default

Docencia y civismo


Todo parece indicar que hay un rechazo mutuo entre el sistema educativo y sus egresados.

Ex docentes y ex estudiantes rinden poco a nulo apoyo a sus antiguos planteles educativos, y la búsqueda de los egresados es igualmente carente por parte de las presentes administraciones educativas. Esa situación se ve impactada cuando no elevamos la docencia allí arribita con el arte, en pro de impactar la responsabilidad cívica.

Todo arte tiene por objeto evocar o despertar en el observador, o en el lector, emociones e impulsos que muevan a la acción o provocar oposición. El despliegue del artista suele ser en servicio de un gobierno o una clase económica o una jerarquía social o una comunidad. Los elencos artísticos suelen dar expresión a las ideas o a los valores que representa, explícitamente o bien puede hacerlo tan sólo implícitamente.

“La frontera entre la ideología y el arte es difícil de definir en términos prácticos, pero en términos de principios es inconfundible”. (Propaganda, Ideología y Arte, Arnold Hauser, 1973, UNAM, México).

Y hay entre nosotros aquellos que consideran la docencia de hoy como arte, pero mucho menos como promotor ideológico. Y tiene que ser arte, porque con las distracciones que enfrentan docentes y estudiantes hoy día, inyectar métodos transformadores en el sistema educativo compite con otros modismo de comunicación por doquier.

El elenco artístico que conforman docentes, estudiantes y acudientes, hoy día enfrenta un público integrado por el celular, el cable, los “reality shows”, el transporte público, el costo de la vida y a veces hasta el uso indebido del Internet. Pero, a pesar de todo, siempre hay que buscar maneras de impulsar otros aspectos cívicos y culturales relacionados al sistema educativo, es decir, crecer allí mismo donde estamos plantados.

Hay que integrar a los ex docentes y ex estudiantes al elenco artístico educativo. Claro, se pueden integrar las manifestaciones folklóricas en el asunto, pero de lo que verdaderamente trata esto es sobre responsabilidad cívica.

Propongo que en un colegio con dos ciclos se pueda renombrar el primer ciclo dentro de ese colegio con un nombre propio, acompañado del nombre que presentaba ya el plantel. También se puede nombrar o renombrar infraestructuras dentro de los planteles como salones, gimnasios, bibliotecas y cafeterías, con el propósito de reconectar a los egresados (docentes y ex estudiantes) con sus antiguos planteles. Por ejemplo, si el Instituto Nacional tuviese dos ciclos, al primer ciclo se le puede nombrar: Primer Ciclo Abel Bravo del Instituto nacional.

El Ministerio de Educación debe incitar a cada región educativa y ésta, a su vez, a cada colegio, en crear un inventario de ex docentes cuya trayectoria laboral durante sus respectivas épocas les mereció el respeto y admiración de sus estudiantes.

Si un plantel educativo solicitase apoyo de sus egresados mediante una campaña que involucrase los nombres de ex docentes de diferentes generaciones educativas, los resultados serían impredecibles, pero definitivamente los logros serían mejores que las expectativas actuales.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América