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Dios inventó el turismo


En el Casco Viejo de la ciudad los planes de desarrollo dan vueltas en círculo. Son giros hacia ninguna parte. El éxito que podría haber tenido el sitio se debe a la vocación natural que tiene para albergar fantasmas, que es algo que le gusta mucho a los turistas.
Lo mismo podría decirse de la Calzada de Amador, las ruinas de Bique, el Valle de Antón, el museo de El Caño, El Montuoso en Las Minas de Herrera, el Cerro Ancón con los pueblitos dormidos en sus faldas, Portobelo, el mismísimo Canal de Panamá, y un largo y descorazonador etcétera que no tiene ni pies ni cabeza.
Entendamos que el círculo, aunque bonito y plácido, es un fenómeno enfermo. Lo natural es la línea recta, que aquí nos hace tanta falta. Las fuerzas, en el caso del turismo de Panamá, están remando cada una por su lado, sin dirección pero sin pausa, y hacen que la nave gire y gire como un trompo loco.
Por eso el lío con los artesanos del Paseo Esteban Huertas, en las Bóvedas de San Felipe, a quienes no saben dónde meter para que no "estorben" a los turistas. Por eso en el Canal no hay un itinerario turístico de envergadura, o un parque temático como el del Café en el Quindío, Colombia, que es toda una obra de arte y paciencia.
Algunos municipios, nadie en el INAC ni en las escuelas de ballet y teatro, el IPAT suelto de madrina, las asociaciones de artesanos y transporte, los productores agropecuarios, los industriales, comerciantes y hoteleros... todos están haciendo de todo, y hay quienes nada, para hacer del turismo una máquina de progreso, sin que el milagro ocurra. ¿Sabemos por qué? Porque a ninguna autoridad le ha importado un pito la línea recta.
Suerte que Dios inventó el turismo, y nos dio a los humanos apetito por el pasado y el futuro, como una manera entretenida de soportar el presente.
Por otro lado, durante la ejecución de las obras se producirán grandes oportunidades de trabajo para empresas y ciudadanos panameños, incremento de las operaciones comerciales; se crearán cerca de 7 mil puestos de trabajo directos y un número significativo, de 25 mil a 30 mil plazas laborales indirectas y de actividades mayores y menores vinculadas a este gran proyecto.
Una vez concluida la obra, el incremento de ingresos económicos que recibirá el país, producto de las operaciones del Canal ampliado, generará múltiples proyectos de inversión, que a su vez producirán puestos de trabajo adicionales durante y después de terminadas las obras de construcción.
Todos estos recursos, debidamente canalizados para el acceso de todos los panameños, permitirán el desarrollo integral del país, propiciando un crecimiento económico y una mejor distribución de la riqueza nacional; revirtiendo en obras de beneficio social, tales como mas escuelas; nuevos hospitales; ampliación y mejoras en la red vial; más recursos para atender la educación nacional en todos los niveles; mejorar la administración de justicia y propiciar la seguridad que tanto reclaman los ciudadanos.
Pero la principal razón por la que creemos y apoyamos el proyecto de ampliación del Canal es porque tenemos confianza en el país y en lo que podemos hacer los panameños cuando deponemos posiciones sectarias, personales, políticas e ideológicas en función de los mejores intereses de la patria, porque estamos convencidos de que la patria es primero.
(*) Presidente de la Cámara Panameña de la Construcción.

101 años de Panamá América

 
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