¿Dieciocho años no son nada?
E l tema relacionado con la seguridad nacional cuyo eje central pasa por hacer una clara lectura de la seguridad de los ciudadanos y de todos cuantos habitan este terruño, ha devenido en una preocupación vitalista. No nacimos para andar, dormir, trabajar ni recrearnos con miedo. Necesitamos paz.
Es horrendo el panorama que nos brindan, a diario, mañana, mediodía, tarde y noche, los medios de comunicación que divulgan los hechos o acontecimientos que genera el crimen. Al observar muchas de las imágenes televisadas o plasmadas en los diarios, realmente quedamos petrificados "de horror y de miedo". Enseñaba el profesor César A. Quintero, en sus clases de Ciencia Política, al abordar el tema de la soberanía, que ella implicaba, para el Estado, una seguridad interna ??"respecto a los asociados, el pueblo- y otra externa ??"que traducía el sumo cuidado y preservación de sus fronteras a efectos de mantener su independencia ante otros Estados-.
Hoy recordamos esas frases que nos compelen, necesariamente, a tener que observar a quienes han venido detractando todo intento de las actuales autoridades gubernamentales que han dado muestras de enfrentar el problema de la seguridad ciudadana y la seguridad pública, que se ha venido manejando un discurso claramente orquestado en la crítica por la crítica: la denigración política. Ningún panameño o panameña que se estime de prudente e inteligente podrá negar la manipulación casi perversa que se hace, a diario, de este tema tan importante en la agenda nacional y no solamente de Gobierno.
Se ha querido, en ese orden de ideas, hacerle ver a nuestro pueblo que "se retoma el militarismo" o que "vuelven los milicos". Nada tan falaz como semejante argumento que está, además, plagado, de insuficiencias lógicas y falencias propias de la correcta estructura del pensamiento racional. Afirmar semejante hipótesis equivale tanto como sostener que, luego de la caída del militarismo, en nuestro medio, de nada han servido los cambios constitucionales que han venido a fortalecer la democracia panameña; que de nada han servido, del mismo modo, los modernos institutos que han sido incorporados en la Constitución y en las leyes panameñas encaminados a robustecer el Estado de Derecho, la participación ciudadana, el libre juego de las ideas políticas, el respeto de las libertades ciudadanas, la consagración del hábeas data, la ampliación del hábeas corpus, y más recientemente, la elaboración de un proyecto de Código de Procedimiento Punitivo que defenestra todo germen inquisitivo e inhumano.
Si el proyecto de seguridad tan criticado tiene falencias, enhorabuena para que, responsablemente, mediante la crítica constructiva aportemos las ideas que permitan la clara defensa de las libertades de todos los que moramos esta Patria. ¿Será cierto que en 18 años de democracia no hemos evolucionado? Mientras discutimos el proyecto sin aportar nada en concreto los criminales, los delincuentes, se ríen de nosotros y nos matan.