default

Dios como "Amor"


Las imágenes falsas de Dios utilizadas en la moral cristiana coinciden en algo común: Presentan a un Dios que parece "celoso" de la realización humana. Frente a esa imagen falseada de Dios, es necesario "redescubrir" continuamente el verdadero rostro de Dios, tal como se ha manifestado a Sí mismo en la Revelación.
Unicamente desde la comprensión y aceptación de Dios tal como es revelado en Cristo se puede construir una reflexión teológica y vivir una moral que sea genuinamente cristiana.
Buscamos una moral en que 1) se ame a la persona, como Dios Padre la ama, 2) se le libere, como Cristo la ha liberado y 3) se le haga vivir en libertad, como corresponde a quienes viven bajo la "ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús "Rom. 8,2
La "definición más explícita que tenemos de Dios en el Nuevo Testamento es la que afirma que "Dios es amor" (1 Juan 4, 8. 16).
Desde esa comprensión de Dios es posible vivir y formular la moral cristiana como el camino de la auténtica realización humana. La propuesta moral cristiana no se opone a la libertad, sino que más bien la fundamenta y la planifica, según ha sido reafirmado por la encíclica "Veritatis splendor" el obrar cristiano no depende de la ley "heterónoma" sino del discernimiento personalizante". La moral cristiana es capaz de asumir el significado auténtico del placer en el universo del vivir cristiano. En suma, la auténtica moral cristiana realiza la norma de San Ireneo de que "la gloria de Dios" es la vida del hombre.
Jesucristo nos presentó a Dios, como su Padre. El misterio de Dios Padre es el ambiente que lo envuelve todo. De la experiencia de Dios como Padre surge la conciencia de la misión de la Iglesia: comunicar el camino de la confianza sin limites ante un Dios que es Misericordia infinita. Su misión es contemplar todos los atributos divinos a través de su misericordia. En la misericordia se ha contemplado y adorado todas las perfecciones divinas, pues "hasta la Justicia de Dios (y tal vez más que otra perfección) parece estar revestida de amor. La iglesia invoca a Dios pidiéndole que manifieste su poder "con el poder y la misericordia"
Teniendo como fundamento y como meta el Dios del Amor, la moral cristiana es necesariamente una moral del amor. Así lo vemos en el Sagrado Texto Deut. 6,5: "Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu fuerza" y Levítico 19.18: No vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Así formula Jesús, Mc. 12,28-34, "El Levítico 19.18: No vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Así formula Jesús, Mc. 12, 28-34. "El primero es escucha Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor "Pablo, Romanos 13 9: Todos los demás preceptos se resumen en esta fórmula: Amarás a tu prójimo como a ti mismo." Y lo profundiza en 1 Juan 3, 23 "Y este es su mandamiento que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó". La teología de todos los tiempos, desde San Agustín hasta la teología actual, pasando por Santo Tomás, San Buenaventura y otros muchos teólogos. La fórmula tradicional de que "la caridad es la forma de todas las demás virtudes, porque es la verdadera "forma" de Dios". Hablando en lenguajes escolástico.
El Vaticano II pidió una renovación de la teología Moral que considerara la caridad como síntesis de las exigencias de la vocación cristiana "producir frutos en la caridad para la vida del mundo". La caridad es el núcleo de la moral cristiana.
Así pues, la imagen definitiva de Dios para la moral no puede ser otra que la Dios - Amor. A esta revelación de Dios como Amor corresponde la revelación de la Caridad como el camino de la ética cristiana: comino de la perfección personal y camino de la transformación del mundo. Según el Concilio Vaticano II, es el Verbo de Dios el que nos ha hecho esta doble revelación: "El mismo (el Verbo de Dios Nos revela que Dios es amor" y que la ley fundamental de la perfección humana, y por ello de la transformación del mundo, es el mandamiento del amor". (Gaudium et epes". Numero 38). Ojalá hayamos contribuido a la claridad entre la imagen de Dios y nuestra moral.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América