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Día del maestro panameño


Hoy, día del maestro panameño, cabe preguntarse, una y otra vez: ¿Qué es un maestro? Octavio Méndez Pereira, llamado con justicia "El Maestro de la Juventud Panameña", en 1933, contestaba esta pregunta de la siguiente manera: "A muchos se les dice maestro, pero cuán pocos lo son. Maestro es el que sabe despertarnos a lo maravilloso, o adentrarnos en nuestra propia sensibilidad y nuestro propio conocimiento. Maestro es el que sabe despertar en nosotros ansias de perfeccionamiento y realizaciones superiores. Maestro es el que sabe hacernos traspasar nuestras propias fuerzas para superarnos en el bien, el amor o la belleza. Maestro es el que logra liberarnos de la vulgaridad y entregarnos al espíritu para que él nos posea y nos conduzca por caminos de elevación y dignidad. Maestro es quien nos enseña a nos enseña a abrir los ojos a la luz para comprender y gozar todo lo que nos rodea como si acabáramos de nacer o la naturaleza acabara de obedecer al Fiat de la creación".
Saludamos a los educadores panameños en esta fecha memorable, profundamente persuadido de la urgencia que existe para el país de una acción enérgica, intensa y ordenada, a fin de levantar el nivel mental, físico y moral del pueblo, y lo hacemos porque creemos interpretar el sentimiento general de la ciudadanía ante el grave problema educativo que padecemos: ¡Hoy más que nunca, hace falta un ministro de educación!.
Por otra parte, conviene retomar lo referente a las organizaciones nacionales de maestros y profesores, organizaciones de carácter permanente que han de tener por fines principales: el trabajar por el mejoramiento y la dignificación de los educadores, tanto por el aspecto de su preparación intelectual, como por el de sus condiciones materiales; la vigorización de los núcleos provinciales y la defensa de los intereses constantes de la educación popular.
Ha estado siempre en nuestro ánimo el que las organizaciones magisteriales del país constituyan un vasto sector de actividad incesante, dotadas de un dinamismo nuevo, capaz de influir eficazmente en la orientación de la cultura panameña en cuyo seno pueda hallar la autoridad del Estado una cooperación eficiente para su acción a favor de la campaña contra la ignorancia y los vicios que están minando la vitalidad de la población panameña.
Consideramos que las organizaciones de educadores pueden contribuir eficazmente a la preparación de una nueva era -especialmente en este nuevo siglo XXI- para la escuela y el educador panameños. Confiamos en que los educadores todos (maestros y profesores) han de estudiar, en adelante, los problemas primarios con un criterio nacional y positivo, a la luz de las necesidades y de las dolencias panameñas; adoptando sin timideces ni dubitaciones, las medidas que nuestras condiciones impongan, aún antes de averiguar si ellas han sido convenientes en países de diferentes condiciones culturales.
Esperamos que los educadores estudien a fondo y en su totalidad, la actual situación crítica por la que atraviesa la educación nacional, sin perder de vista que la edad mental del pueblo panameño impone soluciones especiales para sus problemas peculiares, medidas de emergencia quizás, que bien puede ser que no conduzcan a instituciones perfectas, pero tal vez son las más eficaces dentro de las actuales circunstancias nacionales.

101 años de Panamá América

 
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