercera de la Corte para que la misma, con la sapiencia que la ha caracterizado en estos temas referentes a intereses difusos, ponga coto a la situación y por lo menos, hasta que se decida el fondo de los recurso interpuestos en contra del proyecto, suspenda los efectos del acto impugnado, ya que una vez iniciada y terminada la carretera quedaría en mera pantomima un declaratoria de ilegalidad.
Para concluir esta humilde aportación intelectual, sólo queda decir que no hace falta esta supuesta rectificación en los anhelos de algunos porque el proyecto se haga, ya que el resultado será el mismo: un daño irreparable al ecosistema. Y, “después de la yegua muerta, para qué la chácara de maíz”.