default

Dilema de la Marina NacionalJ


Nos hemos referido antes al hecho que la Autoridad Marítima de Panamá (AMP) diera el año pasado en monopolio a una compañía, Phoenix, poco conocida en el negocio, la función de aprobar los planes de seguridad antiterror de cada uno de los buques de la mayor flota mercante del planeta, la de Panamá.
La advertencia que entonces formulamos, de que con dicha decisión, a más de violar la ley de licitaciones y las normas anti monopolios, y de prestarse a un negociado, encarecía los abanderamientos en perjuicio de la competitividad de nuestra bandera, nos mereció una severa respuesta de la Autoridad Marítima, que negó todos los cargos y sugirió que todo lo decidido había sido consultado y recomendado por las autoridades marítima de Estados Unidos impulsoras del nuevo código de seguridad (ISPS), sin cuyo cumplimiento no podrían atracar los barcos en los principales puertos del mundo. La Asociación de Abogados Marítimos nada dijo entonces frente a la respuesta y nosotros optamos por esperar.
Nuestra advertencia, no obstante, sirvió para que los excesivos cargos por la aprobación de los planes de seguridad fueran rebajados. Posterior a eso, protestas de navieros de Japón forzaron a que la AMP agregara dos empresas aprobadoras más, fuera de Phoenix, transformando la situación en un oligopolio. Surgieron además temores de que la voluminosa flota panameña pudiera encallar en el estrecho embudo burocrático, cuando no sólo se limita a tres empresas el citado trámite de aprobación, sino que luego de autorizar a otras entidades reconocidas en la industria la función de verificar la implementación de los planes, reserva para la propia AMP la tarea final de emitir los certificados de seguridad.
En fin, lo que se inicia pues con un cuello de botella (Phoenix y las otras dos aprobando planes), que se ensancha en el cuerpo del envase (con número plural de empresas verificando), termina estrechándose con la AMP emitiendo los certificados. ¿Cómo hará la AMP para agilizar el trámite de aprobar, verificar y certificar al 20% de la marina del mundo, que navega bajo nuestra bandera, antes del 1 de julio próximo cuando venza el plazo para obtener la certificación? Démosle la palabra.
La tarea de hoy es más compleja. Debemos entender primero la cultura de la imagen para poder trabajar con ella y hacer reflexionar a los jóvenes sobre su propio destino político y su realidad social. Es verdad que frente a las innumerables alternativas que hoy se presentan, la discusión política se torna aburrida, pero el acercamiento de la política a los jóvenes no pasa por contar chistes, o aparecer de pantalones cortos, tampoco por lecturas y repeticiones de programas de instrucción cívica o derecho constitucional.
Es primordialmente necesario entender la cultura comunicativa de nuestros jóvenes de hoy y la cultura de los medios masivos de comunicación. Es allí donde se puede encontrar receptores para que el mensaje no caiga en el aburrimiento.
Creo que es necesario adaptar nuestras metodologías de forma de entender primero el mensaje para luego retransmitirlo en los códigos o el lenguaje dinámico actual de los jóvenes. Esto no implica renunciar a los objetivos, sino mostrar lo que en realidad es la política desde lo que se presenta como presunta realidad (o realidad virtual de los medios), algo que los jóvenes de hoy conocen mejor que nosotros.
(gemiliani@cwpanama.net)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América