Discapacidad e inserción laboral
El trabajo, como actividad fundamental del ser humano, es un derecho al que debe aspirar ejercer todo(a) hombre y mujer sobre la faz de la tierra sin distingos de ninguna clase, ya que desde las Sagradas Escrituras es enaltecido. Cada día se hace necesario poder realizar con éxito tareas y funciones remuneradas para satisfacer nuestras necesidades básicas al igual que la de familiares y/o dependientes en un medio laboral cada vez más competitivo.
Las personas con discapacidad, a través de la historia, han sido marginadas y excluidas en cuanto al disfrute en igualdad de oportunidades del derecho al trabajo. Actualmente, la Ley 42 del 1999, reglamentada por el Decreto Ejecutivo No. 88 del 2002, le otorga a las personas con discapacidad una mayor probabilidad de desarrollar sus dotes y habilidades en el medio del trabajo como a cualquier otro, al establecerse que toda institución pública o privada con 50 ó más trabajadores, debe contratar el 2% de la fuerza laboral con discapacidad y mantener trabajando con adecuaciones pertinentes, y sin detrimento suyo, a cualquiera que la adquiera.
Existen incentivos fiscales para quienes cumplan con esta disposición, al igual que sanciones que implican el pago del salario mínimo de ese 2% no contratado, cuyo importe debe ser depositado en una cuenta especial, destinada a brindar cursos de capacitación laboral y ayudas de autogestión a esta población vulnerable.
La ley también le otorga a las personas con discapacidad asalariadas, el goce de 144 horas adicionales a las 144 horas por enfermedad al año, justificadas por asistencia médica y al tutor(a), acreditado(a) por ley como acompañante.
Como discriminación positiva, en igualdad de perfil profesional, se establece la contratación en forma preferencial de las personas con discapacidad, quienes luego deben gozar sin preferencias, de los mismos derechos y deberes que el resto de los colaboradores.
Estudios en diversas áreas de trabajo demuestran que los(as) sordos(as), debido a un menor nivel de distracción auditiva, tienen mejor rendimiento laboral y personas con otras deficiencias sensoriales, físicas o mentales, están desempeñándose exitosamente en el plano personal y profesional, lo que es motivo de encomio e imitación.
Perdamos el miedo, sensibilicémonos, seamos empáticos, adoptemos una actitud positiva ante la diversidad, respetemos las leyes y apoyemos la labor social de SENADIS en cuanto a la inclusión social de las personas con discapacidad en el trabajo, brindándoles la oportunidad de poner al servicio de otros(as) y para su autorrealización, los dones, destrezas, habilidades y otras competencias personales y profesionales que Dios les dio para beneficio de todos.
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