Dolor en tiempo de Pascua
En la vida no hay dolor más grande que la pérdida de un hijo; lo sé porque lo experimenté hace muchos años y aún la herida sangra. He meditado sobre las víctimas del Corredor Norte; vi la noticia por la televisión; he escuchado entrevistas y leído casi todo lo que se ha publicado, y concluyo que este fatal suceso no debió ocurrir. Hubo innumerables avisos para evitarlo y de eso se trata este artículo, aunque me desgarra el alma.
El nombramiento de un abogado como Ministro de Obras Públicas fue uno de los mayores errores que nuestra Presidenta pudo haber hecho, y él aceptarlo fue gesto de arrogancia imperdonable. He aquí las consecuencias, tres lápidas de inocentes criaturas. Analicemos este calvario.
El 12 de mayo de 2003, el director del SINAPROC, Arturo Alvarado envió una carta a Quirós, en la cual le recomendaba la siembra de grama para la conformación del talud afectado por las lluvias.
El MOP no ha informado aún si se cumplió con la solicitud. Dos días después, la Defensoría del Pueblo pidió al arquitecto Carlos Penna que efectuará las inspecciones necesarias para determinar si los muros que construía PYCSA representaban peligro de muerte para los moradores aledaños al proyecto. Penna nunca respondió la solicitud de la Defensoría. El 17 de diciembre de 2003, es decir, después de la tragedia, Penna confirma una comisión técnica para la investigación del colapso del muro.(La Prensa, 12.17.03).
Hace un par de meses los moradores de Las Palmitas solicitaron la presencia del Ministro del MOP en el lugar de los hechos, exponiendo sus preocupaciones; ellos veían el peligro del derrumbe, pero el Sr. Quirós certificó la seguridad del muro. Yo presencié esas vistas por la televisión y el editorial de La Prensa (12.17.03) también lo indica.
El 11 de diciembre de 2003, el Sr. Max Tapia manifestó por televisión en “Lo mejor del boxeo” que el Sr. Quirós, como ministro era lo más inepto, refiriéndose a varias obras a cargo de dicho señor como no satisfactorias, por no decir algo más fuerte.
El Pulso de Panamá (12.17.03) hace énfasis en lo que todos sabemos. Las calles del país están vueltas en desastre y peor está la Interamericana, cuyo ensanche a cuatro carriles tanto costó a los contribuyentes. El MOP sólo tiene dinero para el camino ecológico. Va, dijo Quirós, porque la Presidenta así lo quiere. Ningún Ministro más obediente que éste. Precisamente por esto la Sra. Presidenta lo nombró como miembro de la Junta Directiva del Canal de Panamá.
El derrumbe del muro era previsible. La responsabilidad recae sobre el Ministerio de Obras Públicas y la constructora. Se hicieron los sordos a las distintas llamadas de peligro por parte de la comunidad.
Hoy lloramos por semejante oscuridad. Me uno a las voces de los ciudadanos pidiendo la renuncia del Ministro de Obras Públicas, el Sr. Eduardo Quirós. En este ramo ha demostrado su incapacidad.
Hay épocas del año en que nuestros sentidos se estremecen en un despertar de ilusiones, de camaradería, de cariño y hasta de amor.
Nos abrazamos, nos regalamos unos a otros y hay razón para todo esto. Hoy se perfila un sentimiento de tristeza por lo sucedido y pido a mis lectores que recemos por los padres de esos niños que murieron en tinieblas, pero rumbo a un mundo mejor, lleno de luz.
El nombramiento de un abogado como Ministro de Obras Públicas fue uno de los mayores errores que nuestra Presidenta pudo haber hecho, y él aceptarlo fue gesto de arrogancia imperdonable. He aquí las consecuencias, tres lápidas de inocentes criaturas. Analicemos este calvario.
El 12 de mayo de 2003, el director del SINAPROC, Arturo Alvarado envió una carta a Quirós, en la cual le recomendaba la siembra de grama para la conformación del talud afectado por las lluvias.
El MOP no ha informado aún si se cumplió con la solicitud. Dos días después, la Defensoría del Pueblo pidió al arquitecto Carlos Penna que efectuará las inspecciones necesarias para determinar si los muros que construía PYCSA representaban peligro de muerte para los moradores aledaños al proyecto. Penna nunca respondió la solicitud de la Defensoría. El 17 de diciembre de 2003, es decir, después de la tragedia, Penna confirma una comisión técnica para la investigación del colapso del muro.(La Prensa, 12.17.03).
Hace un par de meses los moradores de Las Palmitas solicitaron la presencia del Ministro del MOP en el lugar de los hechos, exponiendo sus preocupaciones; ellos veían el peligro del derrumbe, pero el Sr. Quirós certificó la seguridad del muro. Yo presencié esas vistas por la televisión y el editorial de La Prensa (12.17.03) también lo indica.
El 11 de diciembre de 2003, el Sr. Max Tapia manifestó por televisión en “Lo mejor del boxeo” que el Sr. Quirós, como ministro era lo más inepto, refiriéndose a varias obras a cargo de dicho señor como no satisfactorias, por no decir algo más fuerte.
El Pulso de Panamá (12.17.03) hace énfasis en lo que todos sabemos. Las calles del país están vueltas en desastre y peor está la Interamericana, cuyo ensanche a cuatro carriles tanto costó a los contribuyentes. El MOP sólo tiene dinero para el camino ecológico. Va, dijo Quirós, porque la Presidenta así lo quiere. Ningún Ministro más obediente que éste. Precisamente por esto la Sra. Presidenta lo nombró como miembro de la Junta Directiva del Canal de Panamá.
El derrumbe del muro era previsible. La responsabilidad recae sobre el Ministerio de Obras Públicas y la constructora. Se hicieron los sordos a las distintas llamadas de peligro por parte de la comunidad.
Hoy lloramos por semejante oscuridad. Me uno a las voces de los ciudadanos pidiendo la renuncia del Ministro de Obras Públicas, el Sr. Eduardo Quirós. En este ramo ha demostrado su incapacidad.
Hay épocas del año en que nuestros sentidos se estremecen en un despertar de ilusiones, de camaradería, de cariño y hasta de amor.
Nos abrazamos, nos regalamos unos a otros y hay razón para todo esto. Hoy se perfila un sentimiento de tristeza por lo sucedido y pido a mis lectores que recemos por los padres de esos niños que murieron en tinieblas, pero rumbo a un mundo mejor, lleno de luz.