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Dignidad humana y libertad de expresión 


La dignidad humana y la libertad de expresión no siempre van de la mano. No pocas veces nuestras expresiones orales o escritas afectan directamente la dignidad de una persona. A diario, los diversos medios de comunicación enfrentan el dilema ético-jurídico que representan la dignidad humana y algunas formas en que se expresa la libertad de expresión. 

En el contexto de ciertas noticias, particularmente aquellas en que algunos de nuestros ciudadanos son víctimas de lamentables tragedias, la libertad de expresión debería supeditarse siempre a la dignidad humana, que se lesiona severamente cada vez que un medio de comunicación exhibe de forma irrespetuosa la muerte de un ser humano. Desde un punto de vista ético, toda noticia que hace burla de una persona en su momento más trágico constituye un acto de crueldad.

Ese acto tiene como consecuencia profundos daños psicológicos y morales en los individuos directamente relacionados a la víctima de una tragedia. Además, se propicia una cultura de insensibilidad e irrespeto por la vida humana, lo cual deteriora aún más la moral pública del ciudadano.

Con relación a esto, resulta extraño que en nuestra Constitución no aparece explícito el derecho a la intimidad, tan conexo a la dignidad humana. La ausencia explícita de este derecho en nuestra Carta Magna quizá ha fomentado interpretaciones y disposiciones jurídicas que tienden a soslayar el derecho a la intimidad. En este sentido, resulta indispensable recordar a juristas y a comunicadores que el derecho a la intimidad está implícito en la noción de dignidad humana.

Cuando un medio exhibe de manera burlesca o morbosa el fallecimiento de una o un grupo de personas, la dignidad humana resulta afectada por no respetarse el derecho a la intimidad. Así, pues, los medios deberían hacer todo lo posible por solventar esta falta. Asimismo, la sociedad civil debería manifestar su rechazo con respecto a ello.

Si bien no es recomendable oponerse a que la libertad de expresión permita ciertas noticias que pueden resultar ofensivas (en particular, aquellas de índole político), la libertad de expresión debería limitarse significativamente cuando ésta afecta la dignidad humana en el contexto de las tragedias humanas.

De esa manera, cuando se trata de la muerte y el dolor que ésta naturalmente conlleva, la dignidad humana y el derecho a la intimidad tienen prioridad sobre las formas degradantes que en ocasiones se da la libertad de expresión.

101 años de Panamá América

 
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