Develando los secretos de la dictadura
Pero en su vibrante y contundente editorial del martes pasado, ese diario sugirió al gobierno de su país, que recientemente ha asumido el presidente George Bush, que coopere con la endeble Comisión de la Verdad de Panamá, desclasificando todos los documentos e información que obre en los archivos secretos del Pentágono y de los servicios de inteligencia, concerniente a la desaparición de personas y la violación de derechos humanos durante la dictadura militar que gobernó a Panamá entre el 11 de octubre de 1968 y el 20 de diciembre de 1989.
Y para no dejarnos salir del asombro, al día siguiente, el gobierno estadounidense accedió presuroso a la sugerencia de desclasificar los documentos, lo cual asumimos se concretará en breve término. ¿Qué documentos serán hechos públicos? No se sabe, pero bien podría incluir, además de los de la CIA y la NSA, los de las supuestas cinco mil cajas obtenidas de los archivos del Cuartel Central y otros archivos de la dictadura de Noriega y sus predecesores.
De lo anterior inferimos que de la nueva documentación, será posible develar grabaciones tales como la obtenida por el servicio secreto francés cuando captó la comunicación de Noriega y Papo Córdoba, una vez apresado criminalmente el Dr. Hugo Spadafora. Córdoba: "Ya tengo al perro rabioso. ¿Qué hago?". Noriega: Bueno. ¿Qué se hace con un perro rabioso?
También se escuchará la grabación de la dramática conversación sostenida por Noriega con el alzado mayor León Tejada, al mando del Cuartel de Panamá Viejo, durante la asonada militar contra la dictadura del 3 de octubre de 1989. Noriega: "Evite el derramamiento de sangre Mayor, todo ha terminado. Su vida será respetada. Le doy mi palabra". Ese mismo día, Tejada y otros oficiales golpistas fueron fusilados sumariamente en lo que se conoce como "la Masacre de Albrook".
Además es muy posible que la Comisión de la Verdad y quizá otros interesados tengan acceso al contenido de las cinco mil cajas. Si eso fuera así, podríamos tener en Panamá el mismo fenómeno de los "vladivideos" peruanos, que tienen convulsionado al hermano país sudamericano. Ello replantearía la antigua polémica de si debe o no divulgarse el contenido de las cajas con su correspondiente efecto disociador, o bien mantenerse en reserva en manos de la Iglesia u otra institución de plena confianza para la comunidad panameña.
La discusión en cualquier caso sería prematura, pues hasta el momento lo que se perfila es el acceso que tendrá la Comisión de la Verdad, no el Ministerio Público ni otra entidad, a los documentos que se ha comprometido a desclasificar el gobierno norteamericano a través del Departamento de Estado. De cualquier modo, es un paso positivo para desentrañar un período importante de la historia patria.
Y para no dejarnos salir del asombro, al día siguiente, el gobierno estadounidense accedió presuroso a la sugerencia de desclasificar los documentos, lo cual asumimos se concretará en breve término. ¿Qué documentos serán hechos públicos? No se sabe, pero bien podría incluir, además de los de la CIA y la NSA, los de las supuestas cinco mil cajas obtenidas de los archivos del Cuartel Central y otros archivos de la dictadura de Noriega y sus predecesores.
De lo anterior inferimos que de la nueva documentación, será posible develar grabaciones tales como la obtenida por el servicio secreto francés cuando captó la comunicación de Noriega y Papo Córdoba, una vez apresado criminalmente el Dr. Hugo Spadafora. Córdoba: "Ya tengo al perro rabioso. ¿Qué hago?". Noriega: Bueno. ¿Qué se hace con un perro rabioso?
También se escuchará la grabación de la dramática conversación sostenida por Noriega con el alzado mayor León Tejada, al mando del Cuartel de Panamá Viejo, durante la asonada militar contra la dictadura del 3 de octubre de 1989. Noriega: "Evite el derramamiento de sangre Mayor, todo ha terminado. Su vida será respetada. Le doy mi palabra". Ese mismo día, Tejada y otros oficiales golpistas fueron fusilados sumariamente en lo que se conoce como "la Masacre de Albrook".
Además es muy posible que la Comisión de la Verdad y quizá otros interesados tengan acceso al contenido de las cinco mil cajas. Si eso fuera así, podríamos tener en Panamá el mismo fenómeno de los "vladivideos" peruanos, que tienen convulsionado al hermano país sudamericano. Ello replantearía la antigua polémica de si debe o no divulgarse el contenido de las cajas con su correspondiente efecto disociador, o bien mantenerse en reserva en manos de la Iglesia u otra institución de plena confianza para la comunidad panameña.
La discusión en cualquier caso sería prematura, pues hasta el momento lo que se perfila es el acceso que tendrá la Comisión de la Verdad, no el Ministerio Público ni otra entidad, a los documentos que se ha comprometido a desclasificar el gobierno norteamericano a través del Departamento de Estado. De cualquier modo, es un paso positivo para desentrañar un período importante de la historia patria.