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"Diablos rojos" fuera de ruta


Lo último que faltaba a los atribulados habitantes de la urbe capitalina es tener que soportar ahora a los "diablos rojos" circulando anárquicamente por las tranquilas calles de las urbanizaciones y barrios residenciales. ¡Eso es ya es el colmo! En otros tiempos, los buses que eran sorprendidos circulando fuera de ruta, causaban severas multas a sus conductores y propietarios. Con toda razón, se le consideraba una infracción a la concesión y hasta una causal de cancelación del permiso.

Se consideraba entonces, que los pasajeros ubicados en paradas preestablecidas tenían derecho a ser servidos a intervalos regulares que sólo eran posibles de cumplir si cada unidad cumplía con sus rutas y horarios. Ahora, los buseros han decidido que pueden andar por cualquier calle, por estrecha que sea, no importa que haya niños en bicicletas, llevando consigo el desorden, el peligro, el ruido y la vulgaridad usual, alterando la vida de quienes compraron sus casas para vivir fuera de su vista y alcance. No es de extrañar que un día los veamos transitar por Costa del Este, Punta Pacífica, El Crisol, Villa Lucre u otras de las urbanizaciones de la ciudad y, con un poco de mala suerte, hasta que alguno de ellos quede incrustado en las verjas de la mismísima Presidencia de la República, por donde no tienen derecho a asomar su odiosa silueta.

101 años de Panamá América

 
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