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Detalles para reflexionar


También le toca a esta servidora hablar sobre el tema de moda que es la economía del país. Unos dicen que estamos en recesión, otros dicen que es desaceleración; lo cierto es que no hay movimiento y las razones son numerosas. Desde luego que andamos mal. Los panameños somos dados a hablar con una exactitud impresionante sin pensar si es o no cierto lo que decimos; de allí que se dan cantidades de razones para justificar el detenimiento de la economía. Se detuvo el carro y se acabó.
Varias veces he dicho que la empresa privada panameña es digna de respeto ganado durante los años de la dictadura que supieron sostenerse y fueron pocos los que dejaron el país huyendo al régimen. No es un secreto que los mayores empleadores deben ser los empresarios; los puestos en la privada deben mantener la economía de empleo, no así el gobierno que sólo debe contar con el personal necesario para el movimiento del gobierno y no para llenar necesidades políticas.
Sin estar de acuerdo con las declaraciones del Presidente de la Cámara de Comercio, es posible que lo dijera en un momento de desesperación, como quien dice: si usted no puede con la múcura, déjenosla a nosotros. Lo hizo sin pensar que ellos ejecutan los movimientos económicos, pero el gobierno, el Ejecutivo es el responsable de la política económica, mala o buena y que no puede delegarle esa facultad a nadie.
Pero, sucede que la sociedad panameña está viendo que los políticos, encargados de movilizar el país, están en insertar la defensa de sus propios intereses y no en lo que beneficie a las mayorías. Mientras, el gobierno no ejecuta, vive incoherentemente, no se define, se contradice. Por un lado la Presidenta dice que lo de las jubilaciones especiales es caso cerrado, se les concedió privilegios a los educadores a quienes debe exigírseles más y mejor docencia; se sentarán a la mesa de negociación con las enfermeras y luego lo harán con los obreros. Estos hacen exclusivamente lo que les viene en gana sin la respuesta correcta del gobierno a sus acciones negativas... Y así continuamos en un navegar sin rumbo.
Si no hay seguridad jurídica y social, si no hay seriedad en las decisiones que toma el gobierno, si los escándalos de corrupción prosiguen, si cada uno de nosotros piensa primero en su bolsillo, en su posición y no en el país, no habrá inversionista nacional ni extranjero que quiera arriesgar su dinero en Panamá. Como decía el sábado pasado, existe una desconfianza hacia los gobernantes que es inevitable. Si la Presidenta dice que quiere el FF para hacer obras de interés social, la gente comenta enseguida: a qué bolsillo irá a parar la mitad. Panamá es un país con grandes potenciales, pero no queremos aprovecharlos. El panameño es vivo, despierto, que aprende con facilidad, sin embargo, no hay quien se interese en capacitarlo correctamente para que surja, para que se supere y allí queda estancado; lo malo es que también se estanca el país.
Tenemos que disciplinarnos; así como manejamos con desorden, así tenemos la cabeza, la casa, nuestra economía doméstica y así actuamos en el trabajo. Viene luego la queja de la deficiencia de la mano de obra. Además, acabemos de una vez con la diferencia de clase social, de la división entre obrero y empresario y en quién es más necesario en la producción. Igual sucede con los políticos porque, con nuestra actitud e ineficiencia vamos a acabar con los partidos y nadie cree en nosotros.
Si cada uno pone su granito de arena, si maduramos, si cambiamos, si nos modernizamos, podríamos hacer de Panamá una tacita de oro y un país digno para los panameños y para que los de afuera quieran venir aquí. Pero, el gobierno debe ser la cabeza y los demás lo seguiremos. Y allí está el detalle.

101 años de Panamá América

 
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