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Discriminación imperdonable


Con mucha insistencia se escuchan en muchos lugares sobre todo, en la ciudad comentarios acerca de la discriminación por sexos y razas que existe en el país.
Resulta verdaderamente lamentable que los panameños que siempre nos hemos caracterizado por ser personas que aceptamos a ciudadanos de todas procedencias en nuestras tierras, además de recibirlos con especial calor humano, hoy nos convirtamos en nuestros propios verdugos.
Panamá siempre ha sido considerado un crisol de razas e históricamente ha albergado un mayor número de personas negras y mestizas. Por lo que el mayor número de pobladores del país lógicamente debe poseer alguna raíz de esta procedencia en su árbol genealógico.
Resulta sumamente extraño que alguna persona pueda considerarse de raza blanca pura en nuestro país, o que se considere parte de un grupo con una raza superior. Esto resultaría ser algo totalmente descabellado, sobre todo en nuestros días.
Sin embargo, por ilógico que resulte está sucediendo, y se han dado incidentes en locales nocturnos y restaurantes de la localidad en los que han impedido la entrada a personas de raza negra.
Esto resulta una práctica inhumana e irracional, por parte de quienes llevan adelante este tipo de mensajes sumamente negativos para la paz de la sociedad panameña.
La falta de respeto a la persona humana es imperdonable y la humillación que ese individuo pudiera sentir no hay dinero en el mundo que pueda compensarla.
Esta situación no queda allí, la cantidad exagerada de estereotipos con que se bombardea constantemente al televidente, que resulta ser, a mi concepto, responsabilidad exclusiva de las empresas publicitarias y las televisoras, por no ser necesarios para enviar el mensaje que requieran para vender su producto, hacen el mismo o mayor daño que las prácticas antes mencionadas.
¿ltimamente tuve la oportunidad de observar dos casos concretos: un comercial en el que un delincuente "evidentemente" negro, con mal aspecto, desaseado y mal hablado ataca al portador del artículo publicitario, "evidentemente" blanco con buena presencia, aseado y educado.
En el segundo comercial lanzado para ofrecer productos relacionados con el día del padre, un grupo de niños de razas diversas se acercan al mismo representante de la figura paterna, le dan un beso y le desean feliz día. En el caso del niño negro la interrelación con la figura paterna resulta ser más informal, representado con un saludo "callejero", que no tiene nada que ver con la ternura de un niño y que aún no entiendo por qué debía ser diferente a la reacción con los demás niños.
Todas estas situaciones y malos mensajes o mensajes mal elaborados resultan muy negativos para la población, no sólo porque ofenden a quienes conocen la situación y tienen además la capacidad de hacer frente a los mismos sin verse afectados sino que hunden en la ausencia de estima, la frustración y el conformismo a quienes no pueden manejarlo.
Los niños resultan ser los más afectados, porque expuestos a este tipo de mensajes y sin contar con la suficiente conciencia crítica necesaria se convierten en fácil blanco para adquirir complejos y falta de estima. Y quizás por parte de grupos más pudientes contribuye a sembrar desprecios por otros grupos.
Perteneciendo a tres grupos de la población panameña comprobadamente discriminada: joven, mujer y negra considero que nadie tiene derecho a siquiera pensar o intentar agredir, ofender o manipular a otro ser humano a su antojo sin ni siquiera interesarle el alcance de las consecuencias de sus actitudes enfermizas.
Es sencillamente el momento de que cada panameño respete a sus conciudadanos o semejantes, y le permita tener las oportunidades de desarrollarse y aspirar a vivir en una sociedad segura y tolerante, de la misma manera que le gustaría que se dé la oportunidad a sus hijos cuando ingresen al mismo medio.

101 años de Panamá América

 
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