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Difícil camino hacia la unidad opositora


Ya lo habíamos previsto: Varela ganó la primarias panameñistas. La enorme expectativa que creó la elección junto a su contundente victoria, lo ha puesto en las primeras planas de los medios. Sin duda, todo esto tendrá un efecto positivo en su popularidad, y en las próximas semanas estaremos observando una consolidación del candidato panameñista en las encuestas.

Sin embargo, el escenario está lejos de definirse. Varela tiene importantes tareas que realizar si quiere alcanzar la presidencia. La primera, es la unidad interna. Toda elección enciende las pasiones y muchos conflictos quedaron latentes a lo interno del partido panameñista. Pero, su contundente triunfo le facilita este proceso, pues nadie internamente o externamente puede dejar de reconocer los méritos de su victoria. Aún así, Varela tiene la necesidad de trabajar en la cohesión interna, sobre todo, entre las bases del partido, que generalmente son las más apasionadas.

En segundo lugar, Varela tiene la necesidad de trabajar por garantizar una alianza opositora, y en este punto es donde tendrá mayores complicaciones. Tendrá que competir con Ricardo Martinelli quien, al tener un partido más pequeño, tiene mayor espacio para ceder en la mesa de negociación. Por ejemplo, tenemos los uninominales, en donde el MOLIRENA tiene interés en los circuitos 4-6, 7-2, 9-2 y 9-3, y UP en los circuitos 8-3, 2-3 y 2-4; y sabiendo que algunos de los candidatos electos son los más cercanos colaboradores de Varela, ¿podrá bajarlos? Sin mencionar las alcaldías y los representantes que terminan de complicar el panorama.

En tercer lugar, tiene que orientar su estrategia política hacia dos objetivos: consolidar el apoyo que ha tenido históricamente el panameñismo en el interior, y por el otro lado, tratar de volver a ganarse la confianza del elector urbano, que no termina de olvidar al gobierno de Moscoso. Para ello, Varela deberá reforzar la idea de que ha desplazado a la vieja dirigencia y que él representa un nuevo comienzo para su propio partido. Es en este punto donde Varela tendrá más problemas, pues deberá mantener su partido cohesionado, y Martinelli seguirá explotando la frustración del elector urbano acentuando las ideas anti-sistema. ¿Quién se ganará al elector urbano? Esta variable bien podría definir la próxima campaña.

A pesar de las difíciles tareas que tiene por delante, Varela cuenta con algunas ventajas: el resultado de las elecciones internas la he otorgado el momento político y ahora es él quien tiene la iniciativa. Por otro lado, una gran parte de las bases del partido MOLIRENA simpatizan con su candidatura, lo que podría facilitar la negociación. Deberá enfrentar las divisiones internas, sin olvidar que para que la negociación sea exitosa deberá ser aprobada por la convención nacional del MOLIRENA. Con UP las cosas podrían ser más sencillas, pues la alianza es aprobada por órganos más pequeños.

Es evidente que en este momento Martinelli subirá la apuesta en la mesa de negociación para asegurar la alianza. Las próximas semanas serán fundamentales para el futuro de la Oposición.

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