Doble invitación
No es usual que un columnista invite directamente a sus lectores(as) a participar en actividades, pero con todo gusto me complace alterar esta rutina, más aún cuando la invitación está cargada de buenos deseos y cordialidad. Hoy, en el Café Aleph en Vía Argentina, a partir de las 7:00 p.m., un grupo de artistas panameños realizará una jornada artística de apoyo a nuestra candidatura a la Defensoría del Pueblo. Recibimos esta iniciativa como un gesto solidario de la comunidad cultural panameña que quiere, por este medio, expresarse.
Gracias a Sandra Eleta, María Angélica Arribau, Luis Arteaga, Valeria Obando, Grupo Aventura, Alejandra y otros más. Invitamos a todos los lectores y lectoras a compartir esta noche música, literatura, y también puntos de vista innovadores sobre la perspectiva de la labor de promoción y defensa de los derechos humanos en Panamá.
Mañana, en el remozado edificio de la Biblioteca Nacional en el Parque Recreativo Omar de esta ciudad, a las 7:00 p.m., se efectuará la presentación pública de nuestro libro "Abrir canales de participación. Descentralización y poder local", editado por la Coordinación Nacional por la Descentralización y el Desarrollo Local (CONADEL), con el apoyo de UNICEF y el Centro de Estudios y Acción Social Panameño (CEASPA). El acto de concurrencia libre y tendrá en la mesa principal como presentadores y comentaristas a Miguel Cuéllar, el Presidente de la Asociación de Municipios de Panamá y a Don Héctor Pinilla.
El libro es el producto de una investigación sobre el tema y busca aportar al necesario debate sobre la descentralización y el poder local en Panamá.
No podemos olvidar a Justo Arosemena, quien enfocó en su magistral ensayo El Estado Federal de Panamá(1855): "Así que, centralismo, ejército y autoridad absoluta han sido ideas correlativas, inseparables, hermanas como las furias, destinadas a labrar la ruina y la humillación de los pueblos. ¿Cómo nace el despotismo del poder centralizado? Me parece que no es difícil explicarlo. El poder tiende siempre a ensancharse y a abusar de su fuerza cuando no está dividido, y esa división no consiste únicamente en separar los diferentes ramos del Gobierno, organizándolos de diverso modo y encargándolos a distintas personas, también consiste en compartir el poder en cada uno de esos mismos ramos, tronchando, si así puede decirse, las atribuciones de la soberanía; y esto es lo que se logra con el pleno ejercicio del régimen o gobierno municipal." Es evidente la presencia de una especie de cultura centralista, construida en torno a los intereses que se fraguan con relación a las ventajas de esa posición, y que es diseminada e introyectada en toda la sociedad. En la periferia subdotada y subequipada existe "una cultura de la marginalidad, del abandono, cuando no, una cierta cultura de la resignación de tener que asumir a regañadientes los efectos perniciosos del centralismo, y un reclamo de poder y competencias para evitar esos efectos ineludibles del sistema centralista" (Daniel García). Pero esta cultura centralista tiene su situación límite: El escaso consenso que se logra en torno de políticas y programas públicos, lo que nos refiere al problema del enervamiento del sistema político. La poca identificación de los estamentos políticos con los problemas reales. La necesidad de cambiar valores y prácticas políticas, y más aún, el vacío provocado por la poca presencia de movimientos plurales y efectivos de la sociedad civil para ampliar y mejorar los márgenes de la democracia.
El poder local se refiere al conjunto de actores individuales y colectivos, con capacidades y posibilidades diferenciadas para incidir en la realidad y en el comportamiento de otros dentro de un espacio determinado. Consideramos al municipio y la comarca indígena como espacios de poder local. ¿Cuál es la capacidad de la municipalidad y la comarca de influir en su comunidad y en el gobierno central, en la defensa y promoción del interés vecinal, cultural y social? La capacidad local se fundamenta en la base social que participando lo legítima, en la autonomía y ejercicio del poder público a esos niveles.
¿Cuál es la participación de esa base social? ¿Cuál es la capacidad de accesar- por parte los grupos sociales que integran las instancias autónomas- a las decisiones, ejecución y propuestas, y no sólo a la presencia como voluntariado o mano de obra disponible?. ¿Se va propiciando la aparición de un liderazgo emergente que ofrezca oportunidades que antes no existían, para la formación de representantes auténticos de la comunidad que surjan de la base misma de la sociedad? ¿Es posible una estrategia de descentralización y de desarrollo del poder democrático local? La descentralización antes que una operación técnica encaminada a introducir nuevos modos de gerenciar la cosa pública, es un proceso democrático que persigue la redistribución del poder y del ingreso en el seno de la sociedad. Una reforma descentralista debe invitar a la reformulación más participativa y equitativa de la democracia. Esto implica una redefinición de las relaciones entre la sociedad civil y el Estado, pues la legitimidad del sistema político depende en gran medida de la equidad, eficacia y eficiencia del Estado. Reciban esta doble y sincera invitación. (raulleisr@hotmail.com)
Gracias a Sandra Eleta, María Angélica Arribau, Luis Arteaga, Valeria Obando, Grupo Aventura, Alejandra y otros más. Invitamos a todos los lectores y lectoras a compartir esta noche música, literatura, y también puntos de vista innovadores sobre la perspectiva de la labor de promoción y defensa de los derechos humanos en Panamá.
Mañana, en el remozado edificio de la Biblioteca Nacional en el Parque Recreativo Omar de esta ciudad, a las 7:00 p.m., se efectuará la presentación pública de nuestro libro "Abrir canales de participación. Descentralización y poder local", editado por la Coordinación Nacional por la Descentralización y el Desarrollo Local (CONADEL), con el apoyo de UNICEF y el Centro de Estudios y Acción Social Panameño (CEASPA). El acto de concurrencia libre y tendrá en la mesa principal como presentadores y comentaristas a Miguel Cuéllar, el Presidente de la Asociación de Municipios de Panamá y a Don Héctor Pinilla.
El libro es el producto de una investigación sobre el tema y busca aportar al necesario debate sobre la descentralización y el poder local en Panamá.
No podemos olvidar a Justo Arosemena, quien enfocó en su magistral ensayo El Estado Federal de Panamá(1855): "Así que, centralismo, ejército y autoridad absoluta han sido ideas correlativas, inseparables, hermanas como las furias, destinadas a labrar la ruina y la humillación de los pueblos. ¿Cómo nace el despotismo del poder centralizado? Me parece que no es difícil explicarlo. El poder tiende siempre a ensancharse y a abusar de su fuerza cuando no está dividido, y esa división no consiste únicamente en separar los diferentes ramos del Gobierno, organizándolos de diverso modo y encargándolos a distintas personas, también consiste en compartir el poder en cada uno de esos mismos ramos, tronchando, si así puede decirse, las atribuciones de la soberanía; y esto es lo que se logra con el pleno ejercicio del régimen o gobierno municipal." Es evidente la presencia de una especie de cultura centralista, construida en torno a los intereses que se fraguan con relación a las ventajas de esa posición, y que es diseminada e introyectada en toda la sociedad. En la periferia subdotada y subequipada existe "una cultura de la marginalidad, del abandono, cuando no, una cierta cultura de la resignación de tener que asumir a regañadientes los efectos perniciosos del centralismo, y un reclamo de poder y competencias para evitar esos efectos ineludibles del sistema centralista" (Daniel García). Pero esta cultura centralista tiene su situación límite: El escaso consenso que se logra en torno de políticas y programas públicos, lo que nos refiere al problema del enervamiento del sistema político. La poca identificación de los estamentos políticos con los problemas reales. La necesidad de cambiar valores y prácticas políticas, y más aún, el vacío provocado por la poca presencia de movimientos plurales y efectivos de la sociedad civil para ampliar y mejorar los márgenes de la democracia.
El poder local se refiere al conjunto de actores individuales y colectivos, con capacidades y posibilidades diferenciadas para incidir en la realidad y en el comportamiento de otros dentro de un espacio determinado. Consideramos al municipio y la comarca indígena como espacios de poder local. ¿Cuál es la capacidad de la municipalidad y la comarca de influir en su comunidad y en el gobierno central, en la defensa y promoción del interés vecinal, cultural y social? La capacidad local se fundamenta en la base social que participando lo legítima, en la autonomía y ejercicio del poder público a esos niveles.
¿Cuál es la participación de esa base social? ¿Cuál es la capacidad de accesar- por parte los grupos sociales que integran las instancias autónomas- a las decisiones, ejecución y propuestas, y no sólo a la presencia como voluntariado o mano de obra disponible?. ¿Se va propiciando la aparición de un liderazgo emergente que ofrezca oportunidades que antes no existían, para la formación de representantes auténticos de la comunidad que surjan de la base misma de la sociedad? ¿Es posible una estrategia de descentralización y de desarrollo del poder democrático local? La descentralización antes que una operación técnica encaminada a introducir nuevos modos de gerenciar la cosa pública, es un proceso democrático que persigue la redistribución del poder y del ingreso en el seno de la sociedad. Una reforma descentralista debe invitar a la reformulación más participativa y equitativa de la democracia. Esto implica una redefinición de las relaciones entre la sociedad civil y el Estado, pues la legitimidad del sistema político depende en gran medida de la equidad, eficacia y eficiencia del Estado. Reciban esta doble y sincera invitación. (raulleisr@hotmail.com)