"Día de Acción por la Salud de la Mujer"
En mayo de 1987, durante la realización del V Encuentro Internacional de Mujer y Salud celebrado en Costa Rica, se fijó el 28 de mayo de cada año como el "Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer", con el objetivo de realizar acciones conjuntas a nivel mundial para sensibilizar y denunciar los problemas de salud que afectan a las féminas, sus causas y sus consecuencias.
La fecha comenzó a conmemorarse a partir de 1988 con la campaña para la prevención de la morbimortalidad materna, porque en los países menos desarrollados las mujeres mueren durante sus embarazos, partos y puerperios por causas altamente prevenibles. Desde entonces han transcurrido 15 años en que los llamados de acción para este día, se han centrado por una maternidad voluntaria y sin riesgos por la calidad de atención en salud; por la prevención del embarazo no deseado en todas las mujeres, incluidas las adolescentes; contra la feminización de la pobreza, y por el aborto legal y sin riesgos.
Sin embargo, estando en el siglo XXI se puede decir que pocas cosas han mejorado en el ámbito de la salud de la mujer, por el contrario, muchas han empeorado. Es cierto que se han producido avances en cuanto al reconocimiento de derechos que se han concretado en tratados, convenciones y conferencias internacionales que buscan mejorar la calidad de vida, pero se hace necesaria la inmediata implementación de programas específicos que aseguren el acceso de todas las mujeres -muy especialmente las que viven en situación de pobreza- a los métodos anticonceptivos y de protección frente a las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, el acceso a la información, a la orientación y a los servicios de salud necesarios para protegerse de riegos y enfermedades incurables.
222Esta fecha es oportuna también para rechazar enérgicamente, los intentos de algunos sectores empresariales que pretender aumentar la edad de jubilación de las mujeres para equipararla a la de los hombres...
Por eso este 28 de mayo, debemos reafirmar nuestra decidida voluntad de luchar por la promoción de los derechos de las mujeres a la salud, en el marco de los Derechos Humanos, con el objetivo de visibilizar que las condiciones de vida y de salud de la mayoría de la población necesitan de políticas firmes, sostenidas y urgentes. Para ello, también debemos de exigir a nuestros gobernantes la ejecución de políticas públicas con programas que otorguen soluciones a las reales necesidades de las mujeres, con profesionales sensibles al género. Por lo que es necesaria una profunda y sustancial transformación de las situaciones de marginalidad y postergación en las que se encuentra la gran mayoría de las mujeres, que cada vez más, ven limitadas sus posibilidades de tener una vida digna y saludable.
Esta fecha es oportuna también para rechazar enérgicamente, los intentos de algunos sectores empresariales que pretender aumentar la edad de jubilación de las mujeres para equipararla a la de los hombres, bajo el argumento de que las mujeres viven más y que con ello se resolverá el déficit del programa de Invalidez, Vejez y Muerte.
Si bien es cierto que la tendencia es que las mujeres viven más, hay que preguntarse en qué condiciones lo hacen. Por tanto, éste no es argumento válido para querer sacrificarnos, cuando científicamente está demostrado que nuestras condiciones de vida y de salud sufren mayor deterioro por nuestra función reproductora y por el desgaste de la doble y triple jornada que debemos realizar, de allí que aumentarnos la edad de jubilación sería un atentado a nuestra salud física y mental.
Este 28 de mayo las mujeres tenemos que apropiarnos masivamente de nuestro derecho a la salud como parte esencial del ejercicio de los derechos ciudadanos. La salud es un derecho humano fundamental que no solamente se manifiesta en la ausencia de alguna enfermedad, sino que plantea la existencia del más óptimo estado físico, mental y social. Reconocernos a nosotras mismas como sujetas de derecho implica estar informadas y organizadas, para exigir el respeto de los derechos consagrados, a la vez que reclamar la pronta expedición de una ley que garantice el ejercicio pleno de los derechos sexuales y los derechos reproductivos como parte esencial de nuestros derechos humanos y luchar por una jubilación con dignidad.
La fecha comenzó a conmemorarse a partir de 1988 con la campaña para la prevención de la morbimortalidad materna, porque en los países menos desarrollados las mujeres mueren durante sus embarazos, partos y puerperios por causas altamente prevenibles. Desde entonces han transcurrido 15 años en que los llamados de acción para este día, se han centrado por una maternidad voluntaria y sin riesgos por la calidad de atención en salud; por la prevención del embarazo no deseado en todas las mujeres, incluidas las adolescentes; contra la feminización de la pobreza, y por el aborto legal y sin riesgos.
Sin embargo, estando en el siglo XXI se puede decir que pocas cosas han mejorado en el ámbito de la salud de la mujer, por el contrario, muchas han empeorado. Es cierto que se han producido avances en cuanto al reconocimiento de derechos que se han concretado en tratados, convenciones y conferencias internacionales que buscan mejorar la calidad de vida, pero se hace necesaria la inmediata implementación de programas específicos que aseguren el acceso de todas las mujeres -muy especialmente las que viven en situación de pobreza- a los métodos anticonceptivos y de protección frente a las enfermedades de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA, el acceso a la información, a la orientación y a los servicios de salud necesarios para protegerse de riegos y enfermedades incurables.
222Esta fecha es oportuna también para rechazar enérgicamente, los intentos de algunos sectores empresariales que pretender aumentar la edad de jubilación de las mujeres para equipararla a la de los hombres...
Por eso este 28 de mayo, debemos reafirmar nuestra decidida voluntad de luchar por la promoción de los derechos de las mujeres a la salud, en el marco de los Derechos Humanos, con el objetivo de visibilizar que las condiciones de vida y de salud de la mayoría de la población necesitan de políticas firmes, sostenidas y urgentes. Para ello, también debemos de exigir a nuestros gobernantes la ejecución de políticas públicas con programas que otorguen soluciones a las reales necesidades de las mujeres, con profesionales sensibles al género. Por lo que es necesaria una profunda y sustancial transformación de las situaciones de marginalidad y postergación en las que se encuentra la gran mayoría de las mujeres, que cada vez más, ven limitadas sus posibilidades de tener una vida digna y saludable.
Esta fecha es oportuna también para rechazar enérgicamente, los intentos de algunos sectores empresariales que pretender aumentar la edad de jubilación de las mujeres para equipararla a la de los hombres, bajo el argumento de que las mujeres viven más y que con ello se resolverá el déficit del programa de Invalidez, Vejez y Muerte.
Si bien es cierto que la tendencia es que las mujeres viven más, hay que preguntarse en qué condiciones lo hacen. Por tanto, éste no es argumento válido para querer sacrificarnos, cuando científicamente está demostrado que nuestras condiciones de vida y de salud sufren mayor deterioro por nuestra función reproductora y por el desgaste de la doble y triple jornada que debemos realizar, de allí que aumentarnos la edad de jubilación sería un atentado a nuestra salud física y mental.
Este 28 de mayo las mujeres tenemos que apropiarnos masivamente de nuestro derecho a la salud como parte esencial del ejercicio de los derechos ciudadanos. La salud es un derecho humano fundamental que no solamente se manifiesta en la ausencia de alguna enfermedad, sino que plantea la existencia del más óptimo estado físico, mental y social. Reconocernos a nosotras mismas como sujetas de derecho implica estar informadas y organizadas, para exigir el respeto de los derechos consagrados, a la vez que reclamar la pronta expedición de una ley que garantice el ejercicio pleno de los derechos sexuales y los derechos reproductivos como parte esencial de nuestros derechos humanos y luchar por una jubilación con dignidad.