¡Dieciséis años después!... ¿otro Panamá? (IV)
En cuanto a lo mucho positivo con que cuenta el país, hagamos hincapié en "La Tacita de Oro", que explica nuestro cosmopolitismo y a la cual hemos aludido anteriormente. En efecto, hace apenas pocos días un inversionista extranjero, al salir a las diez de la noche de uno de los muchos, buenos y variados restaurantes con que ahora cuenta la ciudad capital, expresaba más o menos lo siguiente: Me parece que muchos panameños no aprecian en todo su valor el mero hecho de poder salir de noche, a compartir con amigos, sin temor a un secuestro por parte de guerrilleros que así contribuyen a financiar sus operaciones políticas.
¿Otro ejemplo? Pues bien, a pesar de las limitaciones conocidas para los financiamientos a largo plazo y con intereses blandos, contamos con algunos macro proyectos que representan gran mejoramiento a la ciudadanía en general. Me refiero al Segundo Cruce del Canal, con sus dos autopistas de acceso desde Arraiján al nuevo puente y desde éste a Cerro Patacón y el área de El Dorado; otro proyecto en que se ha concluido el estudio de factibilidad preliminar es el correspondiente al muy necesario Transporte Masivo Urbano, respecto al cual la Presidenta parece haber manifestado que es una obra que ella quisiera dejar a la posteridad, antes de abandonar el Palacio de las Garzas; y La Ciudad Gubernamental, para concentrar en el área de Clayton las oficinas públicas y descontinuar erogaciones millonarias en alquileres; en el mismo sector (de hecho muy cercano al próximo centro de la capital) continúa desarrollándose, con grandes expectativas nacionales y hasta internacionales, La Ciudad del Saber, para la investigación y la enseñanza científica y tecnológica; no menos significativo - tanto para la salud general como para el turismo interno y externo - es el Saneamiento de la Bahía. También sé que se adelanta otra obra a base de concesión administrativa tanto para completar la Autopista Panamá-Colón como la continuación del Corredor Sur desde el viejo Colegio de las Esclavas, bordeando la Avenida Balboa y, atravesando la Ciudad, hasta el Puente de las Américas. Posiblemente existan otras iniciativas de importancia en el tapete, pero si, además del Segundo Cruce del Canal ya en marcha, materializan y se implementan siquiera algunos de estos macro proyectos, estaremos definitivamente contribuyendo al futuro "Panamá que todos queremos".
No hemos olvidado los cientos de Granjas autosostenibles que se han ido creando justamente en los sitios más apartados de la geografía nacional, ni la extensión de la Carretera del Darién, ya asfaltada hasta Bayano, pero que ahora llegará hasta la comunidad de Tortí, ni los más de doscientos puentes tipo Bailey destinados para todas las Provincias. No estamos hablando de simples metas, sino de obras ya en ejecución, que han de cumplirse en mayor o menor grado.
Al hacer estas enumeraciones, algunos se preguntarán: ¿Acaso no se está tomando en cuenta la "gran crisis económica" en que vive el país... ni las corrupciones denunciadas, incluso cuando emanan de las propias autoridades oficiales?
Uds. perdonen, pero pienso honradamente que los panameños no sabemos lo que es una verdadera crisis económica, como las que padecen otros pueblos. Si pensamos por un momento en que salen del país más de cien millones de balboas anuales en concepto de gastos de teléfonos celulares, bien podríamos preguntarnos de qué crisis estamos hablando en un país con menos de tres millones de habitantes. Recientemente me comentaba un amigo que en Panamá, cuando la señora de la casa compra su nuevo teléfono celular, es la empleada doméstica quien le enseña cómo operarlo. ¿Chiste cruel? ¡Vuelvo a pedir perdón, pero no lo creo! ¿Y de la corrupción qué decir? Ya advertí ab inicio que abordaría temas delicados, pero trascendentales para la República.
Cuando, como profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, me ofrecí para participar en una encuesta a los quinientos veinte reclusos entonces en la Isla de Coiba, pude constatar que allí solamente había gente sin recursos para pagar un abogado. Nunca olvidaré un joven conductor de camión a quien se le acusó de que faltaba uno de cientos de quintales de arroz que había transportado. Se había llenado la cárcel provincial y se le había transferido a Coiba, pero no tenía abogado ni sabía qué autoridad competente (si alguna) investigaba su caso. Tampoco olvidaré jamás que durante los primeros dos años, este tipo de detenidos se desesperaba pensando en qué suerte pudiesen estar corriendo la hija o la esposa que habían dejado en casa, pero pasados esos dos años, ya los individuos se hacían totalmente insensibles y amorales... para el resto de sus vidas.
En síntesis, mientras el ciudadano común no sienta que los dineros públicos mal habidos son suyos, y mientras "la ley se acata pero no se cumple", como en los días de la colonia, seguiremos hasta riendo de las noticias supuestamente escandalosas con respecto a la corrupción. Y pido nuevamente perdón, pero no puedo dejar de compartir con el lector patriota otra reflexión más al respecto, no hay corrupción oficial posible, si no existe corrupción privada, esto es "empresarios de faldriquera", extranjeros y nacionales, que se prestan muy activamente al juego sucio y antinacional. ¿Cuándo aprenderán la máxima de que si los pícaros supieran el negocio que es ser honrado, serían honrados por picardía?
También comprendemos que, en el plano externo, los mayores costos del combustible han resultado un factor negativo, que encarece todo en todas partes. O que, en el plano interno, el ingreso jamás cuantificable con exactitud de lo que representaba la presencia norteamericana en el área del Canal, no ha podido ser reemplazado por el desarrollo necesario y esperado en las tierras y otros inmuebles revertidos, todavía bajo administración provisional. (Continuará)
¿Otro ejemplo? Pues bien, a pesar de las limitaciones conocidas para los financiamientos a largo plazo y con intereses blandos, contamos con algunos macro proyectos que representan gran mejoramiento a la ciudadanía en general. Me refiero al Segundo Cruce del Canal, con sus dos autopistas de acceso desde Arraiján al nuevo puente y desde éste a Cerro Patacón y el área de El Dorado; otro proyecto en que se ha concluido el estudio de factibilidad preliminar es el correspondiente al muy necesario Transporte Masivo Urbano, respecto al cual la Presidenta parece haber manifestado que es una obra que ella quisiera dejar a la posteridad, antes de abandonar el Palacio de las Garzas; y La Ciudad Gubernamental, para concentrar en el área de Clayton las oficinas públicas y descontinuar erogaciones millonarias en alquileres; en el mismo sector (de hecho muy cercano al próximo centro de la capital) continúa desarrollándose, con grandes expectativas nacionales y hasta internacionales, La Ciudad del Saber, para la investigación y la enseñanza científica y tecnológica; no menos significativo - tanto para la salud general como para el turismo interno y externo - es el Saneamiento de la Bahía. También sé que se adelanta otra obra a base de concesión administrativa tanto para completar la Autopista Panamá-Colón como la continuación del Corredor Sur desde el viejo Colegio de las Esclavas, bordeando la Avenida Balboa y, atravesando la Ciudad, hasta el Puente de las Américas. Posiblemente existan otras iniciativas de importancia en el tapete, pero si, además del Segundo Cruce del Canal ya en marcha, materializan y se implementan siquiera algunos de estos macro proyectos, estaremos definitivamente contribuyendo al futuro "Panamá que todos queremos".
No hemos olvidado los cientos de Granjas autosostenibles que se han ido creando justamente en los sitios más apartados de la geografía nacional, ni la extensión de la Carretera del Darién, ya asfaltada hasta Bayano, pero que ahora llegará hasta la comunidad de Tortí, ni los más de doscientos puentes tipo Bailey destinados para todas las Provincias. No estamos hablando de simples metas, sino de obras ya en ejecución, que han de cumplirse en mayor o menor grado.
Al hacer estas enumeraciones, algunos se preguntarán: ¿Acaso no se está tomando en cuenta la "gran crisis económica" en que vive el país... ni las corrupciones denunciadas, incluso cuando emanan de las propias autoridades oficiales?
Uds. perdonen, pero pienso honradamente que los panameños no sabemos lo que es una verdadera crisis económica, como las que padecen otros pueblos. Si pensamos por un momento en que salen del país más de cien millones de balboas anuales en concepto de gastos de teléfonos celulares, bien podríamos preguntarnos de qué crisis estamos hablando en un país con menos de tres millones de habitantes. Recientemente me comentaba un amigo que en Panamá, cuando la señora de la casa compra su nuevo teléfono celular, es la empleada doméstica quien le enseña cómo operarlo. ¿Chiste cruel? ¡Vuelvo a pedir perdón, pero no lo creo! ¿Y de la corrupción qué decir? Ya advertí ab inicio que abordaría temas delicados, pero trascendentales para la República.
Cuando, como profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, me ofrecí para participar en una encuesta a los quinientos veinte reclusos entonces en la Isla de Coiba, pude constatar que allí solamente había gente sin recursos para pagar un abogado. Nunca olvidaré un joven conductor de camión a quien se le acusó de que faltaba uno de cientos de quintales de arroz que había transportado. Se había llenado la cárcel provincial y se le había transferido a Coiba, pero no tenía abogado ni sabía qué autoridad competente (si alguna) investigaba su caso. Tampoco olvidaré jamás que durante los primeros dos años, este tipo de detenidos se desesperaba pensando en qué suerte pudiesen estar corriendo la hija o la esposa que habían dejado en casa, pero pasados esos dos años, ya los individuos se hacían totalmente insensibles y amorales... para el resto de sus vidas.
En síntesis, mientras el ciudadano común no sienta que los dineros públicos mal habidos son suyos, y mientras "la ley se acata pero no se cumple", como en los días de la colonia, seguiremos hasta riendo de las noticias supuestamente escandalosas con respecto a la corrupción. Y pido nuevamente perdón, pero no puedo dejar de compartir con el lector patriota otra reflexión más al respecto, no hay corrupción oficial posible, si no existe corrupción privada, esto es "empresarios de faldriquera", extranjeros y nacionales, que se prestan muy activamente al juego sucio y antinacional. ¿Cuándo aprenderán la máxima de que si los pícaros supieran el negocio que es ser honrado, serían honrados por picardía?
También comprendemos que, en el plano externo, los mayores costos del combustible han resultado un factor negativo, que encarece todo en todas partes. O que, en el plano interno, el ingreso jamás cuantificable con exactitud de lo que representaba la presencia norteamericana en el área del Canal, no ha podido ser reemplazado por el desarrollo necesario y esperado en las tierras y otros inmuebles revertidos, todavía bajo administración provisional. (Continuará)